Review

Robber Robber - Two Wheels Move the Soul

Robber Robber

2026

8


Por -

La sensación de inestabilidad vital rara vez se traduce en música con una fidelidad tan física como la que Robber Robber imprime a su segundo larga duración. El cuarteto de Burlington construyó estas canciones durante el invierno posterior al incendio que condenó el edificio donde residían dos de sus miembros. La respuesta a ese desahucio forzoso evitó convertirse en un álbum temático sobre la pérdida de una vivienda y tomó forma como una obra que convierte la precariedad en un principio de composición. ‘Two Wheels Move the Soul’ no relata la catástrofe: la canaliza hacia una textura donde el nervio, la aspereza y un ritmo perpetuamente crispado sustituyen a cualquier forma de consuelo melódico. La agrupación evita buscar empatía y se centra en registrar cómo se piensa y se crea cuando se duerme en sofás ajenos y se depende de la generosidad de otros músicos de la escena local.

La escritura de Nina Cates funciona como un collage de apuntes tomados en ese periodo deambulante. Sus frases evitan la narración directa del desalojo y se fijan en pequeños desencajes cotidianos: la repetición de ‘upend, upend’ en ‘Avalanche Sound Effect’ no describe un derrumbe, más bien funciona como una orden interna de no encariñarse con ningún espacio. En ‘New Year’s Eve’, la cantante suelta “Baby where did all the time go? I was stuck here tryna make it work”, una frase que convierte la reflexión sobre el paso del tiempo en un forcejeo con el empleo y la rutina. No hay metafísica en esas líneas: aparece el registro seco de quien calcula cada hora en función del esfuerzo requerido para seguir al día siguiente. La ironía aparece en ‘Talkback’ cuando Cates desprecia las réplicas ingeniosas que se le ocurren horas después de una discusión, un gesto que retrata la frustración de quien no puede permitirse perder el tiempo en sutilezas.

La tensión entre el control y la descarga organiza cada corte. La banda somete sus estructuras a un régimen de acumulación progresiva, donde la percusión de Zack James actúa como un motor desquiciado. En ‘The Sound It Made’, la batería oscila entre un golpeo orgánico y patrones de breakbeat procesados, mientras el bajo de Carney Hemler se arrastra a una velocidad distinta, generando una disonancia rítmica que impide cualquier asentamiento. Esa misma dislocación aparece en ‘Watch for Infection’, donde la voz de Cates tira hacia atrás mientras la batería empuja sin cesar, creando una fricción que reproduce la sensación de estar dividido entre la inercia y la urgencia. La agrupación solo concede un respiro en ‘Imprint’, cincuenta segundos con guitarras deshilachadas y un tono sardónico que impide cualquier concesión a la belleza convencional.

La elección de Benny Yurco como ingeniero de sonido, ya presente en partes de su primer trabajo, transformó el estudio en un refugio frente a la intemperie de los meses previos. La familiaridad con el espacio y con el técnico permitió a los cuatro miembros explorar texturas que en ‘Wild Guess’ apenas apuntaban. Ahora la aspereza se convierte en la capa principal, en lugar de un adorno ocasional. Las guitarras de Will Krulak rozan el feedback del shoegaze, pero lo emplean como una manta pesada que aplasta en lugar de arropar. En ‘It’s Perfect Out Here In The Sun’, la distorsión irrumpe como un rayo sobre un día de parque, y la repetición de la frase que da título al tema se convierte en un mecanismo de defensa frente a la evidencia de que el entorno también puede volverse hostil. La banda dosifica las explosiones: las guarda para el final de ‘Bullseye’, donde las guitarras fundidas liberan por fin toda la energía acumulada durante cuarenta minutos.

El salto respecto a su debut reside en la depuración del caos. Donde antes había ganchos y estribillos reconocibles, ahora aparecen superficies que rechazan el agarre. ‘New Year’s Eve’ condensa ese método en tres minutos: un andarín hipnótico, guitarras crujientes y una letra que convierte la celebración del cambio de año en un examen de la propia resistencia. Cates evita el lamento y se centra en calcular el coste de seguir adelante. La elección de Gucci Mane y Lou Reed como referentes para su cadencia vocal explica ese desapego: frases dichas como quien no espera respuesta, justo antes de que la instrumentación las contradiga con un estallido. El título del álbum adquiere entonces otro sentido: las dos ruedas dejan de simbolizar libertad y pasan a sugerir el equilibrio inestable de quien se desplaza sin un lugar fijo al que regresar.

Conclusión

Robber Robber parten de la crisis golbal de la vivienda para lograr una colección de canciones donde la percusión desquiciada y las voces cortantes sustituyen a cualquier forma de consuelo melódico.

8

Álbum

Robber Robber - Two Wheels Move the Soul

Artista

Robber Robber

Año

2026

Discográfica

Fire Talk

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.