Review

Felipe Vaqueiro & Sophia Chablau - HANDYCAM

Felipe Vaqueiro & Sophia Chablau

2025

8.6


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En ocasiones, nos encontramos discos que funcionan como una cámara encendida en mitad del caos, observando lo que pasa sin maquillarlo. ‘HANDYCAM’, el proyecto compartido de Felipe Vaqueiro y Sophia Chablau, parte de esa idea: grabar lo que sucede a su alrededor sin fingir neutralidad, dejando que las canciones sean testigos de una época en la que el amor y la violencia se cruzan sin pedir permiso. El dúo, procedente de dos tradiciones musicales diferentes pero complementarias, convierte esa diversidad en el eje del trabajo. Lo que une sus voces es la necesidad de registrar un presente que parece resbalar entre las manos, y de hacerlo con los medios más cercanos, como si la guitarra, el micrófono y la palabra fueran prolongaciones de su mirada. El nombre del álbum no es casual: al igual que una cámara doméstica, suena imperfecto, directo y sincero. Detrás de cada canción hay un gesto de observación, una urgencia por conservar lo que el tiempo amenaza con borrar, y también la intención de mostrar que la ternura y la denuncia no son territorios opuestos.

‘Lungs full of air’ abre el álbum como si fuera la primera toma de una película que empieza sin aviso. Chablau canta en inglés sobre la cercanía entre la palabra, el cuerpo y la muerte, construyendo un círculo entre lo que se dice y lo que se respira. La elección del idioma no actúa como escapatoria ni como intento de internacionalizar el mensaje, sino como una apropiación, una manera de doblar el inglés hasta que suene a portugués. Su voz mezcla dulzura y resignación, y cada frase parece colocarse en el aire con un cuidado casi táctil. Esa atención a los sonidos del lenguaje reaparece al final con ‘You never know’, donde Vaqueiro cierra el ciclo con una calma engañosa. En ambos extremos del disco late la misma idea: la lengua es un territorio que también puede ocupar quien ha sido colonizado, y esa apropiación se convierte en un acto de libertad.

‘Campo minado’ lleva el tono íntimo a un terreno mucho más frontal. Vaqueiro utiliza la imagen del tablero lleno de bombas para hablar de las relaciones afectivas y del miedo como parte cotidiana de la convivencia. El juego del amor se convierte en una estrategia de guerra, y los versos mezclan deseo, violencia y crítica social sin marcar fronteras entre ellos. “Quantas bombas são precisas pra que um coração possa se desarmar?” no solo funciona como metáfora de la pareja, sino como un comentario sobre la insensibilidad global hacia las vidas ajenas. En esa canción, la política y el sentimiento se funden hasta ser indistinguibles, y esa unión define todo el álbum. La mirada de ambos artistas parte del yo, pero nunca se queda encerrada en él: sus emociones se expanden hasta tocar los conflictos del mundo, como si amar fuese también una forma de resistencia.

‘Cinema total’ y ‘Cinema brasileiro’ funcionan casi como un díptico. La primera convierte la rutina urbana en un escenario donde la guerra y el deseo se confunden, mientras la segunda celebra la creación artística desde la pasión y la ironía. En ‘Cinema brasileiro’, el amor y el arte se tratan con la misma intensidad: “O cinema brasileiro está pegando fogo / e eu estou pegando fogo pelo cinema brasileiro”. No hay solemnidad, sino un entusiasmo que se mantiene a medio camino entre la parodia y la afirmación política. La cultura aparece como un espacio que arde, que no puede mantenerse al margen del fuego real. Ambas canciones, más que hablar del cine, hablan de cómo mirar el mundo y de cómo registrar lo que se vive sin filtros. En su forma y en su contenido, el disco insiste en que grabar y amar son actos equivalentes: ambos requieren exposición, riesgo y una atención absoluta a lo que ocurre frente a ti.

Con ‘Já não me sinto tão só (para Julia Zen)’, el tono cambia. Vaqueiro se detiene en los gestos cotidianos que construyen la pertenencia: una conversación banal, una risa, una reunión improvisada. Frente a la crudeza de otros temas, aquí la sencillez se vuelve central. La canción muestra que la compañía se teje con actos pequeños, y que la amistad puede ser tan política como un discurso, porque resiste la lógica individualista que todo lo atraviesa. Esa necesidad de permanencia se prolonga en ‘Viciado em carinho’, donde la dependencia emocional se confiesa sin dramatismo. Repetir “Eu não quero ser só” hasta el cansancio es una manera de afirmar el deseo de contacto en un tiempo de aislamiento. Las imperfecciones de la grabación, que según contaron los propios músicos fue tomada en una sola toma, sostienen esa sensación de honestidad. Todo suena cercano, como si quien escucha estuviera dentro del estudio junto a ellos.

‘Tempestade de verão’ recupera la nostalgia de los viejos boleros para hablar del final de un vínculo. Lo que en otras manos sería melodrama, aquí se vuelve un retrato del clima interior de alguien que asocia la ausencia con la lluvia. En cambio, ‘Buracos’ introduce humor y desasosiego en la misma frase. El yo que canta acepta la imposibilidad de llenar los vacíos propios y ajenos, y lo hace con una mezcla de ternura y resignación que evita cualquier dramatismo. Los juegos vocales que simulan percusión o respiración (“Pa pa pa pa…”) marcan el ritmo de una escena doméstica que poco a poco se deshace. La canción se ríe de sí misma, pero sin cinismo, como si aceptara que el intento de remendar lo roto también tiene algo de belleza.

‘Quantos serão no final?’ y ‘Canção de retorno’ conectan directamente con la dimensión política que atraviesa el disco. La primera se construye como un grito contra la normalización de la guerra, donde la violencia mediática se refleja en la propia impotencia del sujeto. “Bomba de gás, mísseis e mais / Quantos Omar morrerão?” no suena a consigna, sino a constatación amarga. La segunda propone un desenlace simbólico: el regreso a una tierra liberada, la caída de los monumentos y el amanecer que no cambia aunque todo haya cambiado. Chablau canta esa escena con una calma que desarma; no hay euforia, solo la conciencia de haber sobrevivido. Ese cierre confirma que el álbum no busca soluciones, sino la posibilidad de seguir hablando, grabando y respirando pese a la devastación.

La relación entre ambos artistas sostiene el equilibrio de ‘HANDYCAM’. Chablau aporta una energía más directa, casi punk en su forma de concebir la canción como protesta inmediata. Vaqueiro introduce una calidez melódica que da lugar a la reflexión. Esa tensión entre crudeza y suavidad mantiene vivo el recorrido del álbum. Las diferencias de procedencia y estilo no se ocultan, se aprovechan: cada tema funciona como un punto de encuentro entre dos maneras de entender la música y el país que habitan. Lo que podría ser contraste se convierte en alianza. Su trabajo se mueve entre los márgenes del rock brasileño, el pop alternativo y la canción de autor, pero lo que define realmente al dúo es su forma de mirar. Usan la música para pensar, no para escapar, y eso se percibe en cada acorde. La handycam de su título no solo filma lo visible: también enfoca lo que se quiere olvidar.

‘HANDYCAM’ es una obra que observa su tiempo con lucidez. No busca la perfección, sino la verdad que aparece en el error, en el ruido o en la respiración entre versos. Cada canción es una escena grabada sin ensayo previo, donde lo político y lo íntimo se confunden. En su conjunto, el trabajo de Felipe Vaqueiro y Sophia Chablau no pretende ofrecer certezas, sino fijar lo que ocurre cuando dos personas deciden enfrentarse al mundo sin filtros, cámara en mano y corazón abierto. Escucharlo equivale a mirar por el visor de esa cámara y entender que cada toma, por imperfecta que sea, guarda dentro una forma de esperanza.

Conclusión

En ‘HANDYCAM’, Felipe Vaqueiro & Sophia Chablau retratan un tiempo de violencia política y desamparo afectivo, usando la grabación como un refugio frente a la indiferencia y como una forma de mantener viva la memoria.

8.6

Álbum

Felipe Vaqueiro & Sophia Chablau - HANDYCAM

Artista

Felipe Vaqueiro & Sophia Chablau

Año

2025

Discográfica

Risco / Cuca Monga

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.