Después de años sumergidos en escenarios cargados de sudor, distorsión y palabras afiladas, PUP canalizan en ‘Who Will Look After the Dogs?’ una pulsión que surge sin cálculo. El disco nace del impulso de sostener una identidad construida entre errores, cansancio acumulado y relaciones abiertas. Cada tema se presenta como un recorte, una muestra directa de lo que significa persistir cuando lo familiar comienza a resquebrajarse. Aquí aparecen estructuras irregulares, trayectos llenos de aristas, con acordes cargados del peso de lo inevitable.
‘Who Will Look After the Dogs?’ construye su arquitectura sobre el impacto inmediato. ‘No Hope’ abre el recorrido con una intensidad que se desata desde el primer golpe, dejando clara la intención de mantener el filo en cada compás. Cada canción funciona como un corte fresco, una exposición directa de impulsos y pensamientos que se lanzan sin filtros. ‘Olive Garden’ y ‘Four Chords’ capturan esa mezcla de ironía amarga y melancolía que atraviesa buena parte del disco, mientras ‘Concrete’ introduce variaciones melódicas que permiten que la voz se funda como un elemento más dentro del tejido instrumental.
La producción de John Congleton amplifica las texturas crudas y deja espacio para que los errores, las aristas y los detalles sin pulir formen parte del esqueleto sonoro. ‘Paranoid’ y ‘Get Dumber’, este último con la participación de Jeff Rosenstock, exhiben a PUP en su faceta más agresiva, donde cada acorde actúa como un proyectil. La segunda mitad del disco encuentra espacios donde el tempo se ralentiza y la reflexión se vuelve más pesada, como sucede en ‘Hallways’, pieza central tanto por su letra como por la frase que da nombre al álbum.
El disco avanza mostrando contrastes internos, no por diseño estratégico sino por la manera en que los temas toman forma. ‘Hunger For Death’ sobresale por una lírica que se despliega con precisión, mientras las guitarras generan un marco que vibra entre lo denso y lo melódico. El cierre con ‘Shut Up’ crea un desenlace que marca un punto de llegada donde el ruido se disuelve dejando ecos. Aquí no aparece un giro final ni una conclusión redentora, solo permanece lo que resuena después del golpe.
Instrumentalmente, el grupo oscila entre registros contrastados. Las guitarras transitan entre lo abrasivo y lo envolvente, el bajo ocupa zonas centrales cuando resulta necesario y la batería refuerza cada desajuste con una cadencia que mantiene la tensión general. La disposición de los temas sigue un arco emocional donde el caos inicial evoluciona hacia una forma menos explosiva, aunque igual de inquietante.
PUP presentan en ‘Who Will Look After the Dogs?’ un retrato de supervivencia cotidiana, donde cada grieta y cada herida quedan registradas con una honestidad que evita adornos. El disco surge como una instantánea de un proceso en marcha, una secuencia de impactos que dejan marcas y mantienen al oyente dentro del ruido.
Conclusión
En ‘Who Will Look After the Dogs?’, PUP conjugan crudeza y lirismo afilado, recorriendo con precisión un paisaje emocional marcado por la descomposición y las fisuras personales.

