Review

Peaer - Doppelgänger

Peaer

2026

7.8


Por -

Peaer siempre se ha movido dentro de una zona intermedia entre la precisión técnica y la reflexión sobre lo cotidiano, y ‘Doppelgänger’ surge de ese punto exacto donde la madurez vital obliga a reorganizar prioridades sin perder la necesidad de crear. El grupo recupera canciones escritas en distintos momentos de su trayectoria, desde ideas compuestas hace casi una década hasta otras nacidas en medio del estancamiento posterior a su anterior trabajo, ‘A Healthy Earth’. La pausa impuesta por el parón global y los cambios laborales de cada miembro derivó en una nueva etapa de calma forzada, en la que el tiempo empezó a pasar de forma distinta. Esa situación marcó el tono general de ‘Doppelgänger’: una mirada hacia atrás que evita dramatismos y se centra en la comparación entre quien se fue y quien queda. La producción de Jeremy Kinney refuerza esa intención, creando una atmósfera clara, sin exceso ni artificio, que deja espacio para la precisión de Peter Katz al escribir. El título del disco encaja con la idea de confrontarse con versiones anteriores de uno mismo, un reflejo incómodo y al mismo tiempo necesario para comprender qué se conserva y qué cambia.

El inicio con ‘End of the World’ parte de un hecho real que condensa el tono del álbum. Katz escribió la canción después de recibir un correo que le aseguraba que toda su información digital estaba siendo retenida y que perdería sus datos si no pagaba en criptomonedas. Esa situación trivial, propia de los engaños que circulan por internet, se convirtió en un detonante para reflexionar sobre el miedo actual a perder el control personal. En la letra se percibe cómo la ansiedad tecnológica se mezcla con una rutina cada vez más vigilada: “the distance between each step / the duration of each breath”. El ritmo alegre de la canción contrasta con esa sensación de amenaza constante, lo que convierte su escucha en una experiencia ambigua. Las guitarras parecen sonreír mientras el texto describe un entorno cada vez más paranoico. Esa oposición entre apariencia y fondo define la manera en que Peaer estructura todo el disco, con melodías que suavizan ideas duras y letras que convierten hechos corrientes en símbolos de un malestar más amplio.

La segunda pieza, ‘Part of the Problem’, retoma una época concreta, la del año 2016, cuando la política estadounidense se transformó en un espectáculo de símbolos y enfrentamientos. Katz se inspiró en el impacto cultural del gorro rojo con el lema electoral que se convirtió en emblema de división. La canción utiliza la ironía para hablar del vacío detrás de los discursos que prometen una solución única a los problemas colectivos. Esa crítica se entrelaza con la vida del propio autor, que observa cómo las promesas públicas y las personales se disuelven con la misma facilidad. Peaer traduce ese desencanto en una estructura rítmica que avanza con determinación, sin estallidos ni adornos innecesarios. El resultado transmite claridad y cinismo en partes iguales, mostrando la capacidad del grupo para unir comentario político y vivencia personal sin recurrir a grandes consignas.

En ‘Button’, Katz describe con precisión la rutina laboral de su trabajo como responsable de giras para orquestas y coros, una ocupación estable que le obliga a replantearse su relación con la música. La letra “Button my shirt, time to pretend I’m a normal human being” resume la tensión entre una vida ordenada y la necesidad de conservar la identidad artística. La canción no se presenta como lamento, sino como observación directa de la adaptación adulta. La interpretación mantiene un tono sereno, sin aspavientos, y transmite la idea de que la madurez también consiste en aprender a convivir con los compromisos que antes parecían enemigos. Katz utiliza imágenes simples, como una camisa abotonada o los dedos contados, para mostrar el paso de los años sin recurrir a nostalgia. Todo suena medido, casi funcional, como si el propio ritmo imitara la disciplina del horario laboral que describe.

El bloque central del disco está formado por canciones que retratan la evolución emocional de Katz sin excesos. ‘No More Today’ plantea el abandono de ciertos hábitos y el reconocimiento de los límites físicos, algo que él asocia con cumplir treinta años y asumir nuevas responsabilidades. El tono se mantiene sereno, con un cambio de tonalidad que marca una transición simbólica hacia una etapa distinta. ‘Rose in My Teeth’ continúa desde un enfoque más difuso, jugando con sonidos envolventes y letras basadas en fonética, donde las frases se construyen por su sonido antes que por su sentido literal. El resultado es un espacio donde las imágenes se superponen como fragmentos de sueños, con frases ambiguas como “Met with the chairman, he gave me a seat” que mezclan humor y desconcierto. Peaer logra que cada canción mantenga su coherencia interna sin repetir fórmulas. La sensación general es de calma tensa, como si cada composición se detuviera a observar un pensamiento antes de dejarlo ir.

Hacia el final, ‘I.D.W.B.W.Y.’ y ‘Bad News’ consolidan la idea central del álbum: mirar el pasado sin buscar consuelo. La primera parte utiliza un motivo antiguo, guardado desde 2015, y lo convierte en un tema sobre la permanencia de los afectos. Katz canta con un tono que transmite distancia y reconocimiento, como si revisara una carta sin emoción visible. ‘Bad News’, por su parte, habla de la decisión de seguir componiendo después de años de incertidumbre. En ella se percibe la determinación de quien se aferra a la creación como forma de mantener su identidad. La escritura se apoya en imágenes claras, sin metáforas innecesarias, y consigue transmitir una mezcla de prudencia y esperanza. Las melodías se ordenan con exactitud, destacando el carácter meticuloso del grupo, que logra mantener cohesión en un conjunto formado por materiales de distintas etapas.

El cierre con ‘Future Me’ ofrece un retrato final que condensa todo el propósito de ‘Doppelgänger’. Katz grabó la canción en una sola toma, incluyendo el sonido de un teléfono que registraba la voz como un micrófono improvisado. Ese detalle resalta la intención de autenticidad sin artificios. La letra, dirigida al propio futuro del autor, actúa como un diálogo consigo mismo: “Future me, are you there? have you even gone anywhere?”. La sinceridad con la que se plantea el texto elimina cualquier distancia entre quien canta y quien escucha. La interpretación transmite serenidad, como si el paso del tiempo hubiera suavizado el juicio hacia los errores pasados. Este cierre no busca emoción inmediata, sino comprensión. Peaer transforma el acto de recordar en una forma de equilibrio, sustituyendo la melancolía por aceptación.

La importancia de ‘Doppelgänger’ radica en su capacidad para unir distintas etapas vitales sin perder coherencia. El grupo ha conseguido que las composiciones antiguas convivan con las más recientes, lo que convierte el álbum en un testimonio del crecimiento colectivo y de la persistencia de una mirada crítica. En sus letras aparecen la desconfianza hacia la cultura de la vigilancia, la decepción ante la política-espectáculo y la resignación tranquila ante la rutina profesional. Todo eso se expresa con un lenguaje directo, sin adornos innecesarios, que prioriza la claridad sobre la ornamentación. Peaer se mueve dentro del rock alternativo más meticuloso, heredero del math pop y del slowcore, y mantiene una coherencia estilística que refuerza la sensación de continuidad. ‘Doppelgänger’ sirve como retrato del paso del tiempo y como afirmación de la constancia, una obra que entiende el cambio como parte del mismo proceso creativo.

Conclusión

En ‘Doppelgänger’, Peaer convierte la rutina laboral, la vigilancia digital y el desencanto político en materia de reflexión directa, ofreciendo una visión clara sobre la transformación personal sin dramatismo.

7.8

Álbum

Peaer - Doppelgänger

Artista

Peaer

Año

2026

Discográfica

Danger Collective

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.