Review

PVA - World’s Gone Wrong

PVA

2025

7.8


Por -

Una vieja grabación olvidada, extraída de un archivo dañado y recompuesta con paciencia, sirvió como punto de partida para ‘No More Like This’. Aquella pista contenía las voces de los tres integrantes de PVA en una mezcla rudimentaria, grabada años atrás, que había sobrevivido en un único archivo estéreo. Su recuperación permitió al grupo reescribir parte de su propio pasado, integrando ese eco digital en un nuevo contexto. La reconstrucción del material perdido no solo supuso un gesto técnico, también un modo de mirarse a sí mismos a través del tiempo. Esa operación resume la esencia de este segundo trabajo: entender el sonido como una huella del presente que se reconfigura constantemente con los restos del pasado.

El trío formado por Ella Harris, Josh Baxter y Louis Satchell lleva casi una década experimentando con la electrónica desde una perspectiva física, en la que el movimiento y la voz funcionan como motores expresivos. En este nuevo proyecto, los tres profundizan en la idea de contacto y presencia. Frente a la exuberancia de su debut, ‘Blush’, el grupo se inclina por una aproximación más concentrada, que busca captar la energía de un instante sin dispersarla. Las canciones nacen de improvisaciones colectivas y se construyen como piezas que giran sobre un eje común: la necesidad de conectar con lo tangible en un entorno dominado por la inmediatez digital.

El primer tema, ‘Rain’, condensa esa intención desde su inicio. La repetición de “Good morning” funciona como un saludo artificial que intenta despertar a quien escucha. Esa voz ligeramente comprimida, tratada con precisión quirúrgica, introduce un espacio donde la sensación de amanecer y la de simulacro se confunden. La estructura se apoya en un pulso que se expande sin estallar, mientras capas de sintetizadores y percusión generan una textura de agua y metal. Harris articula cada frase con una firmeza que evita el dramatismo. El resultado transmite vigilancia, como si el grupo examinara la realidad a través de un espejo que devuelve imágenes distorsionadas, pero reconocibles.

Con ‘Enough’, PVA trasladan el discurso a un territorio más inmediato. La base rítmica late con una regularidad obsesiva, y la voz impone su dominio sobre un espacio casi hermético. Los sonidos parecen comprimidos dentro de un mismo recinto, generando una tensión que no necesita resolverse para funcionar. La letra, breve y reiterativa, transforma el deseo en mandato, y esa ambigüedad da consistencia a la interpretación. Lo que podría parecer un ejercicio de frialdad se convierte en una afirmación de presencia: el deseo se expresa sin ornamentos, reducido a su forma más directa.

La exploración de las identidades y los géneros se hace evidente en ‘Boyface’, donde la frase “You’ve got a boy’s face and soft lips” combina delicadeza y observación clínica. La canción plantea una lectura de la sensualidad que evita las categorías tradicionales, situando la atracción en un punto donde las etiquetas pierden sentido. El acompañamiento mantiene una pulsación continua que refuerza esa sensación de movimiento sin dirección fija. En su conjunto, el tema convierte el deseo en un espacio compartido que no pertenece a nadie en particular.

En ‘Mate’, Harris canta “I want to sing / You’ve got my tongue / On a string”, frase que expresa dependencia, pero también impulso vital. El grupo emplea la repetición como herramienta para materializar la obsesión. La estructura circular crea un efecto de hipnosis sostenida, reforzada por la superposición de capas que se entrelazan sin llegar a colapsar. El trío logra que cada repetición amplifique la sensación de pérdida de control, aunque lo que se percibe en realidad es una afirmación de dominio. Esa tensión entre entrega y poder constituye uno de los ejes más sólidos del álbum.

En ‘Send’, el trío propone un juego entre agresividad y calma. Los sintetizadores atraviesan la mezcla con la precisión de una maquinaria industrial, mientras la percusión establece una red de pulsos que mantienen la cohesión. El tema construye una sensación de avance ininterrumpido, como una marcha colectiva donde cada paso se coordina con el siguiente. Esa exactitud técnica convive con un tono casi ritual que aproxima al grupo a ciertos experimentos del pop electrónico de los noventa, aunque con una claridad mucho más calculada.

‘Peel’ representa la culminación de esa búsqueda. La voz se desplaza entre susurro y mandato, sin concesiones. El tema se apoya en una base de ritmo constante que sugiere encierro y deseo al mismo tiempo. El oyente percibe la respiración del trío como un elemento más del sonido, lo que convierte la escucha en una experiencia física. La estructura combina precisión y tensión de manera equilibrada, permitiendo que cada elemento conserve su espacio.

En ‘Flood’, el grupo amplía su registro mediante el uso de coros construidos con sus propias voces. Ese recurso otorga a la pieza un carácter casi ceremonial. El desarrollo lento y la superposición de capas vocales producen una sensación de expansión controlada, como si el sonido respirara con ritmo propio. La mezcla de metales y reverberaciones prolongadas aporta profundidad y mantiene la coherencia con el resto del trabajo.

‘Anger Song’ utiliza el recitado para crear una distancia calculada entre palabra y ritmo. La referencia a Laurie Anderson resulta evidente, aunque PVA la integran dentro de su propio lenguaje. La voz funciona como un instrumento adicional que guía el recorrido del oyente. El tema genera una calma engañosa en la que la intensidad se mide por la acumulación progresiva de detalles, más que por la fuerza de los golpes.

El cierre con ‘10’ mantiene la línea de serenidad que atraviesa la segunda mitad del álbum. La percusión se disuelve poco a poco en un fondo de ecos y sintetizadores que simulan el final de un viaje. Lo que permanece es una sensación de suspensión, como si el sonido se resistiera a desaparecer. Esa resistencia resume el espíritu del proyecto: el deseo de permanencia dentro de un entorno cambiante.

PVA consolidan con ‘No More Like This’ una visión clara de su propio lenguaje. Han pasado de la euforia colectiva de sus primeros años a una forma de creación donde cada elemento cumple una función precisa. La electrónica que proponen no se basa en la búsqueda de pureza, sino en la mezcla de estímulos que provienen tanto del club como del espacio íntimo. Su trabajo se articula alrededor del contacto, del roce entre máquinas y piel, de la voz convertida en superficie de fricción.

El disco funciona como una reflexión sobre la identidad y la conexión en tiempos de hiperestimulación. En lugar de distanciarse del ruido contemporáneo, el trío lo incorpora y lo transforma en lenguaje. La música de PVA no trata de representar emociones, las fabrica con precisión. Cada sonido tiene una función concreta dentro del conjunto, y esa lógica de construcción racional otorga solidez a su propuesta. En ‘No More Like This’, la tecnología y el deseo se confunden hasta formar una sola materia, y esa fusión convierte al grupo en una de las propuestas más coherentes de su generación.

Conclusión

PVA muestran cómo la experimentación puede servir para observar la realidad social, usando la energía del club para hablar de identidad, sexualidad, poder y relaciones en un mundo saturado de información.

7.8

Álbum

PVA - World’s Gone Wrong

Artista

PVA

Año

2025

Discográfica

It's All for Fun

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.