Review

Julianna Barwick & Mary Lattimore - Tragic Magic

Julianna Barwick & Mary Lattimore

2026

8


Por -

En una noche fría dentro de la basílica de Montmartre, Julianna Barwick y Mary Lattimore escucharon a una monja cantar sola mientras el eco del órgano se mezclaba con el murmullo del aire. Aquella escena sencilla, cargada de una calma inesperada, quedó grabada en su memoria justo antes de comenzar las sesiones de ‘Tragic Magic’ en el Musée de la Musique. No fue una experiencia mística ni un impulso improvisado: fue una observación que condensó el tipo de atención que ambas compositoras querían trasladar al proyecto. Llegaban desde Los Ángeles, afectadas por los incendios que habían transformado su entorno y sus rutinas, con la intención de convertir la pérdida reciente en un trabajo conjunto basado en la escucha y el cuidado. En ese contexto, el acceso a los instrumentos históricos del museo se convirtió en una oportunidad para explorar la continuidad entre pasado y presente, entre lo artesanal y lo tecnológico, y para poner a prueba una relación creativa que llevaba años madurando en giras y colaboraciones puntuales. La producción, guiada por Trevor Spencer, adoptó un enfoque directo: aprovechar el espacio real, dejar que cada instrumento respirara, mantener los errores mínimos y dar prioridad a la reacción inmediata sobre la corrección. El resultado conserva la huella de esa elección y define el tono de un álbum que transforma una experiencia devastadora en una forma de resistencia serena.

En ‘Perpetual Adoration’, que abre el conjunto, las compositoras se enfrentan al reto de construir una atmósfera sin recurrir a dramatismos. La voz de Barwick se expande sobre la base de la harpa de Lattimore, que mantiene una estructura constante, como si marcara un pulso vital. La intención no es reproducir la escena religiosa que les inspiró, sino capturar el equilibrio entre recogimiento y presencia. Las voces procesadas por Barwick no funcionan como un muro de sonido, sino como una respiración que acompaña la cuerda, logrando un contraste entre lo terrenal y lo aéreo. Esa manera de organizar el espacio sonoro evidencia una voluntad de precisión que atraviesa todo el disco. La composición se asienta sobre repeticiones medidas, donde cada cambio tiene un propósito, y esa economía de recursos se convierte en una forma de disciplina artística más que en una renuncia. El sentimiento que transmite es de calma atenta; las intérpretes buscan una quietud que no sea escapatoria, sino una forma de sostener la mirada tras la catástrofe que vivieron.

En ‘The Four Sleeping Princesses’ se percibe un desplazamiento hacia el terreno de la observación pura. El título procede de un comentario de Lattimore al contemplar las harpas expuestas en el museo, y la pieza parece construida a partir de esa imagen de quietud. La composición se articula sobre un motivo circular, que no progresa hacia ningún desenlace, pero que mantiene la atención por su leve variación de texturas. Las intérpretes parecen interesadas en cómo el tiempo se percibe cuando se repite una misma secuencia con ligeros desplazamientos. La sensación que produce es la de un equilibrio inestable, donde la calma se mezcla con una tensión latente. La harpa no busca belleza ornamental, sino un modo de sostener el diálogo con las capas de voz, que entran y salen con precisión quirúrgica. El resultado transmite una mezcla de serenidad y alerta, como si ambas estuvieran vigilando la posibilidad de que el sonido se disuelva demasiado pronto.

El breve ‘Temple of the Winds’, escrito por Roger Eno, introduce un contraste claro. La estructura es sencilla: una harpa del siglo XVIII y una voz contenida que evita cualquier artificio. Aquí se revela una parte esencial del disco: el respeto por los límites físicos de los instrumentos y por el silencio que los rodea. No se trata de una composición solemne, sino de una conversación mínima entre aire y cuerda. Ese respeto por la fragilidad de lo grabado convierte la pieza en un punto de equilibrio dentro del conjunto, un lugar donde la sobriedad se vuelve un acto de afirmación. El modo en que ambas artistas se adaptan al carácter del instrumento evidencia su voluntad de escuchar antes de intervenir, un rasgo que recorre todo el proyecto.

En ‘Haze With No Haze’, las autoras exploran la confusión y la claridad como dos fuerzas complementarias. El título procede de una frase sobre la obra de James Turrell y encaja perfectamente con la sensación que produce la pieza: una mezcla de nitidez y ambigüedad en movimiento constante. Los sintetizadores se expanden en un flujo que rodea el arpegio principal, generando un efecto hipnótico. Las voces se incorporan sin imponerse, actuando como una capa más de textura que respira en paralelo. La emoción que transmite se asemeja a la de una espera sin objetivo, una percepción dilatada en la que el oyente se mantiene dentro del sonido sin buscar desenlace. El tratamiento de los timbres refuerza esa sensación de flotación controlada, y la coherencia entre ambas intérpretes sostiene el interés incluso en los tramos más dilatados.

La reinterpretación de ‘Rachel’s Song’, tomada del repertorio de Vangelis, introduce una dimensión histórica que conecta con el contexto de grabación. Al eliminar la referencia visual del Blade Runner original, la pieza adquiere una gravedad distinta, más centrada en la evocación que en la recreación. Las dos compositoras respetan la estructura melódica, pero le otorgan un sentido diferente al incorporar grabaciones de lluvia que simbolizan el primer aguacero tras los incendios. Esa inclusión de un elemento real dota a la pieza de un significado político claro: la naturaleza que destruye también puede restablecer, y ese ciclo se convierte en metáfora de resistencia. La interpretación es sobria y evita el sentimentalismo, lo que le permite mantener una intensidad sostenida durante toda su extensión. La decisión de no alterar la melodía original refuerza el respeto por el pasado sin convertirlo en objeto de nostalgia.

Con ‘Stardust’, las autoras amplían el campo de trabajo hacia una dimensión expansiva. Los sintetizadores antiguos generan una base envolvente que se mezcla con la precisión rítmica de la harpa, creando un flujo continuo. La pieza funciona como un ensayo sobre la densidad: la acumulación de capas produce una sensación de crecimiento sin saturación. La voz de Barwick, modificada por efectos discretos, se integra en la textura general sin destacar por encima de ella. El resultado transmite energía contenida, una mezcla de impulso y orden. En este punto, la colaboración alcanza su mayor equilibrio, y se percibe con claridad la diferencia entre lo que cada una aporta: Barwick extiende el espacio, Lattimore le da dirección. El contraste produce una sensación de expansión controlada, donde todo se mueve sin perder coherencia.

El cierre con ‘Melted Moon’ resume la intención del proyecto. La letra, que menciona “You may never go home again / At least not the home you know”, se convierte en el punto más directo de todo el conjunto. La voz de Barwick adquiere un tono menos procesado, y la harpa insiste en un motivo circular que refuerza la idea de permanencia. Esta canción fue compuesta tras el desalojo provocado por los incendios, y esa circunstancia se percibe en cada detalle. La repetición del arpegio actúa como un intento de retener algo que se escapa, mientras la voz introduce la aceptación de una realidad transformada. La pieza se interrumpe sin cierre rotundo, dejando la sensación de que el diálogo entre ambas continúa fuera del marco del disco. Esa decisión revela una concepción clara del arte como proceso compartido más que como resultado final.

‘Tragic Magic’ se sitúa dentro de una tradición ambiental que combina electrónica analógica y cuerda acústica, pero la forma en que Barwick y Lattimore la aplican responde a una ética de trabajo más que a una estética reconocible. Su música busca concentración y coherencia. El álbum persigue destacar por la manera en que utiliza el tiempo y el silencio como materiales activos. Las compositoras demuestran que la colaboración puede funcionar como refugio frente a la destrucción y como espacio de resistencia frente a la dispersión. Su trabajo se aleja de la espectacularidad y se centra en la escucha, en la atención constante a lo que ocurre en los márgenes del sonido. En ese sentido, ‘Tragic Magic’ actúa como un documento sobre cómo el arte puede servir de sostén moral en tiempos de incertidumbre, sin promesas de redención ni dramatismos superfluos.

Conclusión

‘Tragic Magic’ muestra cómo Julianna Barwick y Mary Lattimore trasladan su afinidad personal a un espacio de creación estructurada, en el que la disciplina sustituye cualquier impulso de ornamentación vacía.

8

Álbum

Julianna Barwick & Mary Lattimore - Tragic Magic

Artista

Julianna Barwick & Mary Lattimore

Año

2026

Discográfica

InFiné

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.