A veces una artista decide encerrarse para entender qué significa seguir creando cuando las certezas han desaparecido. Prewn se encuentra en ese punto. ‘System’ nace de un encierro voluntario, del deseo de convertir la desorientación en una forma de mirar más directa. Izzy Hagerup, nombre detrás del proyecto, compone y graba sola, sin buscar brillo ni perfección, como si necesitara que cada sonido le devolviera una prueba de que todavía puede decir algo verdadero. La obra aparece como una especie de diario que se resiste a la compostura, construido entre madrugadas y amaneceres, donde el cansancio se mezcla con la lucidez. El resultado es un trabajo que describe con precisión la tensión entre vivir y observarse viviendo, sin dramatismo ni concesión. Cada pieza actúa como un fragmento de pensamiento que se ha negado a quedarse en silencio, y en ese rechazo está la fuerza del álbum.
‘Easy’ abre el recorrido con una sensación de ligereza engañosa. La letra habla de la costumbre de apartar lo que duele hasta que termina regresando. La autora usa la imagen de una caminata donde algo molesta dentro del zapato para expresar cómo la incomodidad persiste aunque se finja olvido. Esa ironía inicial anuncia un disco que se construye sobre la contradicción: moverse sin avanzar, reconocerse mientras se intenta huir de una misma. En ‘Commotion’ esa contradicción adopta un tono más combativo. La artista retrata el peso de las exigencias ajenas sobre la identidad femenina, la presión de mantener la compostura incluso cuando el entorno resulta hostil. La canción transmite el impulso de rebelarse contra ese papel asignado y su tono mezcla rabia contenida con un humor que bordea la provocación. En ambas piezas se percibe una escritura consciente de la desigualdad entre lo que se espera y lo que se siente, y una voluntad de transformar ese choque en materia creativa.
El título ‘System’ no se limita a nombrar el disco: funciona como declaración del conflicto central. Prewn retrata un mundo que funciona como una estructura inamovible donde los afectos, las rutinas y los cuerpos se ven arrastrados por inercias difíciles de quebrar. La composición repite secuencias que parecen girar sobre sí mismas, como si la autora tratara de encontrar una salida dentro de un mecanismo que no se detiene. La voz se alza sobre un entramado de cuerdas tensas que evocan la sensación de estar atrapada en una red invisible. Esa insistencia produce una extraña calma, similar a la que surge cuando una persona comprende que no puede escapar del lugar donde está y decide mirar de frente lo que la rodea. La canción plantea una lectura política sin recurrir a consignas, mostrando cómo lo personal se convierte en consecuencia directa de un sistema que determina hasta la forma de sentir.
‘It’s Only You’ introduce una pausa luminosa. Prewn utiliza un lenguaje más directo para hablar del amor, pero evita el sentimentalismo. La letra analiza la mezcla de deseo y desconfianza que acompaña a los primeros impulsos de cercanía, esa sensación de no distinguir si lo que se ama es al otro o la proyección que una construye sobre él. La interpretación vocal conserva cierta fragilidad que transmite sinceridad sin dramatismo. Lo interesante es cómo la autora no presenta la relación como alivio ni como castigo, sino como una experiencia que obliga a reorganizar la mirada. En su manera de cantar se percibe una ternura insegura que convierte el tema en un retrato honesto de la dificultad de entregarse sin perder autonomía.
Por su parte, ‘My Side’ continúa esa reflexión desde una perspectiva más crítica. La artista describe la contradicción de convivir con alguien y sentirse aislada en medio del exceso de cosas, de estímulos y promesas de bienestar. Cada verso sugiere la idea de que la abundancia puede volverse una forma de miseria cuando deja de tener sentido. El pulso repetitivo del ritmo crea la imagen de un reloj que avanza sin propósito, recordando que el tiempo también puede ser un instrumento de desgaste emocional. Prewn acierta al plantear la relación entre lo material y lo afectivo sin moralismos, mostrando cómo la comodidad puede transformarse en una forma de encierro invisible. La voz, entre serena y cansada, actúa como guía por ese territorio donde la costumbre pesa más que el deseo.
Con ‘Forgot’ y ‘Dirty Dog’ el disco entra en una fase más áspera. En la primera, la metáfora del techo que pierde agua expresa con claridad la idea del deterioro que nadie quiere ver. Las palabras caen lentamente, como gotas que anuncian un colapso inevitable. La voz se mezcla con capas densas que sugieren la dificultad de mantener la calma cuando el entorno se desmorona poco a poco. En ‘Dirty Dog’ aparece el reverso impulsivo: un estallido de energía que combina rabia y juego. La autora se permite mostrar la parte más desordenada de su carácter y convierte el caos en un recurso expresivo. En esa distorsión se esconde una ironía sobre la necesidad de liberar la parte instintiva que el propio sistema intenta domesticar. Ambas canciones amplían el espectro del álbum, mostrando que la serenidad y el descontrol forman parte del mismo proceso de supervivencia.
Las últimas piezas, ‘Cavity’ y ‘Don’t Be Scared’, cierran el recorrido con un tono más contemplativo. En la primera, la autora experimenta con estructuras imprevisibles que crean la sensación de estar en un sueño donde las reglas se disuelven. La voz se desplaza entre melodías que parecen construirse y deshacerse a la vez, reflejando un estado mental donde la realidad y la imaginación se confunden. En la segunda, la artista adopta una posición más serena para hablar del miedo y del vacío que atraviesan toda la obra. Canta desde la aceptación, invitando a convivir con la incertidumbre en lugar de huir de ella. La frase “You can trudge through the grass / Find a question to ask / In the sludge you can bask” resume el sentido final del disco: avanzar aunque el camino esté embarrado, seguir buscando significado incluso dentro de la duda.
‘System’ funciona como una reflexión sobre cómo se sostiene una persona cuando el entorno exige eficacia y estabilidad. Prewn transforma esa presión en un relato sobre la fragilidad y la persistencia, entendidas como parte de un mismo gesto de resistencia. Su forma de grabar, sin adornos, acentúa la coherencia entre contenido y método: una creación que se mantiene fiel a la imperfección y convierte cada error en una muestra de vitalidad. En este trabajo se consolida una autora que piensa la música como herramienta para explorar la vida moderna, esa mezcla de agotamiento y lucidez que define nuestra época. La relación entre intimidad y estructura social, entre afecto y norma, atraviesa cada canción y ofrece una visión de la existencia que rehúye el victimismo. Prewn propone mirar la confusión sin vergüenza, aceptarla como parte del proceso de seguir adelante cuando el orden exterior ya no explica nada.
Conclusión
Prewn plasma en ‘System’ la confusión diaria entre lo que una quiere y lo que el entorno impone, mostrando que seguir adelante consiste en sentir aunque todo parezca perder sentido.

