Being Dead, la pareja musical nacida en los campos de Texas, vuelve a la escena con su más reciente obra, When Horses Would Run. Este álbum adopta un enfoque que se sumerge en el divertido y surrealista lienzo de nuestro entorno, sin renunciar a la sinceridad que anhelamos en cada acto. Dentro de estas narrativas, la fantasía y la cotidianidad se entrelazan, generando giros inesperados que nos sorprenden.
En este disco, lleno de canciones diversas y escenarios donde todo puede suceder, nos encontramos ante una descripción minuciosa de mundos donde habitan personajes indeseables, cuya personalidad se revela poco a poco hasta que el propio peso de las canciones acaba por desenmascararlos. Por todas estas cosas, When Horses Would Run no se estanca en un solo lugar, sino que danza en la periferia, dando como resultado unas canciones repletas de matices que van desde el garage pop más soleado hasta ese efecto del art rock que nos coge desprevenidos.
Algo que llama mucho la atención de esta referencia es como Being Dead han logrado un impresionante equilibrio en este álbum entre lo juguetón y lo profundo, entre la ligereza y la introspección. El disco celebra la alegría nutrida por la amistad, la importancia de disfrutar el presente y de crear simplemente por el placer de hacerlo. Aquí encontramos un recordatorio de que no solo podemos superar las cargas del pasado, sino también tener compañía y diversión en el proceso.
Las letras de las canciones en When Horses Would Run añaden una capa adicional de significado y emoción al álbum. En ‘The Great American Picnic’, evocan imágenes de felicidad y deleite despreocupado, invitándonos a encontrar alegría en los pequeños detalles de la vida. Por otro lado, ‘Last Living Buffalo’ critica la caza indiscriminada y la explotación de animales en nombre de la moda. Estas letras nos incitan a reflexionar sobre nuestra relación con el mundo que nos rodea y las acciones que tomamos.
‘Muriel's Big Day Off’ nos transporta a un despreocupado paseo por la ciudad, mientras que ‘God vs Bible’ plantea una intrigante pregunta sobre la relación entre Dios y la Biblia. La letra de ‘Oaklahoma Nova Scotia’ nos lleva en un viaje imaginario a través de paisajes y lugares, invitándonos a dejar atrás nuestras preocupaciones y disfrutar de la evasión que la música nos proporciona.
En general, las letras del disco exploran temáticas desde un punto de vista universal, para posteriormente recaer en como cada individuo percibe las experiencias colectivas con una sensibilidad única, reflejando al mismo tiempo esta visión tan particular para retorcer de una forma de lo más agradable las narrativas. Cada canción aporta su propia perspectiva y nos invita a reflexionar sobre distintos aspectos de la vida y el mundo que nos rodea. Todo esto conecta a la perfección con esa amalgama de géneros que van desde el country hasta la psicodelia guitarrera, garantizándonos como ante todo el disco no nos produzca indeferencia.
Solo así nos aseguran en esa inmersión en un mundo lleno de color y fascinantes narrativas. El dúo nos invita a disfrutar de cautivadoras historias y a explorar una variedad de emociones y reflexiones de rangos extremos, pero bien amortiguados. Cada canción en el álbum aporta su propio encanto por sacar el máximo partido posible a los detalles narrativos, aquellos que despiertan nuestra curiosidad y provocan que en todo momento sintamos como una conversación puede llegar a ser de lo más relevadora.


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