Review

Femme Falafel - Dói-Dói Proibido

Femme Falafel

2025

8


Por -

Femme Falafel suenan como si el mundo estuviera a punto de romperse de risa para no estallar de tristeza. 'Dói-Dói Proibido', su primer largo, es el resultado de un proceso prolongado en el tiempo, casi artesanal, en el que Raquel Pimpão fue aprendiendo a combinar lo serio con lo absurdo hasta que ambas cosas se confundieron por completo. Su paso por el jazz, sus años de formación y su empeño en no seguir ninguna norma derivaron en una autora que usa la ironía como una herramienta para explicar aquello que a menudo se nos atraganta: la vida adulta, el amor que se descompone, la ansiedad que se camufla de humor. No nació de un impulso efímero, sino de la necesidad de escapar de la solemnidad y de entender la música como un espacio donde pensar sin pontificar. Por eso, este trabajo parece concebido como una sátira emocional de la época, pero con la precisión de quien conoce bien las estructuras y decide dinamitar sus límites con inteligencia y ternura a partes iguales.

En 'Dói-Dói Proibido' la risa se convierte en método. Femme Falafel escribe sobre la contradicción de una generación que se debate entre quererlo todo y no poder con casi nada. En 'Romance Feudal' reconstruye la idea del amor a partir de un imaginario medieval, donde las jerarquías sirven para reírse de las que siguen vivas. El juego entre el ridículo y la lucidez marca toda la composición. En 'Livre Arbítrio' se atreve a cantar “Odeio liberdade / eu não quero mais escolher”, una frase que desarma cualquier discurso optimista sobre la autonomía, porque muestra el hartazgo de tener que decidir en un mundo saturado de opciones. Entre una canción y otra, la autora pasa de los vínculos sentimentales a la crítica social, sin hacer pausas entre ambos terrenos, como si todo formara parte del mismo problema. La ironía, más que una burla, funciona como una forma de diagnóstico; es el único modo de soportar el absurdo sin rendirse ante él.

El humor de Femme Falafel no busca carcajadas, sino perspectiva. Su escritura convierte lo cotidiano en alegoría: los restaurantes modernos, los exámenes médicos o los mitos literarios sirven de excusa para exponer una realidad atravesada por la desproporción. Frente al dramatismo habitual, ella elige la risa seca, esa que deja una sensación incómoda después. La artista usa las palabras como piezas que encajan con precisión, rima con un oído entrenado y deja que las imágenes sean tan extravagantes como reveladoras. Cada canción se sostiene sobre la misma paradoja: el dolor y la risa se confunden hasta resultar inseparables. Por eso, escucharlas produce la sensación de estar frente a alguien que traduce la melancolía en chistes para poder seguir respirando.

El sonido del álbum es tan imprevisible como sus letras. Femme Falafel alterna estilos sin buscar una síntesis, sino una convivencia. Se mueve con soltura entre el hip-hop, la MPB, el funk y el jazz, con la naturalidad de quien ha aprendido que la mezcla no necesita justificación. Los cambios de ritmo parecen acompañar la forma en que la artista piensa: saltando entre registros, jugando con los contrastes, construyendo sentido a partir del desequilibrio. Esa flexibilidad refuerza el tono narrativo de las canciones y evita que el conjunto se encierre en una estética rígida. Cada tema abre una pequeña ventana a una emoción distinta, pero todas comparten la misma mirada burlona hacia lo real, como si la música funcionara aquí como una herramienta para hablar de política y de amor sin solemnidad ni consuelo.

Las letras revelan una observadora que entiende la ironía como mecanismo de defensa. En 'Depressão', el abatimiento se convierte en un baile forzado, mientras que 'Camada de Ozone' transforma la culpa ecológica en un carnaval urbano, recordando que la conciencia también puede ser una fiesta distorsionada. El tratamiento de los temas sociales no se presenta como consigna, sino como una forma de narrar la contradicción desde dentro. La artista retrata a una juventud que crece en medio del ruido, sin certezas, y que usa la risa para no caer en la desesperación. En esa elección se esconde su gesto más político: demostrar que el humor puede ser una forma de pensamiento tan válida como la solemnidad.

La voz de Femme Falafel atraviesa todo el disco como un hilo conductor entre el sarcasmo y la ternura. Su forma de interpretar no busca deslumbrar, sino acompañar el sentido de cada letra. Canta como quien conversa, recita como quien confiesa y juega con las modulaciones para crear personajes que encarnan distintas facetas de la misma identidad. Hay en su modo de cantar una mezcla de ironía y franqueza que recuerda a autoras como Laurie Anderson o Cibelle, artistas que también exploraron la distancia entre el artificio y la emoción. Femme Falafel se mueve en esa frontera, consciente de que la risa puede ser tan certera como una declaración de principios.

Cada detalle del disco está pensado con una precisión que nunca se nota forzada. Las armonías amplias y los giros inesperados parecen jugar con la idea del error como estética. En lugar de buscar perfección, la artista apuesta por una cierta torpeza deliberada que resulta expresiva, una especie de tropiezo elegante que da humanidad al conjunto. Las referencias culturales se entrecruzan sin jerarquías: del barroco al meme, del jazz académico al pop más inmediato. Esa convivencia de registros convierte el álbum en un espacio donde se mezclan el saber y el juego, como si la artista se negara a renunciar a ninguna de sus facetas.

'Dói-Dói Proibido' funciona como una radiografía del presente desde la perspectiva de quien ha aprendido a mirar la tragedia con una sonrisa torcida. El título sintetiza la lógica de todo el proyecto: lo que duele se disfraza de broma, pero la broma deja entrever su herida. El resultado es un retrato lúcido del malestar contemporáneo, en el que la risa no suaviza el golpe, sino que permite reconocerlo sin miedo. Femme Falafel demuestra que la ligereza puede ser una forma de resistencia cuando el mundo insiste en ser solemne. En ese equilibrio entre ironía y claridad, entre humor y pensamiento, su debut marca una voz que no busca consuelo, sino precisión: decir las cosas como son, pero con una carcajada de fondo.

Conclusión

A través de sus letras y su mezcla de estilos, Femme Falafel muestra en su LP debut cómo el humor puede ser un arma política que desarma la tristeza sin necesidad de esconderla.

8

Álbum

Femme Falafel - Dói-Dói Proibido

Artista

Femme Falafel

Año

2025

Discográfica

Revolve

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.