Griselda es la nueva serie dramática de Netflix que narra la historia de Griselda Blanco, conocida como "La Madrina de la cocaína". La serie está creada por Doug Miro, Eric Newman, Carlo Bernard e Ingrid Escajeda, y dirigida por el colombiano Andrés Baiz, conocido por su trabajo en producciones como 'Narcos'.
La elección de Sofía Vergara para interpretar a Griselda Blanco es uno de los grandes aciertos de la serie. Vergara logra una caracterización formidable del personaje, mostrando todas sus facetas: la ambición desmedida, la frialdad emocional, la habilidad para los negocios, pero también los momentos de vulnerabilidad como madre. A través de prótesis faciales que modifican sus facciones, Sofía es prácticamente irreconocible físicamente, lo que contribuye a su versatilidad interpretativa.
La trama arranca cuando Griselda huye de Medellín hacia Miami junto a sus tres hijos, escapando de un esposo vinculado al narcotráfico. Allí se ve obligada a recurrir al único medio que conoce para salir adelante: el tráfico de drogas. Pronto entra en conflicto con los carteles locales, dominados por hombres que no están dispuestos a dejar espacio a una mujer en sus negocios.
Sin embargo, Griselda demuestra una inteligencia superior y una absoluta determinación para triunfar en este mundo de machos. No se amilana ante las humillaciones ni las trabas, sino que traza un plan para hacerse con el control del tráfico de cocaína en Miami. Poco a poco va escalando posiciones, ganándose el respeto incluso de sus enemigos más acérrimos, que no tienen más remedio que admirar sus dotes para los negocios y su carácter implacable.
Uno de los puntos fuertes de la serie es mostrar cómo Griselda sortea los obstáculos que encuentra por el machismo imperante en la época. Tanto en sus negociaciones con los narcos como en su papel de madre soltera, Griselda topa una y otra vez con el paternalismo y los prejuicios contra la mujer. Sin embargo, gracias a su inteligencia, carisma y falta de escrúpulos, logra imponerse y ganarse un lugar en la cúspide del submundo criminal miamense.

En ese sentido, la serie establece paralelismos entre Griselda y la detective June Hawkins, una agente latina que lucha por abrirse paso en un cuerpo policial copado por hombres blancos. Al igual que Griselda, June ve menospreciado su trabajo y su olfato para asuntos criminales debido a los estereotipos de género imperantes.
El trasfondo machista de la época queda así de manifiesto desde ambos lados de la ley. Mientras Griselda se abre paso a codazos y balazos en el hampa, June debe batallar contra el paternalismo y el acoso de sus compañeros policías para llevar ante la justicia a quien ya es conocida como "La Madrina de la cocaína".
La puesta en escena de la serie también contribuye a su atractivo. La ambientación en los años 70 y 80 es impecable, desde la moda hasta la música disco que acompaña muchas escenas. El contraste entre los lujos y derroche que rodean al negocio de la cocaína y la violencia extrema que conlleva también quedan bien plasmados.
Las escenas de acción, a cargo del director colombiano Andrés Baiz, están llenas de adrenalina y no rehuyen de la crudeza de los asesinatos y ajustes de cuentas frecuentes en esa época en Miami. Como contrapartida, la serie también muestra el lado más glamuroso y Hedonista del tráfico de drogas en las fiestas de la alta sociedad y los estrafalarios lujos que Griselda puede permitirse.
En definitiva, Griselda consigue ser una serie entretenida que capta el interés del espectador desde el primer episodio. Sofía Vergara está sublime en una caracterización que le permite mostrar su talento dramático más allá de la comedia. Y con un elenco de secundarios de lujo, la serie funciona como un fresco sobre la eclosión del narcotráfico en Miami y el papel de una mujer que abrió camino en ese mundo gracias a su despiadada ambición.


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