Review

Arlo Parks - Ambiguous Desire

Arlo Parks

2026

7.1


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Los premios y las aclamaciones tempranas suelen convertirse en una losa para quienes los reciben muy jóvenes. Arlo Parks sorteó ese obstáculo durante una década con un equilibrio frágil: dos discos que consolidaron su reputación sin exigirle moverse de una zona de confort sonora. El giro hacia la pista de baile en su tercer largo surge de un periodo de inmersión en la noche neoyorquina, un espacio donde la artista encontró la posibilidad de existir sin la presión del foco. Ese cambio de escenario mantiene sus señas poéticas, aunque reubicadas dentro de un territorio más expansivo y rítmico.

La paradoja central de ‘Ambiguous Desire’ reside en cómo Parks traslada su escritura intimista a entornos colectivos. Las canciones evitan describir el éxtasis del clímax musical y se centran en los márgenes de la fiesta: la salida del local, el reencuentro con la resaca emocional, la figura de un ex en la barra, la conversación a trompicones en la acera. ‘Get Go’ retrata a una amiga que intenta bailar una ruptura, aunque el consuelo queda incompleto. En ‘2SIDED’, la narradora permanece fuera mientras sus amigos se mueven dentro, atrapada por una tristeza que ningún ritmo logra disolver. Parks construye así un álbum sobre la distancia entre el deseo de fundirse con el entorno y la imposibilidad de hacerlo por completo, una tensión que recorre cada surco sin resolverse nunca del todo.

La escritura de Parks ha ganado en economía narrativa. Frente a los diarios expansivos de sus primeros trabajos, aquí las imágenes se condensan en pocos trazos: el olor a patatas fritas y ginebra, los dedos descalzos sosteniendo los tacones, el cemento teñido de un verde metálico al amanecer. Esa precisión evita el lirismo gratuito y ancla cada situación en un espacio físico reconocible. ‘Beams’ muestra a la cantante sentada en unas escaleras ajenas, confesando una ideación suicida pasada con una naturalidad que desarma. La fuerza de esa línea reside en el contexto menor donde se inserta: la madrugada de una fiesta, ese momento en que las barreras se disuelven y surgen confidencias que la luz del día enterraría.

El tratamiento vocal mantiene el susurro característico, pero ahora ese tono bajo busca el cobijo dentro del ruido ambiental, en lugar de la intimidad de un dormitorio. Parks no grita para hacerse oír sobre la percusión; al contrario, su voz se pliega a las texturas, creando un contrapunto entre la fragilidad del canto y la contundencia de las líneas de bajo. Sampha aparece en ‘Senses’ como un espejo adecuado, pues su registro también domina el arte de decir cosas duras con una suavidad que las vuelve más punzantes sin restarles peso. El dúo funciona porque ninguno fuerza el gesto: la canción habla de no encontrar amor por uno mismo, y ambos lo enuncian como quien constata un hecho meteorológico.

Al igual que en sus discos anteriores, el álbum prefiere la sugerencia al impacto. Las influencias del garage londinense y el house neoyorquino aparecen tamizadas, alejadas de su forma más cruda. La producción de Baird construye paisajes donde el cuerpo puede moverse, aunque siempre con un freno: el ‘drop’ de ‘Heaven’ no estalla y se filtra de manera progresiva. Ese tratamiento resulta coherente con la temática del disco: la danza como vía de escape parcial, más que como salvación definitiva. ‘Nightswimming’ eleva un estribillo casi mantra (“Just a moment in time”) que Parks repite hasta convertirlo en una invocación contra la fugacidad. La canción evita celebrar el instante y trata de retenerlo, una pulsión que define gran parte del álbum.

La evolución respecto a ‘My Soft Machine’ resulta clara sin necesidad de rupturas abruptas. Si aquel disco operaba en un registro más doméstico, éste abre las ventanas al ruido de la calle y al bullicio de las salas. Sin embargo, Parks no idealiza ese exterior: sus personajes fuman en las puertas traseras, se marean en los lavabos, se enfrentan a la indiferencia de quien ya ha elegido a otra persona. La pista de baile nunca es un paraíso, sino un campo de fuerzas donde la euforia y la decepción coexisten. ‘What If I Say It?’ plantea el miedo a la declaración, al gesto que convierte un sentimiento difuso en una verdad irrevocable. La respuesta nunca llega, y esa ausencia de resolución es precisamente el punto.

El cierre con ‘Floette’ abandona el ritmo constante para flotar en un espacio más aéreo, como la hora posterior al apagón del local, cuando el oído todavía zumba y los pensamientos se ordenan con dificultad. Parks evita un final triunfalista y deja una pregunta abierta sobre la necesidad de cambiar. Esa ambigüedad, lejos de ser un defecto, sostiene el carácter del trabajo: un disco que evita ofrecer certezas y propone una guía detallada de las contradicciones que surgen cuando se desea algo que no se termina de comprender.

Conclusión

A lo largo de 'Ambiguous Desire', Arlo Parks gana en concreción y elimina todo lastre lírico para retratar los márgenes de la fiesta, las confidencias en las escaleras y la resaca emocional.

7.1

Álbum

Arlo Parks - Ambiguous Desire

Artista

Arlo Parks

Año

2026

Discográfica

Transgressive

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.