Review

EXEK - Prove The Mountains Move

EXEK

2026

7.2


Por -

EXEK han ido construyendo una trayectoria que esquiva cualquier etiqueta sencilla, moviéndose con soltura entre sellos como Castle Face y, ahora, DFA, lo que ya anticipa una cierta inclinación por territorios que oscilan entre la aspereza del do it yourself más recalcitrante y la elegancia del groove más extenso. Para su séptimo larga duración, el grupo de Melbourne ha querido imprimir un giro en su manera de proceder, inspirado por un contexto muy concreto: el fin de las restricciones sanitarias en su ciudad natal y el reencuentro con una vida social que había permanecido dormida. Esa reapertura del mundo trajo consigo la exposición a bandas sonoras ajenas a sus hábitos, grandes éxitos del pop-rock mainstream que sonaban en fiestas y reuniones, y que de algún modo calaron en la mentalidad de su líder a la hora de encarar la composición, empujándole hacia una claridad inusual sin perder un ápice de su idiosincrasia más extraña.

La escritura de Albert Wolski siempre ha tendido a lo críptico, pero aquí sus imágenes, aunque igual de disparatadas, parecen reposar sobre estructuras más amables. En 'Sidestepping', los sintetizadores avanzan con una determinación casi marcial mientras su voz susurra ocurrencias sobre escaleras de caracol y herramientas valiosas, creando una tensión entre lo accesible de la superficie y lo enrevesado del fondo. La banda se permite jugar con esa dualidad, ofreciendo melodías que podrían resultar pegadizas si no estuvieran constantemente torpedeadas por un sentido del humor negrísimo o por giros armónicos que descolocan al oyente más previsible. No hay aquí una rendición al pop convencional, sino una relectura personal de sus mecanismos, una manera de filtrar esos ganchos que Wolski redescubrió en los bares a través de su particular prisma, donde lo absurdo y lo solemne conviven sin problemas.

A lo largo de las ocho canciones, los australianos transitan por paisajes que van de la balada descompuesta a la psicodelia más etérea, siempre con una base rítmica que debe mucho al dub y al post-punk más bailables. 'You Have Been Blessed' despliega una guitarra agridulce que se enreda en una línea de bajo ondulante, construyendo una majestuosidad extraviada que recuerda a ciertos pasajes de bandas como Broadcast o incluso a algunos momentos de los primeros discos en solitario de Brian Eno, aunque sin caer nunca en la copia. La parte central del álbum reserva algunas de sus apuestas más arriesgadas, como 'Arrivederci Back Pain', que flota en una nebulosa entre el pop de vanguardia y la canción de estructura clásica, o 'Don't Answer (When They Call)', donde el piano y los sintetizadores tejen una atmósfera que resulta a la vez majestuosa y perturbadora, coronada con una de las letras más desconcertantes del conjunto.

La capacidad del grupo para hacer convivir lo dispar alcanza cotas sobresalientes en cortes como 'Visiting Dust Bunnies', una rareza que parece suspendida en el aire, y en 'Tyres', donde recuperan la aspereza dub de trabajos anteriores con una línea de bajo que hipnotiza y una voz que escupe frases con una convicción cercana a la de Mark E. Smith si este hubiera crecido escuchando a Sly and Robbie. La producción, más limpia que en entregas previas, permite que cada detalle respire sin que por ello se pierda la sensación de que algo extraño está ocurriendo bajo la superficie. Canciones como 'Spotless' emergen como pequeños milagros de pop luminoso, con una energía positiva que rara vez había asomado en su discografía, mientras que 'Chef's Hat Renaissance' cierra el círculo volviendo a la base rítmica, con juegos de ecos y guitarras que se funden en un cierre que parece querer diluirse en el aire.

Los textos de Wolski continúan siendo un laberinto de imágenes aparentemente inconexas, pero aquí se percibe una cierta voluntad de que esas visiones, por extrañas que resulten, remitan a temas reconocibles como la paranoia, la evasión o incluso una forma de espiritualidad laica. Frases como “In a past life I believe you were a bathmat” pueden leerse como un chiste privado o como una reflexión sobre lo absurdo de las relaciones humanas, y esa ambigüedad es precisamente lo que dota al conjunto de una riqueza interpretativa poco común. La política, aunque no se mencione de forma explícita, se cuela en la manera de entender la creación colectiva y en la resistencia a ofrecer consuelos fáciles, en la decisión de mantener una opacidad que obliga a quien escucha a trabajar para encontrar su propio significado.

En el tramo final del álbum, la sensación de impermanencia se acentúa, con piezas que parecen querer desvanecerse justo cuando alcanzan su punto más álgido. Esa falta de resolución, esa negativa a conceder el clímax esperado, se convierte en una seña de identidad que EXEK maneja con una soltura pasmosa. Lejos de sonar a una colección de rarezas, el conjunto fluye con una naturalidad que solo se consigue después de años de rodaje y de un conocimiento profundo de los mecanismos internos del grupo. La decisión de priorizar la emoción por encima de la pirotecnia técnica, o de dejar que las canciones respiren y crezcan a su propio ritmo, dota al trabajo de una personalidad arrolladora.

'Prove The Mountains Move' supone así un paso adelante en la carrera de sus autores, no tanto por una ruptura radical con su pasado como por la manera en que integran nuevas influencias sin perder la brújula. Es un trabajo que se sostiene sobre contradicciones fértiles, que abraza lo directo sin renunciar a lo enrevesado y que consigue que cada escucha revele un detalle nuevo, un matiz que había pasado desapercibido. La madurez del conjunto se manifiesta en esa capacidad para sugerir sin imponer, para invitar a entrar en su mundo sin necesidad de explicar las reglas. Con este álbum, EXEK no solo confirma su lugar dentro del catálogo de DFA, sino que reafirma una voz propia que, cuanto más parece alejarse de lo convencional, más cerca está de conectar con quien busca algo genuinamente distinto.

Conclusión

EXEK transforman la energía de las pistas de baile en un artefacto sonoro que descoloca y atrapa a partes iguales, dejando que las melodías respiren y que el absurdo cotidiano se cuele en cada compás.

7.2

Álbum

EXEK - Prove The Mountains Move

Artista

EXEK

Año

2026

Discográfica

DFA

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.