En tiempos donde la cultura se entrelaza con el fenómeno de la inmediatez, surge un documental como ‘OT23: La gira’, un reflejo de cómo el éxito y la exposición mediática reconfiguran la vida de quienes lo experimentan. La miniserie documental, dirigida por Gestmusic y disponible en Prime Video, va más allá del espectáculo musical, desnudando los entresijos emocionales y profesionales de los concursantes de ‘Operación Triunfo 2023’. A través de dos episodios, se documenta tanto la experiencia personal de los participantes tras su paso por la Academia como el desenlace en el WiZink Center, en Madrid. Este proyecto, que explora la evolución de sus protagonistas, invita a una reflexión más amplia sobre la naturaleza de los concursos televisivos en la era digital y el impacto que estos tienen en las nuevas generaciones de artistas.
El primer episodio nos ofrece una ventana a los momentos más íntimos del proceso de la gira. Los concursantes, que apenas tuvieron tiempo para adaptarse a la vida fuera de la Academia, se enfrentan a la presión de sostener un espectáculo multitudinario mientras gestionan su nueva realidad. Aquí, el documental se aleja de la típica celebración de la fama para detenerse en los dilemas personales, las inseguridades y los retos que conlleva una exposición tan abrumadora. Más que un simple show de talentos, ‘OT23: La gira’ presenta una faceta menos glamurosa de lo que implica subir al escenario, mostrándonos que, detrás de cada éxito, hay un arduo trabajo emocional y profesional.
Los testimonios de los jóvenes artistas revelan un recorrido emocional cargado de nostalgia y tensión. Las cámaras logran captar los momentos de duda, así como las pequeñas victorias personales que se suceden en los ensayos. Las emociones se muestran crudas, sin edulcorar el impacto de la popularidad instantánea y las implicaciones de gestionar la fama en una etapa de vida todavía muy formativa. Para los seguidores del concurso, es una oportunidad de conocer más allá del brillo de los focos y descubrir qué se esconde detrás de las sonrisas en el escenario.
El segundo capítulo, dedicado al concierto en el WiZink Center, se centra en la puesta en escena de un espectáculo que fue el clímax de una gira exitosa por varias ciudades de España. Las imágenes del concierto revelan una producción meticulosa y una ejecución técnica impecable, donde los concursantes se presentan en dúos, tríos y grupos, interpretando algunos de los éxitos más reconocidos del repertorio del programa. Es aquí donde el documental encuentra su punto álgido, al permitir a la audiencia revivir la magia del evento y sumergirse en la atmósfera vibrante del recinto madrileño.
Sin embargo, el documental no está exento de polémicas. La omisión de varias actuaciones, como la solista de Cris Helia, ha generado críticas entre los seguidores más acérrimos del formato, lo que ha abierto un debate sobre la gestión de derechos musicales en producciones de este tipo. Las explicaciones ofrecidas por Prime Video y Gestmusic, señalando problemas de licencias, no han sido suficientes para calmar a los fans que esperaban una representación completa de lo que ocurrió en el WiZink Center. Este detalle, aunque técnico, refleja cómo cuestiones contractuales y económicas pueden afectar la experiencia final del espectador y provocar la desconexión entre lo vivido en directo y lo que finalmente se muestra en la pantalla.
Otro de los aciertos del documental reside en cómo consigue destacar la evolución artística de los concursantes. Lejos de centrarse únicamente en los momentos más brillantes de la gira, se detiene en las dificultades que surgen en el camino: desde la organización del repertorio hasta las tensiones inherentes a cualquier grupo creativo. Aunque en ocasiones el ritmo narrativo puede resultar irregular, los instantes de sinceridad y vulnerabilidad que se muestran en pantalla compensan estos altibajos. El enfoque en el trabajo colectivo y en la relación entre los concursantes ayuda a ofrecer una perspectiva más humana y completa de lo que significa formar parte de un fenómeno como ‘Operación Triunfo’.
‘OT23: La gira’ es, en última instancia, un reflejo de la dualidad del éxito. Mientras que por un lado muestra los logros profesionales de los participantes, también destaca las dificultades de un sistema que a menudo consume a quienes pasan por él. El documental logra capturar esa dicotomía y presentarla de manera que el espectador pueda empatizar con la montaña rusa emocional que viven estos jóvenes artistas. El resultado final es un retrato complejo que, sin perder de vista el carácter festivo del proyecto, nos recuerda que el precio de la fama puede ser más alto de lo que parece a simple vista.
La dirección de Gestmusic acierta al ofrecer una narración que no busca embellecer en exceso la realidad. En lugar de idealizar la vida de los concursantes tras su paso por la Academia, el documental se sumerge en las tensiones y contradicciones que surgen de una repentina visibilidad pública. Los momentos de reflexión de los concursantes y las interacciones que se muestran en pantalla consiguen plasmar con éxito esa mezcla de emociones que acompaña a los jóvenes talentos en esta etapa de transición.
Finalmente, lo que queda es una sensación agridulce. Por un lado, se aprecia el esfuerzo colectivo de un grupo de jóvenes por afianzar su carrera musical, mientras que, por otro, se plantea la duda sobre el costo real de esa consagración. ‘OT23: La gira’ es un recordatorio de que la fama, especialmente cuando llega de manera tan rápida, no siempre es sinónimo de satisfacción personal ni de éxito a largo plazo.
