PVA ya cuentan con un LP debut a la altura de todas las expectativas generadas alrededor de ellos. El trío londinense no muestra en este BLUSH como son capaces de combinar el desinhibido espíritu electrónico que subyace en sus temas con toda la vertiginosidad propia de los tiempos actuales, hablándonos de todas las imágenes del día a día que se quedan en el subconsciente y que nos empujan hacia ciertos comportamientos automáticos que hacen que nuestra atención se aleje de las cosas que verdaderamente nos importan. Apelando a las cajas de ritmo disruptivas y todo lo que implica dotas a las composiciones de un perfil muy relacionado con lo amenazante, todo lo que nos vamos a encontrar en esta referencia está fuertemente influenciado por dejarse seducir por los encantos que posee lo desconocido. Sintiendo muy de cerca como buena parte de los puentes que conectan la parte melódica de los temas están marcados por sonidos casi industriales que buscan recrear el vértigo que habita en nuestro interior, la banda logra con creces facturar un disco disfrutable en su componente bailable y desafiante en todo lo que implica seguirle el ritmo sin caer en la extenuación.
Buena muestra de todo este cúmulo de experiencias desconcertantes y dinámicas vitales extenuantes se hace presente en composiciones como ‘Hero Man’, una canción que define bastante bien lo que implica facturar una canción con alma de hit para el grupo. Ofreciéndonos interesantes pinceladas en aquello de taladrar nuestro cerebro con frases breves y concisas, poco a poco son capaces de desarrollar unas bases electrizantes que sirven para reforzar el desasosiego encerrado en la composición. Estamos por lo tanto ante un grupo que no le importa no poner freno en sus temas, compensando la enorme actividad exhibida en sus composiciones con una gran elegancia que subyace en el apartado vocal y todo el aparataje atmosférico de sus teclados. Solo así es posible equilibrar unos temas que parten de experiencias un tanto agresivas pero que se acaban correspondiendo firmemente con la realidad en la que estamos inmersos, una realidad que nos empuja a tratar de aprovechar cada minuto de nuestro tiempo.
Más detalles interesantes de la referencia emergen cuando de forma deliberada introducen un mayor componente de rabia encerrada en sus narrativas. Este puede ser el caso de ‘Comfort Eating’, dibujando escenarios solitarios sobre todo lo que implica sentirse perdido al máximo en la vida. A pesar de ello, lo bueno que tiene esta canción y en general todo el trabajo, es la forma en la que siempre tratan de romper toda la tensión generada a través de algún que otro ligero leimotiv melódico, salvaguardando que la oscuridad encerrada en su música no acabe por consumirlo todo. Esto también lo podemos aplicar a la por momentos devastadora ‘Bad Dad’, otra de esas canciones que bien puede ser la banda sonora a las noches de insomnio y completo desasosiego, coronándolo de forma magistral por un regusto de techno pop ácido que apunta hacia el frenesí en la pista. Todas estas interesantes vertientes que apuntan al ver como somos consumidos por las exigencias de nuestro tiempo y entorno logran convivir en una referencia de influencias bien marcadas pero con un gran sello personal forjado a base de saber cual es el funcionamiento de nuestra sociedad.


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