El tiempo es un escenario extraño: nos separa de lo que fuimos, pero también nos empuja a volver sobre nuestras propias huellas. Nadadora parecen haber comprendido esa paradoja cuando decidieron publicar ‘Mañana y siempre’, un EP que no busca recuperar el pasado, sino comprenderlo desde otro lugar. Su regreso llega después de años de silencio, cuando la banda ya no necesita demostrar nada. Más bien parecen querer hablar con serenidad, revisar lo vivido y ver qué queda de aquella energía inicial. El punto de partida nace de una lectura de la novela del noruego Jon Fosse, que les ofreció la idea de continuidad en mitad de la transformación. No regresan para repetir un sonido, sino para seguir siendo a través de nuevas formas. Esa intención se nota desde el primer compás: el grupo muestra que ha aprendido a mirar el paso del tiempo sin melancolía, aceptando que seguir creando es una forma de estar vivo.
‘1997’ abre el recorrido como quien enciende una luz en una habitación cerrada durante años. El verso “En la radio vuelven a sonar / canciones que ya nadie quiere escuchar” introduce la tensión entre lo que persiste y lo que cambia. No hay arrepentimiento ni nostalgia, sino la constatación de que el tiempo altera la mirada y también la manera de cantar. La voz de Sara Atán se muestra firme y cercana, como si hablara desde una distancia asumida. En esa primera canción el grupo se reencuentra consigo mismo, pero sin disimular las cicatrices. Después llega ‘Bailaremos’, donde el ritmo se convierte en impulso vital, un recordatorio de que el movimiento todavía existe incluso cuando el entusiasmo ya no tiene la misma forma. ‘Aparecer’ retoma el pulso con un tono más íntimo y revela la duda de quien vuelve a reconocerse tras haber cambiado. Las tres canciones se encadenan como etapas de un mismo diálogo entre lo que se fue y lo que permanece, mostrando que el grupo no teme exponer su madurez sin disfraces.
La parte final del EP se mueve por territorios más lentos, como si el sonido se dilatara para dar espacio a la reflexión. En ‘Anillo’ se percibe una calma que no significa pasividad, sino atención al detalle, a esa manera de sostener un sentimiento sin convertirlo en exceso. ‘Valiente’ continúa esa línea, con un tono que parece aceptar que el valor no siempre consiste en avanzar, sino en quedarse donde duele y respirar ahí dentro. En ‘Flores’, el cierre junto a Xoel López, aparece una idea luminosa: “Todas las flores giran / en algún momento hacia el sol / Igual haré yo”. Es una despedida que no suena a final, sino a promesa. La canción resume la lógica interna de todo el proyecto: reconocer que incluso lo frágil puede tener fuerza si se sostiene en la honestidad. Nadadora se muestran conscientes de su trayectoria y de sus límites, pero esa conciencia se traduce en libertad. Han aprendido que las canciones no son refugios, sino lugares de paso donde uno se reconoce antes de continuar.
El estilo sonoro del grupo mantiene ese equilibrio entre la claridad y el detalle. Las guitarras, los sintetizadores y las percusiones se entrelazan sin imponerse, buscando siempre que las letras respiren. En esta etapa, Nadadora no se acercan a la saturación ni a la grandilocuencia. Prefieren el espacio, el aire, el matiz. Esa elección los acerca más a grupos como Low o Beach House, aunque su propuesta resulta menos envolvente y más directa. El EP transmite la sensación de una banda que ha aprendido a trabajar con el silencio, entendiendo que el sonido no se mide por su volumen, sino por su sentido. La coherencia entre lo que se dice y cómo se dice se convierte en la clave de todo el trabajo. En cada tema se escucha una misma idea: la madurez puede ser fértil si se asume como un nuevo punto de partida. Nadadora han vuelto sin dramatismos, con un lenguaje depurado y una visión que no pretende impresionar, solo entender lo que implica seguir creando después de tanto tiempo.
Conclusión
‘Mañana y siempre’ muestra a Nadadora reencontrándose con su propio pasado sin mirar atrás. El grupo transforma los años de silencio en canciones que hablan de seguir adelante, con un sonido suave, melódico y muy cuidado.

