Review

Weezer (The White Album)

Weezer

2016

8.5
Por -

Si hay algo que caracterizaba a los Weezer de los 90 era su afán por recuperar la sensibilidad melódica que se había perdido en el rock americano de la época, completamente dominado por la influencia del grunge. Escribiendo sus primeras canciones para el grupo, Rivers Cuomo tiraba de las pautas marcadas por los Beatles, The Cars y, sobre todo, los Beach Boys. Además de la evidente similitud musical, hay innumerables paralelismos por trazar entre Brian Wilson y Cuomo: sus carreras están enormemente marcadas por el miedo al fracaso, los dos pasaron por periodos de aislamiento, ambos dejaron varios proyectos muy ambiciosos a medio terminar, etc. Cuomo siempre estará agradecido a Wilson porque fue la persona que le enseñó a escribir canciones a pesar de no haberse conocido nunca. No en vano las primeras críticas de The Blue Album (1994, Geffen) colocaban a Weezer como los verdaderos salvadores del power pop, unos Beach Boys adaptados a la estética contemporánea. Aun así, todavía no habían hecho un disco en el que reconociesen la influencia de los Beach Boys de principio a fin. Ha tenido que ser su décimo disco de estudio el que por fin les lleve a la playa, como bien muestra la portada de este disco homónimo que ya se ha convertido en su cuarto álbum nombrado tras un color.

El álbum abre con los sonidos de olas y gaviotas de ‘California Kids’, bañada completamente en el espíritu playero del álbum. The California kids / Will throw you a lifeline canta Cuomo sobre unas guitarras distorsionadas que se apropian de partes del riff de ‘El Scorcho’. Aunque poco tienen que ver en cuanto a sonido, es interesante tener en cuenta la cantidad de guiños que tiene este The White Album hacia Pinkerton (1996, Geffen): además de la ya mencionada guitarra en ‘California Kids’, el primer acorde de ‘Wind In Our Sail’ emula el legendario comienzo de ‘Falling For You’, mientras que ‘Do You Wanna Get High?’ entera es un tributo a todas luces al segundo álbum de Weezer. No sólo tiene un tono sensiblemente más oscuro y duro que el resto del disco, sino que las guitarras y el teclado suenan exactamente como lo hicieron en 1996. El puente de la canción es probablemente el momento más brillante de todo el disco, capturando la agonía que sufre un narrador enganchado a los calmantes.

The White Album es, junto al irregular The Red Album (2008, Geffen), el primer disco de Weezer desde Pinkerton que no nace como reacción a la acogida de su predecesor. Es un hecho bastante relevante, ya que la mayoría de errores incomprensibles de la carrera de Weezer están estrechamente ligados a la falta de confianza de Cuomo en su propio talento (hagamos una pausa para recordar cuando pasó de publicar algunas de sus mejores canciones a ser entrevistado por un perro en sólo un año). Ahí es donde entra el joven productor Jake Sinclair (antiguo líder del grupo tributo Wannabeezer), que forzó a Cuomo a adaptar procesos creativos similares a los que llevaba en los 90. Le hizo dejarse la misma barba que llevaba durante Pinkerton y abrirse una cuenta de Tinder, siendo esto último el desencadenante de la mayoría de canciones del álbum.

Sinclair ha trabajado estrechamente con Cuomo durante la composición del disco, y su experiencia con artistas de otros palos (Taylor Swift, Panic! At The Disco) ha sido especialmente útil en los momentos más arriesgados del disco. ‘Jacked Up’, por ejemplo, es el mejor experimento pop de la carrera de Cuomo. No hay prácticamente guitarra durante la mayor parte de la canción, sólo un piano bailando encima del beat de Pat Wilson y un falsete tan alto que deja muy descolocado la primera vez que se escucha. Similar estructura sigue ‘Thank God For Girls’, que prescinde de la guitarra hasta el estribillo y tiene a Cuomo casi rapeando en las estrofas.

Por lo general, el piano es el instrumento predominante en el disco. Vuelve a aparecer en ‘Wind In Our Sail’ y ‘(Girl We’ve Got A) Good Thing’, probablemente dos de los mayores tributos a los Beach Boys en todo el disco. Son canciones pop de manual, basadas completamente en la intuición melódica de Cuomo y que se aprovechan del lujo que es tener a Brian Bell haciendo coros.  El otro gran guiño a Brian Wilson sería ‘Endless Bummer’, que empieza como la hermana gemela de ‘Island In The Sun’ y acaba con Rivers y Brian Bell demostrando su destreza a la guitarra en un solo tremendo.

Con todo lo que ello conlleva, The White Album es un disco de power pop y se rige por las convenciones del género. Aun así, deja detalles imposibles de conseguir para la inmensa mayoría de grupos de pop: las numerosas modulaciones de ‘Summer Elaine and Drunk Dori’ la convierten en una de las canciones del disco, mientras que ‘L.A. Girlz’ es probablemente el mejor tema que ha aparecido en un disco de Weezer en 20 años. Esta última aglomera todo lo que hizo especial a The Blue Album sin parecer nunca un refrito, probablemente gracias a un imprevisto puente que desemboca en un solo de guitarra de una carga emocional tremenda.

Conclusión

Es muy complicado expresar lo que significa The White Album para un fan de Weezer. Mientras que Everything Will Be Alright In The End (2014, Republic) fue el primer gran disco de Weezer desde Pinkerton, The White Album tiene cualidades que lo hacen ser notablemente más único y especial. Se nota que Cuomo no ha escrito estas canciones pensando en la recepción crítica, sino que está volviendo a crear como lo hacía en los 90. The White Album está tan cerca de ser el tercer imprescindible de Weezer como de convertirse en uno de los mejores discos de pop de la temporada. En 2016, a eso sólo se le puede llamar milagro.

8.5
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8.6

Álbum

Weezer (The White Album)

Artista

Weezer

Año

2016

Discográfica

Crush

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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