Cine y series

No Te Sueltes

Alexandre Aja

2024



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¿Es el mal algo tangible, una presencia oculta en los rincones de un bosque sombrío, o se convierte en el susurro perpetuo de una mente atormentada? ‘No Te Sueltes’, la nueva obra de Alexandre Aja, no responde, sino que siembra la duda. Desde su cabaña aislada en lo profundo del bosque, una madre y sus dos hijos permanecen atados no solo a la casa que los protege, sino a un miedo indescriptible que se desliza por las paredes de su refugio.

La historia gira en torno a esta familia liderada por una madre (Halle Berry) cuya devoción y temor construyen un muro invisible y asfixiante. Aja nos coloca en una dimensión en la que los límites entre la realidad y la locura son tan borrosos como las sombras en el bosque que rodea a la cabaña. ¿Hasta qué punto es legítimo el deseo de proteger a los seres queridos cuando la protección se convierte en encierro? Así, ‘No Te Sueltes’ profundiza en un dilema universal, invitándonos a reflexionar sobre la fragilidad de las certezas que construimos para sentirnos seguros.

Berry encarna a una madre cuya obsesión es salvaguardar a sus hijos de un mal que, asegura, puede poseer a cualquiera con solo un toque. Solo la madera de la cabaña y un sistema de cuerdas les otorgan la inmunidad necesaria para sobrevivir. Sin embargo, este mundo opresivo y aislado levanta pronto una incómoda pregunta: ¿Es este "mal" algo externo o es un reflejo distorsionado de sus propios temores? Este enfoque permite a Aja explorar la psicología y el instinto maternal de una manera que desgarra al espectador, sin necesidad de soluciones evidentes o respuestas fáciles.

A medida que los días de encierro y las condiciones extremas cobran su precio, los hermanos Nolan y Samuel empiezan a cuestionar la veracidad de las advertencias de su madre. Berry sostiene el suspense con una intensidad inquebrantable, mientras el guion refuerza la claustrofobia emocional en escenas donde las cuerdas, metáfora de un cordón umbilical invisible, simbolizan tanto protección como reclusión. Este dilema se convierte en el núcleo de la película: una madre obsesionada por un miedo invisible que solo ella puede percibir. Su devoción es tan fuerte que se transforma en una especie de prisión tanto para ella como para sus hijos.

El director lleva la tensión a un nivel desgarrador cuando el hambre, la desesperación y el miedo se entrelazan, erosionando la unidad familiar. Cada detalle cuenta: la escenografía sombría, los sonidos apagados del bosque, las sombras siempre presentes. La película construye así un ambiente hostil y salvaje, donde la naturaleza misma parece ser una extensión del terror psicológico que oprime a la familia. Aja demuestra su destreza al crear un espacio tan inquietante que se convierte en otro personaje más, perpetuamente al acecho.

El conflicto entre los dos hermanos añade una capa de complejidad a la historia. Samuel se aferra a las enseñanzas de su madre, mientras que Nolan desafía su autoridad, desgarrando la frágil red de dependencia mutua. Aquí, la tensión entre fe y rebelión aflora, y el relato se transforma en una meditación sobre la manipulación de la realidad y el poder destructivo de la duda. La relación de los hermanos es la esencia emocional de la historia, una batalla de lealtades y miedos que los empuja al límite.

A pesar de un inicio prometedor y una atmósfera cuidadosamente construida, la película pierde algo de fuerza hacia su desenlace. La resolución plantea más preguntas que respuestas, y la ambigüedad, aunque evocadora, puede resultar frustrante para el espectador que busca una conclusión sólida. Aja apuesta por una narrativa que desafía las convenciones del género y se decanta por el desconcierto, sacrificando la claridad en favor de una experiencia sensorial y perturbadora.

En su conjunto, ‘No Te Sueltes’ es una exploración intensa de los límites del amor maternal y los efectos corrosivos del aislamiento. Halle Berry ofrece una interpretación profunda y matizada, combinando ternura y una creciente desesperación que se infiltra en cada escena. Los jóvenes actores que interpretan a sus hijos aportan una autenticidad desgarradora, reforzando el tono sombrío que caracteriza a la película. Su interpretación se convierte en el núcleo emocional de la historia, añadiendo matices de vulnerabilidad y duda que resultan esenciales para entender el conflicto interno de los personajes.

El trabajo de fotografía de Maxime Alexandre destaca en su capacidad para transformar el bosque en un reflejo físico del estado mental de la madre. Cada toma evoca una atmósfera oscura y amenazante, amplificada por una banda sonora que subraya el silencio inquietante de la naturaleza. La cabaña se convierte en un refugio que, paradójicamente, representa tanto protección como cautiverio, y la habilidad de Aja para capturar esta dualidad es uno de los puntos más fuertes de la película.

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