Es posible que muchas personas no reconozcan el verdadero sonido de su lugar de origen hasta que intentan traducirlo en música. A veces, ese ejercicio no busca imitar sino descubrir, no reproducir sino escuchar. En ‘MVD LUV’, Juan Wauters opta por grabar desde la raíz, no en el sentido emocional sino geográfico: todo el álbum fue concebido en Montevideo, ciudad donde nació y donde ahora ha decidido instalarse tras años desplazándose entre culturas y paisajes.
El disco no está interesado en fijar una identidad definitiva ni en hacer una postal desde el retorno. Lo que plantea es más incierto y quizás más honesto: cómo construir una vida en un lugar que nunca fue escenario profesional y, sin embargo, ha estado ahí desde el principio. Las canciones no buscan adornar la ciudad, sino habitarla. Lo hacen desde la crudeza de las grabaciones espontáneas, desde la integración de ruidos ajenos que terminan siendo parte de la mezcla, como si el entorno exigiera formar parte de cada compás.
'MVD LUV' se estructura en piezas breves, algunas apenas superan el minuto, pero en su duración condensan observaciones muy concretas. ‘Manejando por Pando’ mezcla el relato mínimo de un reencuentro con un viejo conocido y la reflexión sobre el cambio personal con un patrón repetitivo de voz y percusión que funciona más como canto mecánico que como desarrollo melódico. La fórmula se repite en otros momentos, como en ‘Mutuación’, donde la letra gira sobre la dificultad de sostener una nueva forma de ser. Wauters evita cualquier dramatismo, incluso cuando afirma que “se hace difícil siempre estar acostumbrándose”. Ese tono resignado, casi pedagógico, hace que la canción se desplace con ligereza, sin eliminar del todo el malestar.
El álbum comienza con ‘Amor Montevideo’, una presentación hablada en la que Wauters detalla la situación del disco como si se dirigiera directamente a quien escucha. Más que una introducción, es un marco que condiciona la escucha. A partir de ahí, cada canción funciona como un apéndice de ese discurso inicial. En ‘If It’s Not Luv’, la repetición casi infantil de la frase “If it’s not love what is it?” no pretende resolver nada, solo dejar en evidencia el mecanismo obsesivo del pensamiento cuando se enfrenta a algo que no puede nombrar con precisión. La respuesta está en la propia repetición, no en el contenido.
Uno de los elementos más destacados del disco es el uso constante de percusión tradicional uruguaya. ‘La Lucía’ lleva esta estrategia al extremo: tambores, voces de fondo y una estructura que parece grabada en la calle más que en un estudio. La canción retrata a una mujer anónima caminando por Montevideo, pero evita idealizarla. En lugar de eso, se la muestra como alguien que se desplaza por los espacios comunes sin una épica asignada. Esa normalidad, junto al ritmo de candombe, transforma el retrato en un ejercicio de observación más que de homenaje.
La producción también incorpora sintetizadores, flautas y líneas de guitarra sencilla. No hay un esfuerzo por lograr arreglos complejos. Más bien, se busca mantener un tono crudo, con bordes visibles. Esto se nota en ‘Acting Like I Don’t Know’, donde la melodía al piano parece estar tocada con cuidado de no sobresalir, dejando espacio a una letra que expone contradicciones morales sin dramatismo. La frase “Why am I acting like I don’t know what I’m doing wrong?” aparece más como una constatación que como una confesión.
En las canciones en español, Wauters despliega una capacidad particular para exponer pequeñas situaciones cotidianas sin convertirlas en relato universal. ‘Dime Amiga’ es un buen ejemplo: una conversación con alguien que atraviesa un mal momento económico o emocional, descrita sin paternalismo. El tono es el de quien se limita a estar disponible. “Te escucho cuando quieras hablar”, repite, sin exigencias. Ese tipo de gesto recorre todo el disco, desde los retratos de calle hasta las escenas más personales.
Hay también momentos donde el miedo aparece como dato concreto. ‘Ando con Miedo’ es una canción que narra con detalle la sensación de inseguridad en el espacio urbano. Lo interesante es cómo se evita dramatizar la situación: Wauters canta desde una tensión leve, incluso cuando describe el miedo a ser asaltado en su trayecto laboral o las noticias que llegan desde otros barrios. No hay moraleja ni crítica directa, solo una secuencia de hechos narrados desde el cuerpo, desde lo que genera.
En ‘Lonely By Myself’, un tema casi desnudo, la soledad se articula como una pérdida que permite otro tipo de hallazgo. “I lost for something that I gained”, canta, sin aclarar del todo qué es lo que ha ganado. No importa tanto el detalle como el proceso de verbalizar algo que solo se puede decir cuando ya pasó. La canción parece estar grabada en el primer intento, lo que potencia su efecto.
El cierre llega con ‘Siempre Vuelven’, donde la percusión vuelve a ocupar el centro. Las frases finales retoman el motivo del desplazamiento: “There are times to fly and get lost / And there are also times to return”. Esa alternancia no se presenta como dilema sino como una secuencia inevitable. Wauters no toma partido entre quedarse o moverse, pero tampoco lo presenta como un ciclo necesario. Solo observa, graba, edita, y deja que cada canción hable con su propio volumen.
Conclusión
Juan Wauters publica con ‘MVD LUV’ un trabajo grabado íntegramente en Montevideo, donde las canciones funcionan como pequeños cuadros urbanos atravesados por percusiones locales, vivencias personales y una intimidad que nunca se disfraza.

