La carrera de hemlocke springs se ha construido a partir de una combinación poco habitual entre formación científica y autoedición digital, un cruce que explica la forma tan concreta con la que aborda su primer larga duración. Antes de publicar 'the apple tree under the sea', Isimeme “Naomi” Udu cursó estudios superiores vinculados al ámbito sanitario mientras componía en su habitación con programas informáticos, y fue una de aquellas canciones, 'Girlfriend', la que empezó a circular con fuerza en redes hasta atraer una audiencia considerable. Esa visibilidad temprana generó una base de seguidores que se amplió con actuaciones junto a artistas de gran alcance y con el respaldo público de figuras conocidas. Este contexto importa porque el álbum surge tras ese impulso inicial y porque su autora decide emplear ese foco para desarrollar un relato muy concreto: revisar su educación cristiana estricta y analizar las consecuencias que tuvo sobre su identidad afectiva y sexual. El resultado se articula como una historia con principio y final definidos, donde cada canción ocupa un lugar claro dentro de un recorrido de ruptura personal.
El arranque con 'The Red Apple' funciona como prólogo que expone el símbolo central, la manzana asociada al pecado y al conocimiento, y sitúa a la protagonista ante la tentación de abandonar un marco moral cerrado. Desde ahí, 'The Beginning Of The End' introduce el conflicto entre doctrina religiosa y deseo bisexual mediante versos explícitos como “Sometimes I wish that I could be / the company of pretty girls and pretty boys”, frase que deja claro el choque entre orientación afectiva y entorno conservador. Ese conflicto se amplía en 'Heads, Shoulders, Knees and Ankles', donde la autora caricaturiza el destino de esposa sumisa con imágenes exageradas y un lenguaje que mezcla términos arcaicos con ironía, entre ellos “the tenebrous festered corners of your bed”. El efecto que produce esa combinación resulta muy concreto: convierte la fantasía de cuento medieval en una crítica directa a la expectativa de matrimonio heterosexual obligatorio, y señala el peso que determinadas comunidades religiosas ejercen sobre las decisiones íntimas de las mujeres.
La dimensión política del álbum se vuelve más evidente en 'W-w-w-w-w', inspirada en un documental que impresionó a Udu durante su adolescencia y que relataba el matrimonio entre un hombre de 73 años y una chica de 17. A partir de ese punto de partida, la letra imagina la rutina diaria junto a un esposo mucho mayor y expresa rechazo frontal con la línea “I would rather kill myself than look him in the eyes and say / I want your love”. Esa frase sitúa el tema en el terreno de la coerción y del sacrificio forzado en nombre de la familia o la tradición, y conecta con debates reales sobre matrimonios concertados, desigualdad de género y poder religioso. En lugar de plantear el asunto como metáfora difusa, la autora describe una escena concreta y la utiliza para evidenciar la violencia simbólica que puede esconderse detrás de ciertos discursos morales. La decisión de incluir esta historia dentro de un álbum de pop electrónico convierte el género en vehículo para una crítica social clara y directa.
El apartado sonoro refuerza ese relato mediante una mezcla reconocible de pop ochentero, R&B de los dos mil y recursos electrónicos más recientes, todo ello ensamblado por la propia autora junto a un colaborador habitual. En 'Moses', la referencia bíblica se transforma en metáfora de autonomía con la frase “Used my two hands to part the sea like Moses”, que describe la voluntad de abrir camino propio frente a normas heredadas. La canción comienza con armonías que recuerdan a un coro religioso y evoluciona hacia un estribillo de pop directo, subrayando el paso de la obediencia a la afirmación personal. 'Sense(is)' marca otro punto clave cuando la narradora admite “I took the wrong turn down to Hollywood and now I’ll turn forever”, aceptación de una decisión que implica dejar atrás el marco anterior para explorar una vida distinta. Esa estructura narrativa, apoyada en cambios de ritmo y en una voz que alterna registros casi infantiles con otros más tensos, crea una sensación clara de avance, como si cada pista representara una etapa concreta de un proceso de emancipación.
El cierre con 'Be the Girl!' sintetiza el recorrido mediante una frase que resume la transformación: “There’s a time and a place that I thought I knew but now I know I can’t / Be the girl I used to know”. La protagonista asume que la identidad construida bajo normas religiosas estrictas queda atrás y que el futuro exige una redefinición personal. Esa aceptación se presenta sin dramatismo excesivo y sin nostalgia complaciente; más bien transmite alivio tras haber atravesado culpa, deseo reprimido y conflicto familiar. A lo largo de 'the apple tree under the sea', hemlocke springs utiliza el pop como formato accesible para exponer temas que suelen tratarse en círculos privados: sexualidad dentro de comunidades cristianas, presión para contraer matrimonio, choque entre fe y orientación afectiva, y la necesidad de separarse de una educación restrictiva para construir una vida propia. El álbum se sostiene porque cada canción cumple una función concreta dentro de ese relato y porque la autora ofrece ejemplos claros y situaciones reconocibles, evitando vaguedades y dejando constancia de que la historia narrada surge de vivencias reales ya documentadas.
Conclusión
hemlocke springs traza en ‘the apple tree under the sea’ una narración de ruptura con la educación religiosa, donde el deseo y la culpa se enfrentan hasta desembocar en afirmación identitaria consciente y políticamente situada.

