Cine y series

Memorias de un caracol

Adam Elliot

2024



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La vida, como el rastro de un caracol, es lenta, viscosa y llena de giros inesperados. ‘Memorias de un caracol’, dirigida por Adam Elliot, no es solo una película sobre una mujer obsesionada con estos moluscos, sino una reflexión sobre cómo las personas construyen caparazones emocionales para protegerse de un mundo que a menudo parece diseñado para herirlas. La película, con su estética de animación stop-motion, nos sumerge en un universo donde lo grotesco y lo tierno coexisten, donde la fealdad tiene su propia belleza y donde la fragilidad humana se expone sin tapujos.

Grace Pudel, la protagonista, es una mujer que lleva consigo el peso de una infancia marcada por la pérdida y el abandono. Su obsesión por los caracoles no es casual: estos animales, con sus conchas protectoras, representan un refugio, un lugar seguro al que retirarse cuando el mundo exterior se vuelve demasiado hostil. Grace no solo colecciona caracoles, sino que se convierte en uno de ellos, arrastrándose lentamente por la vida, evitando el contacto humano y refugiándose en un mundo de objetos y recuerdos. Elliot utiliza esta metáfora de manera magistral, mostrando cómo Grace, al igual que un caracol, lleva su hogar a cuestas, pero también cómo ese hogar puede convertirse en una prisión.

La narrativa de la película se estructura como un relato en primera persona, donde Grace, ya adulta, cuenta su vida a su caracol favorito, Sylvia. Este recurso narrativo, aunque en apariencia sencillo, permite a Elliot explorar con profundidad la psicología de su protagonista. Grace no es una heroína convencional; es una mujer rota, pero también resistente, que encuentra en su propia vulnerabilidad una forma de fortaleza. Su voz, interpretada con una mezcla de melancolía y ironía por Sarah Snook, nos guía a través de un viaje emocional que va desde la infancia hasta la madurez, pasando por momentos de dolor, humor y, ocasionalmente, esperanza.

El mundo que Elliot construye es tan detallado como inquietante. Los personajes secundarios, desde el hermano gemelo de Grace, Gilbert, hasta la excéntrica Pinky, están dibujados con trazos gruesos pero llenos de humanidad. Gilbert, un pirómano en ciernes, representa la otra cara de la moneda: mientras Grace se refugia en la pasividad, Gilbert busca liberarse a través del fuego, literal y metafóricamente. Pinky, por su parte, es un soplo de aire fresco en la vida de Grace, una mujer que, a pesar de sus propias tragedias, mantiene un espíritu indomable. Estos personajes, con sus defectos y rarezas, reflejan las múltiples formas en que las personas lidian con el dolor y la soledad.

La animación stop-motion, realizada completamente sin CGI, añade una capa adicional de textura a la película. Cada fotograma está lleno de detalles, desde los objetos acumulados en la casa de Grace hasta las expresiones faciales de los personajes, que transmiten emociones complejas con una simple mirada o un gesto. La paleta de colores, dominada por tonos apagados y terrosos, refuerza la sensación de melancolía que impregna la historia. Sin embargo, Elliot no se limita a crear un mundo visualmente impactante; también utiliza la animación para explorar temas como la identidad, la memoria y la relación entre el individuo y su entorno.

Uno de los aspectos más interesantes de ‘Memorias de un caracol’ es su enfoque en la acumulación, tanto física como emocional. Grace no solo colecciona caracoles y objetos relacionados con ellos, sino que también acumula recuerdos, traumas y experiencias que la han moldeado. Esta acumulación, que en un principio parece ser una forma de protección, termina por ahogarla, convirtiendo su hogar en un laberinto de objetos y emociones reprimidas. Elliot no juzga a su protagonista por esta tendencia; en cambio, la presenta como una respuesta natural a un mundo que a menudo resulta abrumador.

La película también aborda temas como la religión, la familia y la sexualidad, aunque siempre desde una perspectiva personal y subjetiva. La familia adoptiva de Gilbert, por ejemplo, es un retrato satírico del fanatismo religioso, mientras que los padres adoptivos de Grace, una pareja de nudistas, representan una forma de libertad que, sin embargo, no logra llenar el vacío emocional de la protagonista. Estos elementos, aunque secundarios, añaden capas de significado a la historia, mostrando cómo las estructuras sociales y familiares pueden influir en la forma en que las personas perciben y enfrentan sus propias vidas.

‘Memorias de un caracol’ es una película que, a través de su estética única y su narrativa conmovedora, logra capturar la esencia de lo que significa ser humano en un mundo lleno de contradicciones. No es una película fácil, ni pretende serlo, pero su honestidad y su capacidad para conectar con las emociones más profundas del espectador la convierten en una experiencia cinematográfica que perdura mucho después de que los créditos finales hayan terminado.

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