Review

Panchiko - Ginkgo

Panchiko

2025

7.8


Por -

No hay nada en este disco que suene a presentación en sociedad. Más bien parece lo contrario: una conversación que ya lleva tiempo en marcha y que, si te interesa, podés sentarte a escuchar desde donde quieras. ‘Ginkgo’ no intenta convencer a nadie. Está hecho con una calma rara, como si el grupo supiera que todo lo que tenía que pasar ya pasó y ahora toca simplemente seguir, sin apuro. Lo curioso es que esa actitud le sienta bien. Muy bien, de hecho.

Hay algo en el recorrido de Panchiko que da contexto sin necesidad de explicaciones largas. Fueron una banda más que quedó ahí a comienzos de los 2000, y de pronto, por esas vueltas raras de internet, alguien encontró un disco suyo y lo rescató del olvido. Desde entonces, el grupo volvió a girar, a grabar, a rearmarse. ‘Ginkgo’ es parte de esa segunda vida, pero no se escucha como un regreso ni como un intento de sonar actuales. Se siente como algo más natural, más parecido a lo que pasa cuando dejás madurar una idea sin mirar el reloj.

Arranca con ‘Florida’, un tema que va directo a marcar el clima: guitarras suaves, bases que parecen flotantes, efectos que hacen que todo suene un poco borroso, como si estuvieras escuchando desde otra habitación. No es que cueste entrar, pero sí hay que dejar que las canciones hagan su camino. Acá no hay ganchos inmediatos ni estribillos coreables. Lo que hay es una especie de insistencia en sonar así, medio desarmados, medio dormidos, pero con intención.

El tema que le da nombre al disco, ‘Ginkgo’, es de los más claros en cuanto a tono. Piano liviano, voz que se cuela más que se impone, y una frase que se repite: “You command the leaves to fall”. Todo en la canción gira en torno a esa imagen, como si la música la estuviera rodeando sin querer cerrarla del todo. Es un tema que suena a finales, pero no al tipo de final que deja todo resuelto. Más bien a esos finales donde sabés que algo se terminó aunque no sepas exactamente qué.

Después viene ‘Shandy in the Graveyard’, que mete un verso rapeado de billy woods sin que la canción pierda el rumbo. Eso es algo que se repite en varias partes del disco: los géneros se mezclan, pero sin armar un gran show con eso. Entran, funcionan, se van. ‘Honeycomb’ y ‘Shelled and Cooked’ tiran por otros lados. La primera es más pegajosa, con una letra que mezcla ternura y rareza: “I’m a nectarine on an orange tree, but you tend to me”. La segunda parece más cruda, con una historia medio oculta y una guitarra que se mete justo cuando tiene que hacerlo.

También hay momentos donde Panchiko juega con versiones de sí mismos. En ‘Formula’ retoman un tema antiguo y lo llevan hacia lo electrónico, como si quisieran mostrar lo que pasa cuando uno le da otra vuelta a algo que ya parecía cerrado. Pasa algo parecido en ‘Vinegar’, donde el sonido cambia un poco, como si lo hubieran grabado en un lugar diferente. No desentona, pero se nota.

‘Lifestyle Trainers’, ‘Mac’s Omelette’ y ‘Subtitles’ mantienen esa línea: canciones que no buscan sobresalir, pero que tienen detalles que hacen que valga la pena quedarse. A veces es un riff agudo, otras veces una línea de batería que suena como si estuviera pasando por un filtro. Nada está puesto porque sí, aunque parezca todo muy suelto.

El cierre llega con ‘Innocent’, que arranca más movido y termina dejando la sensación de que el disco podría empezar de nuevo en cualquier momento. No hay clímax, no hay despedida épica. Es como si Panchiko simplemente bajara el volumen y se retirara de escena sin mirar atrás.

‘Ginkgo’ no es un disco hecho para que alguien lo escuche de fondo, pero tampoco exige atención constante. Se instala en un punto medio raro, donde cada canción parece a medio construir, y al mismo tiempo da la sensación de estar exactamente como debe. No hay nada grandilocuente acá. Lo que sí hay es una forma muy particular de sonar ,medio borrosa, medio distante, que consigue quedarse pegada aunque no grite para ser escuchada.

Conclusión

Panchiko arman en ‘Ginkgo’ un puñado de canciones que no buscan brillar, pero terminan quedándose contigo. El disco funciona casi como un paseo por ideas que no se acaban de cerrar, y eso es justo lo que lo hace interesante.

7.8

Álbum

Panchiko - Ginkgo

Artista

Panchiko

Año

2025

Discográfica

Nettwerk

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.