The Curse es la nueva apuesta televisiva de Nathan Fielder y Benny Safdie que está dando mucho que hablar por su particular propuesta, alejada de los cánones convencionales. Esta serie generadora de incomodidad constante narra la historia de Asher y Whitney, un matrimonio que decide emprender una mudanza desde la gran ciudad a un pequeño pueblo empobrecido de Nuevo México llamado Española.
El motivo de su traslado no es otro que regenerar la deprimida economía del lugar a través de la construcción y venta de lujosas viviendas ecológicas y autosuficientes. Asher y Whitney están firmemente convencidos de la honradez de sus propósitos y de que su proyecto reportará grandes beneficios tanto a los lugareños como a ellos mismos.
Entusiasmados con la idea de difundir su supuesta labor altruista, el matrimonio decide grabar un reality show documentando su actividad en Española. Pero muy pronto queda al descubierto que detrás de esa fachada solidaria se esconden en realidad otros intereses mucho más egoístas.
Asher, caracterizado como un hombre débil e inmaduro, tan solo busca aprobación y reconocimiento social. Whitney, su esposa, tiene como única motivación escalar posiciones, medrar económicamente y forjarse un nombre en el sector inmobiliario. Ninguno de los dos muestra un auténtico interés por el desarrollo de la comunidad ni empatía real hacia las penurias de sus integrantes.
De la mano de Dougie, un productor televisivo de moral cuestionable encargado de dirigir el reality show, la serie va destripando sin contemplaciones la personalidad vanidosa y los complejos de la pareja protagonista. A través de las situaciones incómodas y bochornosas a las que les somete, quedan al descubierto las miserias que Asher y Whitney pretendían mantener ocultas tras su postureo solidario.

La trama, de ritmo pausado y tono crepuscular, se construye a base de momentos de tensión insoportable y prolongados silencios que sumen al espectador en una angustia difícil de sobrellevar. La excelente caracterización psicológica de los personajes y la cuidada puesta en escena contribuyen a crear una atmósfera agobiante en la que se palpa la tragedia a cada paso.
Por último, el tono corrosivo de la serie apunta directamente a la hipocresía y los problemas internos de muchas parejas actuales. El matrimonio entre Asher y Whitney, basado en el desprecio mutuo y la falsa admiración, refleja fielmente las frustraciones y decepciones de muchas relaciones de nuestro tiempo. Sus desencuentros, silencios incómodos y desplantes humillantes resultan muy verosímiles para el espectador medio.
Con su ácida mirada, The Curse disecciona fenómenos como el intrusismo profesional, el esnobismo cultural, la gentrificación encubierta o el negocio del victimismo televisivo. Supone un retrato despiadado de una pareja representante de una juventud acomodada tan ávida de likes y admiración como falta de humanidad. Una propuesta incómoda y arriesgada que pretende despertar la conciencia crítica del espectador respecto a las miserias del ser humano.
The Curse se consolida como una de las propuestas televisivas más arriesgadas y originales de los últimos tiempos. Su particular mezcla de drama de tintes surrealistas con un humor corrosivo sumamente incómodo la convierten en una serie difícil de catalogar. A través de un retrato despiadado de sus protagonistas, consigue implicar al espectador y hacerle cómplice de situaciones que alimentan su fascinación al tiempo que le hacen desear apartar la vista. Una propuesta tan hipnótica como angustiosa que confirma el talento de sus creadores para llevar al extremo las miserias del ser humano.


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