Conociendo a

Black Islands

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Black Islands son una formación barcelonesa que con tan solo un par de trabajos han logrado mostrar unas referencias más que valiosas a la parte más afilada y contundente de los noventa. Sus canciones siempre muestran esa fiereza y energía melódica enraizada a un núcleo guitarrero de los que siempre te  hace palpitar con énfasis el corazón. A lo largo de sus temas la aceleración siempre es una constante, acercándose en muchos casos a la concepción de bandas como Superchunk donde la crudeza en ningún momento está reñida con guiar las canciones por sus estribillos. La diferencia de Black Islands es que ellos aún van más allá, intentando alcanzar un sonido que captura todos los segundo de duración del tema, consiguiendo que sus guitarras suenen bien definidas, apartando el reverb solo para cuando es necesario. Así es como nos mostraron sus cartas en su primer LP homónimo que llegó en 2014. En él, la tendencia por la hacer relucir las melodías en mitad de ambientes siempre plagados de rincones oscuros se mostraba como una constante, realizando en todos los casos un ejercicio de firmeza por mostrarse esquivos frente a lo estático. De esta forma es como llegaron temas tan atractivos como ‘Rage’ o ‘Kim’, girando también hacia un cierto sentimiento pop propio de la cultura rock americana de los 80, ya que pisar el pie en el acelerador todo el rato no está reñido con volcarlo también todo en los estribillos.

Llegando ya al presente, la banda ha estrenado hace unas semanas su nueva referencia titulada Disco Nuevo, dando el salto al castellano para amplificar y aportar un mensaje aún más directo. En este nuevo trabajo el sentimiento de urgencia transmitido resulta mucho mayor en todo momento, girando también sus coordenadas estilísticas hacia un lado más punzante donde las guitarras no adquieren tanto dinamismo para apostar por los muros de sonidos que apuntan en la misma dirección que las estrofas que contienen los temas. Mismos elementos agrupados en un formato ligeramente diferente, algo que le sienta muy bien a canciones como la inicial ‘Playa Interior’. Con aires moderadamente diferentes nos llega ‘Transfobia’, saltando hacia un lado punk que trata de redondear sus bordes pero que mantiene siempre su corazón latiente para sacar un lado visceral que transmiten a la perfección en las estampas descritas. A través de una lírica que aúna todos aquellos sentimientos que en muchas ocasiones se muestran desbocados e incluso agónicos, llega ‘Exilio de Amor’, una de esas canciones claves para entender el giro de sonido experimentado por la banda.  En definitiva, una apuesta por los ideales, sin caer en el lado totalmente devastado y propio de estar de vuelta de todo, ya que si algo nos dejan claro en este trabajo es su capacidad de lucha constante.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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