Cine y series

No esperes demasiado del fin del mundo

Radu Jude

2023



Por -

El rugir incesante de motores y el estridente sonido de bocinas se entremezclan en una cacofonía urbana que parece no tener fin. En medio de este caos, una joven mujer navega las calles de Bucarest, su mirada alternando entre el camino frente a ella y la pantalla de su teléfono móvil. Es un retrato vívido de la vida moderna, donde la tecnología y la realidad física se funden en una danza frenética y agotadora. Esta imagen sirve como metáfora perfecta para 'No esperes demasiado del fin del mundo', la nueva propuesta cinematográfica del director rumano Radu Jude.

La película nos sumerge en un día en la vida de Angela, una asistente de producción interpretada con intensidad por Ilinca Manolache. Angela se mueve por la capital rumana en una espiral de actividad constante, realizando una serie de tareas aparentemente inconexas para una productora audiovisual. Su misión principal es encontrar a la persona adecuada para protagonizar un vídeo corporativo sobre seguridad laboral, pero este objetivo se diluye en un mar de distracciones, conversaciones aleatorias y momentos surrealistas.

Jude construye su narrativa como un collage audiovisual, alternando entre el blanco y negro granulado para las escenas principales y el color para los momentos en que Angela se transforma en su alter ego digital, Bobița. Este personaje, creado mediante un filtro que la convierte en una caricatura masculina, sirve como válvula de escape para la frustración acumulada de Angela. A través de Bobița, la protagonista vomita un torrente de comentarios misóginos, racistas y provocadores, una parodia extrema que refleja los aspectos más oscuros de la cultura de las redes sociales.

La estructura fragmentada de la película es un reflejo directo de la experiencia vital contemporánea, donde la atención se divide constantemente entre el mundo físico y el virtual. Jude aprovecha esta dualidad para explorar temas como la explotación laboral, la corrupción empresarial y la erosión de la privacidad en la era digital. El constante cambio entre formatos y estilos visuales mantiene al espectador en un estado de alerta permanente, evitando que se acomode en una narrativa lineal y predecible.

Un elemento destacable es la forma en que Jude entrelaza su narrativa con fragmentos de 'Angela merge mai departe', una película rumana de 1981 dirigida por Lucian Bratu. Este diálogo entre el pasado y el presente sirve para subrayar cómo, a pesar de los cambios políticos y sociales, ciertas dinámicas de poder y explotación persisten en la sociedad rumana. La Angela del pasado, una taxista que se enfrenta al machismo cotidiano, se convierte en un espejo distorsionado de nuestra protagonista actual, ambas atrapadas en sistemas que las explotan y subestiman.

La actuación de Manolache es el eje sobre el que gira toda la película. Su Angela es un torbellino de energía nerviosa, alternando entre momentos de agotamiento extremo y arranques de creatividad desenfrenada. Su capacidad para cambiar de registro entre la Angela del mundo real y su alter ego digital Bobița es impresionante, dotando a cada personaje de una personalidad distintiva y convincente.

El guion de Jude es una amalgama de observaciones agudas sobre la sociedad contemporánea y diálogos que oscilan entre lo absurdo y lo profundamente revelador. Las conversaciones que Angela mantiene con diversos personajes a lo largo de su odisea diaria sirven como ventanas a diferentes aspectos de la realidad rumana: desde la corrupción institucionalizada hasta la precariedad laboral, pasando por el impacto de la cultura digital en las relaciones interpersonales.

La cinematografía, a cargo de Marius Panduru, juega un papel crucial en la creación de la atmósfera de la película. El uso del blanco y negro para las escenas principales dota al filme de una cualidad atemporal, mientras que los momentos en color - principalmente las secuencias de Bobița y la filmación final del vídeo corporativo - resaltan por contraste, subrayando su artificialidad y manipulación.

Un aspecto particularmente destacable es la forma en que Jude aborda la influencia del capital extranjero en la economía y la cultura rumanas. La presencia de la ejecutiva austriaca Doris Goethe, interpretada por Nina Hoss, sirve como catalizador para exponer las dinámicas de poder entre las corporaciones occidentales y los trabajadores locales. La escena final, en la que se filma el vídeo de seguridad laboral, es una disección brutal de cómo se construyen las narrativas corporativas, deshumanizando y simplificando experiencias complejas en aras de una imagen pública positiva.

La decisión de incluir al controvertido director Uwe Boll en un cameo autoparódico añade otra capa de comentario meta-cinematográfico, cuestionando el papel de la industria del cine en la perpetuación de ciertos estereotipos y dinámicas de poder.

Sin embargo, la ambición de Jude de abarcar tantos temas y estilos visuales en una sola película puede resultar abrumadora para algunos espectadores. Con una duración de casi tres horas, 'No esperes demasiado del fin del mundo' exige una atención sostenida y una disposición a sumergirse en su caótica narrativa. Algunos pueden encontrar que ciertos segmentos, como la extensa escena final de la filmación del vídeo corporativo, se extienden más allá de lo necesario, diluyendo el impacto de su mensaje.

Además, el humor negro y la crudeza de algunos comentarios, especialmente en las secuencias de Bobița, pueden resultar ofensivos para ciertos sectores del público. Aunque esta provocación es claramente intencional y sirve a los propósitos críticos de Jude, corre el riesgo de alienar a parte de la audiencia antes de que puedan apreciar plenamente las capas más profundas de su comentario social.

En última instancia, 'No esperes demasiado del fin del mundo' es una obra que desafía las convenciones cinematográficas y se niega a ofrecer respuestas fáciles o consuelos superficiales. Jude nos presenta un retrato descarnado de una sociedad en crisis, atrapada entre las promesas incumplidas del capitalismo y el peso de su pasado comunista. A través de la odisea de Angela, somos testigos de cómo la tecnología, lejos de liberarnos, a menudo se convierte en otra herramienta de explotación y alienación.

La película es un grito de frustración ante la aparente imposibilidad de cambio significativo, pero también un testimonio de la resistencia humana frente a sistemas opresivos. Angela, con todas sus contradicciones y fallos, emerge como una figura profundamente humana, luchando por mantener su dignidad en un mundo que parece diseñado para arrebatársela.

'No esperes demasiado del fin del mundo' no es una película fácil de digerir, pero sí una que recompensa al espectador dispuesto a sumergirse en su caótica visión. Jude ha creado una obra que se resiste a la categorización fácil, un espejo distorsionado pero revelador de nuestro tiempo. Ya sea que uno salga de la experiencia fascinado o exasperado, es indudable que la película deja una impresión duradera, invitándonos a cuestionar las estructuras y dinámicas que damos por sentadas en nuestra vida cotidiana.

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