Una tarotista aseguró a Sam Bielanski que arrastraba un espíritu oscuro adherido a su vida y ofreció eliminarlo por 1500 dólares, cifra inasumible para una compositora de veintiún años que acabó aceptando esa supuesta maldición como parte de su identidad. A partir de ese episodio real se articula 'Clearly Cursed', tercer trabajo de PONY, donde la autora transforma aquella escena casi cómica en un marco narrativo que atraviesa las diez canciones. Tras 'TV Baby' y 'Velveteen', la banda consolida una orientación clara hacia el pop punk y el power pop con brillo sintético, estructuras breves y estribillos insistentes que buscan impacto inmediato. La anécdota esotérica sirve como excusa para hablar de celos, traiciones amistosas, culpa y duelo, asuntos tratados desde una perspectiva juvenil que asume errores propios y ajenos sin dramatismo exagerado. Esa combinación entre ligereza sonora y letras duras constituye el rasgo central del álbum y explica su coherencia interna.
La apertura con 'Superglue' expone una escena concreta de admiración envenenada, donde la narradora observa a alguien que “Shining so brightly” mientras admite “My lips are sealed with superglue”, metáfora directa de la incapacidad para expresar envidia y resentimiento. Bielanski utiliza imágenes relacionadas con brillo, pegamento y cobre chapado para describir comparaciones constantes que erosionan la autoestima, y lo hace con frases cortas que refuerzan la sensación de urgencia. En 'Freezer' aparece otra idea clara: el deseo de convertirse en otra persona, resumido en “I’m dying to be her / But I’ll just die right here”, donde la exageración verbal muestra una competencia interna marcada por promesas incumplidas y frustración. Estas letras funcionan porque describen situaciones reconocibles, como amistades idealizadas o parejas admiradas, y las colocan sobre bases rápidas, guitarras con distorsión controlada y sintetizadores brillantes que remiten al pop punk de finales de los noventa con un barniz más pulido.
El concepto de maldición adquiere forma directa en 'Clearly Cursed', donde se escucha “She’s clearly cursed / Tracing the lines / Of the same spot / Over and over”, imagen que alude a la repetición de patrones afectivos y a la sensación de estancamiento personal. Bielanski convierte la figura del espíritu oscuro en una forma de hablar de inseguridad y autoimagen deteriorada, especialmente cuando canta “If I could see me / Like you see me / Instead of looking right through her”, frase que apunta a la distancia entre cómo se percibe y cómo cree que la perciben. 'Blame Me' refuerza esa línea con “Hate me for the person I’ve become”, donde la asunción de culpa adopta un tono casi desafiante y revela una dinámica de reproche compartido en relaciones largas. La escritura combina detalles concretos como clínicas de urgencias y trayectos en coche con imágenes más llamativas, creando un equilibrio entre escenas cotidianas y exageraciones que facilitan la identificación.
El duelo por la muerte de su gato se aborda en 'Middle Of Summer' con una claridad que evita rodeos, visible en “How could you die / In the middle of summer”, frase que contrapone la idea de plenitud estacional con la pérdida inesperada. Bielanski describe la sensación de hundimiento y dificultad para respirar mediante imágenes acuáticas y una referencia a mantener la cabeza bajo el agua, recursos que transmiten ansiedad persistente. En 'Every Little Crumb' la ruptura de una amistad de tres años se concreta en “Spent three years / Thinking that you were my friend”, línea que resume decepción acumulada y aprendizaje tardío. La repetición de la idea de migas como restos inútiles refuerza la noción de que pequeños agravios acaban pesando. El cierre con 'Swallowing Stars' amplía el foco hacia relaciones amorosas marcadas por dependencia, con “Swallowing stars to poison my mind” como síntesis de una atracción que también daña. A lo largo del álbum, PONY sostiene un enfoque claro: melodías pegadizas, ritmos vivos y una estética cercana al pop punk y al power pop con ecos de Charly Bliss o The Jesus and Mary Chain, siempre al servicio de letras que describen conflictos afectivos concretos y reconocibles.
Conclusión
PONY convierte episodios como traiciones amistosas y duelos íntimos en escenas luminosas que contrastan con letras incisivas, generando una tensión constante entre brillo melódico y amargura confesional.

