Sarah Jarosz, la aclamada cantautora estadounidense de folk y americana, ha lanzado recientemente su séptimo álbum de estudio, Polaroid Lovers, marcando un desvío de su típico sonido acústico hacia un enfoque más eléctrico y pop. Grabado en Nashville, su nueva ciudad de residencia, este disco marca un punto de inflexión en la carrera de Jarosz.
Aunque Jarosz ya tenía una sólida reputación en la escena folk gracias a sus álbumes en solitario y su trabajo con la banda I'm With Her, hasta ahora había evitado participar en las habituales sesiones de co-escritura de canciones que son comunes en Nashville. Sin embargo, para este nuevo proyecto decidió dejar atrás esos recelos y abrirse a nuevas colaboraciones. Así, en la creación de Polaroid Lovers, ha colaborado estrechamente con compositores de renombre como Daniel Tashian, Natalie Hemby y Jon Randall.
El resultado es un disco brillante y lleno de luz, con canciones más enérgicas y luminosas de lo que Jarosz nos tenía acostumbrados. Temas como la intensa 'Jealous Moon" o la vibrante 'Runaway Train' reflejan la nueva actitud desinhibida de la cantante, mientras que canciones como 'Take The High Road' o 'Good At What I Do' muestran sus dudas durante este proceso de expansión artística.
A pesar de estos cambios, el inconfundible estilo de Jarosz sigue presente en todo el álbum. Su característica mandolina de octava vuelve a ser la columna vertebral de estos temas, añadiendo el toque justo de intimidad folk a las explosivas guitarras eléctricas y a las baterías más rockeras. También destaca la habilidad de Jarosz para componer melodías vocales memorables y convertir pensamientos simples en poderosas metáforas. Como ella misma afirma, aunque haya explorado nuevos territorios musicalmente, Polaroid Lovers probablemente sea el álbum donde mejor expresa su propia voz.
Las letras de este álbum funcionan como instantáneas, capturando momentos y personas importantes para la cantante. Destaca especialmente 'Columbus & 89th', un tema acústico relajado donde Jarosz se despide de su antiguo barrio neoyorquino recordando tiempos más despreocupados. También llama la atención la alegre 'Runaway Train', que trata sobre dejarse llevar por la pasión de un nuevo amor sin restricciones ni remordimientos.
Jarosz demuestra que, incluso después de más de una década de carrera exitosa, aún queda mucho por explorar. Este audaz cambio hacia el pop no implica una ruptura con su sonido anterior, sino más bien una expansión y una afirmación de que su talento trasciende etiquetas y géneros. Después de escucharlo, solo queda esperar con impaciencia esa gira en directo donde podremos ver nuevas perspectivas de estas canciones recién estrenadas.


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