The Hope Six Demolition Project lo tenía todo para convertirse en la banda sonora de un documental social-político. PJ Harvey escribió este disco durante sus visitas a Washignton DC, Kosovo y Afganistan en compañía del fotógrafo y cineasta Seamus Murphy entre los años 2011 y 2014. Para grabarlo, la idea no era menos ambiciosa, ya que la propia Harvey convirtió su estudio de grabación en una obra de museo exhibiéndose a través de un cristal en el Somerset House de Londres para que el público pudiera ser testigo en directo del proceso de gestación de su noveno disco. El resultado es un conjunto de canciones que están totalmente hermanadas a su anterior disco, Let England Shake, ya que fue tal el éxito que cosechó en la crítica esta mujer con aquel trabajo hace cinco años que parecía un suicidio no seguir la misma senda para su último proyecto.
Sin embargo, esta inglesa de 46 años siempre ha defendido que, aunque sabe exactamente lo que espera su público de la música que compone, siempre va a seguir su propio camino. Por eso mismo sorprende que, después de cinco años de silencio, haya optado por recurrir a los mismos recursos que utilizó en el CD con el que se ganó motes como 'la Hemingway de nuestro tiempo' por parte de medios musicales de gran influencia como NME. Harvey quiere seguir siendo esa viajera de lugares de conflicto para seguir diseñando himnos de beligerancia y contando historias de drama social. En The Six Demolition Project se apoya más que nunca en los coros masculinos de Mick Harvey y John Parish, que le dan mucho cuerpo a temas como la robusta 'The Ministry Of Defence' y a estribillos como la introductora 'The Community Of Hope'.
La imagen que nos deja este disco es la de PJ Harvey con un saxofón, el arma prioritaria de la cantante en una gran mayoría de canciones como 'A Line in The Sand', 'Medicinals' y el blues degenerado de 'The Ministry of Social Affairs'. Es un trabajo serio que te pide paciencia y varias escuchas, pero Harvey sigue manteniendo esa cualidad que imposibilita que su música sea una mera melodía de fondo. 'Chain of Keys' es una senda polvorienta por la que pasea su voz acompañada de las graves cuerdas vocales de sus hombres en el estudio, mientras que 'River Anascostia' tiene toda esa pausa y halo de misterio que muchas veces podemos encontrar en el cine de David Lynch. La segunda mitad del disco engancha con la coral 'The Orange Monkey' y la carismática 'The Wheel' para acabar dejándonos algo revueltos con 'Dollar, Dollar', donde podemos escuchar la voz del tercer mundo tras el paso de visitantes occidentales.


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