'Box For Buddy, Box For Star' representa un punto álgido en la prolífica trayectoria de Nate Amos, el músico neoyorquino detrás del proyecto This Is Lorelei. A lo largo de una década, Amos ha demostrado una destacable capacidad para transitar entre diversos géneros, desde el pop de cámara hasta el folk intimista, pasando por el rock de garaje y la psicodelia. Sin embargo, en su más reciente entrega, decide acotar su enfoque sin renunciar a su apetito musical omnívoro.
El álbum arranca con 'Angel's Eye', una balada acústica de corte country que juega con interesantes yuxtaposiciones: mientras las letras abordan temáticas como la soledad y la pérdida, Amos emplea efectos de distorsión vocal para convertir la pieza en un curioso diálogo consigo mismo. Este tono lúdico pero imbuido de sinceridad se mantiene a lo largo del disco, como en el sencillo principal 'Dancing In The Club', donde el artista entrelaza la autotune con guitarras pegadizas y alusiones a bandas como Steely Dan y Blink-182.
No obstante, Amos también demuestra su destreza en composiciones de corte más tradicional. Canciones como 'Two Legs' y la homónima 'Box For Buddy, Box For Star' evocan la sensibilidad de cantautores como Elliott Smith, con narrativas confesionales teñidas de amargura infantil. El músico alterna estos pasajes de desnudez emocional con momentos de desenfado pop, caso de 'Perfect Hand' y su atmósfera electrónica reminiscente de Kero Kero Bonito o 100 gecs.
Pese a su aparente dispersión estilística, 'Box For Buddy, Box For Star' logra cohesionarse en torno a un hilo temático: la exploración de las dualidades que cohabitan en el ser humano. A través de imágenes contrapuestas como ángeles y demonios, Dios y Satanás, Amos indaga en la relación entre nuestro yo pasado y nuestro yo futuro, cuestionando la posibilidad de una transformación absoluta. De ahí que el título aluda a dos 'cajas': una para enterrar al 'amigo' que fuimos, otra para albergar la 'estrella' que anhelamos ser.
En el plano lírico, las reflexiones del artista se vuelven confesionales sin caer en la autoindulgencia. Combina estrofas de introspección cruda ("Estaba cantando Steely Dan, gritando '¡agítalo!' al viento") con versos de gran belleza poética ("Me tumbé en esa calle, la arteria de mi ciudad favorita"). Como contrapunto, desliza guiños metanarrativas a su otro proyecto, Water From Your Eyes, y cultivados homenajes a referentes como John Darnielle y Jeff Mangum.
En definitiva, 'Box For Buddy, Box For Star' consolida a Nate Amos como un narrador excepcional, capaz de fundir la vulnerabilidad con el humor y el eclecticismo con la pureza de una buena melodía. Grabado íntegramente por el propio Amos, el disco destila un encanto hogareño a la par que un vigor juvenil, constituyendo una suerte de álbum de "canciones que suenan al futuro teñido por el pasado del artista". Y es que, si bien la visita a Stonehenge pudo haberle impulsado a dejar el cannabis, la abstinencia parece haber desatado en Amos una fértil creatividad, moldeada por sus raíces musicales pero proyectada hacia nuevos y emocionantes derroteros.


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