Cine y series

Mum, I'm Alien Pregnant

Sean Wallace, Jordan Mark Windsor

2026



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Durante una de las secuencias más impactantes de 'Mum, I’m Alien Pregnant', Mary observa cómo su vientre se agita y emite descargas eléctricas mientras los médicos reaccionan con una calma burocrática impropia de la situación. Esa escena resume el tono con que los directores neozelandeses Sean Wallace y Jordan Mark Windsor, conocidos como Thunderlips, desarrollan su primer largometraje. La película, presentada en el Festival de Sundance dentro de la sección Midnight, amplía el cortometraje 'Help, I’m Alien Pregnant' de 2024 y combina comedia, horror biológico y crítica social. Su argumento parte de una idea extravagante —una joven embarazada por un vecino con rasgos extraterrestres— para tratar temas como la autonomía femenina, la desatención médica y las presiones familiares en torno a la maternidad. El resultado se mueve entre la sátira grotesca y la observación directa de cómo los sistemas de poder intervienen en decisiones personales.

Mary, interpretada por Hannah Lynch, encarna a una veinteañera apática que vive con su madre, Cynthia, una mujer entrometida y excesivamente optimista. La trama arranca cuando conoce a Boo, su nuevo vecino, un joven socialmente torpe y físicamente peculiar. Tras un encuentro sexual accidental, ella queda embarazada de un ser que crece a una velocidad anómala. A partir de ese momento, su vida se convierte en una sucesión de diagnósticos erróneos, experimentos médicos absurdos y discusiones familiares. Lynch, que ya interpretó este papel en el cortometraje original, sostiene la historia con una mezcla de sarcasmo y cansancio que la crítica internacional ha destacado como uno de los pilares del film. Su personaje funciona como eje de un relato que combina humor negro con un análisis de cómo el sistema sanitario y la familia se apropian de las decisiones reproductivas.

Boo, interpretado por Arlo Green, aporta un tono de inocencia confusa. El personaje vive marcado por la herencia genética de una abducción sufrida por su madre, Ann, interpretada por Jackie van Beek. Esa condición genera un tipo de masculinidad temerosa, que el film utiliza para reflejar el desajuste entre deseo, responsabilidad y miedo al control institucional. La relación entre Mary y Boo evoluciona entre la atracción y la incomodidad, y su vínculo se ve atravesado por la constante presencia de las dos madres, cuyas interpretaciones —Yvette Parsons y van Beek— han sido señaladas por los críticos como esenciales en el equilibrio entre absurdo y realismo doméstico. Ambas representan modelos opuestos de maternidad: una es entusiasta hasta la intromisión y la otra, protectora hasta el secretismo.

Thunderlips dirige el film con una clara herencia del cine neozelandés más irreverente, especialmente de la tradición que combina horror y comedia grotesca. Diversas reseñas han señalado su cercanía a títulos como 'Body Melt' o a la obra inicial de Peter Jackson. Los efectos prácticos, basados en fluidos, texturas y mutaciones, refuerzan el tono cómico y repulsivo que caracteriza la película. La dirección emplea esos recursos para ilustrar la falta de control de Mary y la indiferencia de quienes la rodean, convirtiendo lo repugnante en una herramienta narrativa más que en un elemento de impacto gratuito. La fotografía mantiene un aire doméstico, lo que acentúa el contraste entre la cotidianidad y la deformidad física que sufre la protagonista.

La crítica especializada ha coincidido en resaltar el enfoque político del film. Dread Central destacó su tratamiento explícito de temas como la autonomía corporal, la medicalización de la mujer y la relación entre maternidad y coerción social. Bloody Disgusting subrayó su retrato del desempleo, la apatía generacional y la convivencia forzada, mientras Daily Dead y Flickering Myth elogiaron su ritmo frenético, su sentido del humor irreverente y el uso de efectos prácticos. En conjunto, las reseñas coincidieron en que 'Mum, I’m Alien Pregnant' combina sátira sexual, crítica institucional y una estética viscosa que la distingue dentro del género.

El film alterna el humor más vulgar con un discurso transparente sobre la falta de empatía médica y la infantilización de las mujeres en contextos de vulnerabilidad. La rapidez con la que avanza el embarazo y la manera en que los doctores y familiares trivializan el dolor de Mary reflejan una realidad reconocible en la atención sanitaria contemporánea. Thunderlips logra que lo grotesco funcione como espejo de la desigualdad, y que la risa, más que un escape, actúe como una forma de denuncia. La película concluye con un desenlace que mantiene la coherencia de su propuesta: la maternidad se presenta como una carga impuesta por el entorno y la sociedad, no como un destino elegido.

'Mum, I’m Alien Pregnant' se consolida así como una sátira de ciencia ficción que examina la vigilancia médica, el poder familiar y el miedo a la pérdida de control sobre el propio cuerpo. Wallace y Windsor transforman una anécdota absurda en una exposición directa sobre el modo en que los sistemas modernos administran el embarazo como un proceso técnico más que como una decisión vital. La película confirma que la comedia puede ser un medio eficaz para señalar abusos y que la exageración puede revelar verdades incómodas con mayor claridad que el drama convencional.

Crítica elaborada por Emma Castillo

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