Durante una comida en la gira de 2024, Gary Barlow y Howard Donald discuten sobre un plato de coliflor con queso. Esa escena, incluida en el documental ‘Take That’ de Netflix dirigido por David Soutar, sirve como retrato de la convivencia actual entre los miembros de la banda. Muestra cómo el grupo se comporta con naturalidad incluso cuando las diferencias son evidentes. Esa secuencia cotidiana resume el tono general del documental: una revisión sin dramatismo de más de tres décadas de carrera. Soutar propone una narración ordenada que presenta a Barlow, Mark Owen y Donald como los últimos representantes de un proyecto que marcó la música pop británica desde los años noventa y que todavía mantiene su actividad.
El primer episodio aborda los comienzos del grupo en Manchester a principios de los noventa. El productor Nigel Martin-Smith reunió a cinco jóvenes —Gary Barlow, Mark Owen, Howard Donald, Jason Orange y Robbie Williams— con la intención de crear una banda construida alrededor del talento compositivo de Barlow. El documental utiliza material inédito para mostrar los ensayos, los primeros conciertos y la estrategia de lanzamiento. El relato permite entender cómo un grupo diseñado para un público juvenil se convirtió en un fenómeno nacional, con canciones como ‘Pray’ o ‘Everything Changes’. Las voces actuales de Barlow, Owen y Donald conducen la narración, mientras las de Williams y Orange proceden de entrevistas pasadas. Esa diferencia temporal evidencia el contraste entre los integrantes que continúan en activo y quienes decidieron apartarse.
El segundo episodio se centra en las tensiones internas que surgieron con el éxito. Soutar recopila imágenes y declaraciones que muestran la rivalidad entre Barlow y Williams, la presión mediática y el desgaste del grupo en plena fama. Se incluyen testimonios sobre la falta de equilibrio creativo y la dificultad de convivir con un ritmo de trabajo impuesto por la industria. Barlow reconoce que asumió un control excesivo sobre las decisiones musicales, mientras sus compañeros explican el efecto de esa dinámica. El relato muestra la progresiva separación entre los miembros y la salida de Williams en 1995. El tono se mantiene sobrio y el montaje alterna material de giras, entrevistas y actuaciones, destacando cómo la popularidad se transformó en una carga difícil de sostener.
La caída del grupo se narra sin artificios. Barlow relata su aislamiento tras el fracaso de su carrera en solitario y su retiro durante un periodo prolongado en su casa de Cheshire. Donald y Owen explican la pérdida de rumbo personal tras el final del grupo, cuando la fama se desvaneció y debieron adaptarse a una vida alejada de los escenarios. Soutar estructura esta parte con un ritmo pausado y un montaje claro, que refleja las consecuencias del éxito en un entorno competitivo. Todo el material mostrado coincide con información ya publicada en medios británicos, incluidos los testimonios que se conocieron en el documental de 2005 ‘For the Record’.
El tercer episodio presenta la reunión parcial de 2005, cuando Barlow, Owen, Donald y Orange aceptaron la propuesta del promotor Simon Moran para organizar una gira. Esa decisión reactivó el interés del público y dio lugar a una nueva etapa del grupo, que más tarde se consolidó con el regreso temporal de Robbie Williams para el álbum ‘Progress’ en 2010. El documental recoge imágenes de esa reconciliación y del proceso creativo, mostrando cómo los antiguos conflictos se transformaron en cooperación. Soutar utiliza esos momentos para subrayar la estabilidad alcanzada por los tres miembros actuales, que en la actualidad continúan grabando discos y ofreciendo conciertos. El cierre de la serie incluye una canción inédita del grupo, ‘You’re a Superstar’, que anticipa su próximo trabajo.
El tratamiento visual del documental se apoya en un gran volumen de material de archivo, restaurado y montado con claridad. Soutar evita los recursos efectistas y apuesta por una narración directa que alterna pasado y presente. Se aprecia un equilibrio entre los momentos de euforia del grupo y los periodos de crisis personal. La estructura mantiene un tono constante, sin exaltación ni sentimentalismo, con el objetivo de ordenar los hechos y permitir que el espectador comprenda cómo se construyó y transformó la imagen pública del grupo a lo largo de los años.
El retrato de Gary Barlow se convierte en el eje de la serie. Aparece como un músico ambicioso, perfeccionista y consciente del impacto de sus decisiones sobre la estabilidad del grupo. Mark Owen y Howard Donald representan la parte más conciliadora, con una actitud que busca mantener la unidad. Soutar deja claro que el equilibrio entre talento y convivencia resultó determinante en la historia de la banda. La evolución de los tres protagonistas actuales, su forma de asumir la madurez y de gestionar el legado musical, estructura la última parte del documental.
El conjunto ofrece una mirada completa sobre un fenómeno que marcó la cultura popular británica. Soutar reconstruye los hechos sin dramatismo, aportando una lectura realista sobre el modo en que la fama, la presión y la exposición continua condicionaron las relaciones personales. El resultado es una crónica que combina análisis y memoria, apoyada en un material visual de gran valor histórico. ‘Take That’ se presenta así como una revisión rigurosa de un periodo musical que sigue teniendo peso en la memoria colectiva del Reino Unido.
Crítica elaborada por Dani Miguel Brown
