En un mundo donde el valor se mide en cifras y algoritmos, ¿qué espacio queda para la humanidad? Esta es la pregunta que subyace en 'La Venus de plata', el segundo largometraje de la directora francesa Héléna Klotz. Como la estatuilla que adorna los capós de los Rolls-Royce, símbolo de lujo y aspiración, la protagonista de este filme mira hacia un horizonte que promete libertad, pero que podría ser solo una ilusión dorada.
Jeanne Francoeur, interpretada por la cantante Claire Pommet en su debut cinematográfico, es una joven de 24 años que busca escapar de su entorno militar de clase trabajadora adentrándose en el implacable mundo de las finanzas. Con un título de una prestigiosa escuela de negocios y una mente afilada para las matemáticas, Jeanne se presenta como un enigma en un sector dominado por hombres y códigos sociales rígidos.
Klotz construye un retrato fascinante de una persona no binaria que navega por las turbulentas aguas del capitalismo financiero. La identidad de género de Jeanne no es el foco central del filme, sino un aspecto más de su personalidad compleja. Su apariencia andrógina, con trajes masculinos y un corte de pelo severo, funciona tanto como reflejo de su identidad como comentario sobre las presiones estéticas que enfrentan las mujeres en industrias tradicionalmente masculinas.
La película explora con agudeza el choque entre dos mundos: el cuartel militar donde Jeanne vive con su padre gendarme y sus hermanos menores, y los rascacielos de cristal donde se mueven millones con un clic. La dirección de fotografía de Victor Seguin acentúa este contraste, presentando espacios fríos y deshumanizados que, paradójicamente, Jeanne percibe como liberadores en comparación con el ambiente asfixiante de su hogar.
El guion, coescrito por Klotz junto a Noé Debré y Emily Barnett, evita caer en simplificaciones sobre la movilidad social. Jeanne no es una heroína impoluta, sino un personaje moralmente ambiguo cuya ambición roza lo despiadado. Su determinación por ascender en el mundo de la alta finanza plantea interrogantes sobre el precio de la libertad y la naturaleza del éxito en una sociedad obsesionada con el estatus.
La actuación de Claire Pommet es el eje sobre el que gira toda la película. Su interpretación, contenida pero cargada de matices, transmite la tensión constante de alguien que se siente fuera de lugar en todos los ámbitos de su vida. Pommet logra comunicar la vulnerabilidad y la dureza de Jeanne con sutiles cambios en su expresión y lenguaje corporal.
El reparto secundario aporta profundidad a la narrativa. Sofiane Zermani, como el carismático jefe Farès, encarna la seducción y el peligro del mundo financiero. Su química con Pommet crea algunas de las escenas más tensas del filme. Niels Schneider, en el papel de Augustin, el ex novio de Jeanne, ofrece un contrapunto interesante, representando un vínculo con su pasado que ella intenta dejar atrás.
La estructura narrativa de 'La Venus de plata' es ágil y mantiene un ritmo constante, reflejando la intensidad del mundo que retrata. Sin embargo, en ocasiones la trama se vuelve predecible, cayendo en algunos clichés del género de ascenso social. La relación entre Jeanne y Augustin, en particular, parece forzada y poco desarrollada, restando credibilidad a la evolución emocional de la protagonista.
La banda sonora, una colaboración entre Ulysse Klotz y Claire Pommet, merece una mención especial. La mezcla de elementos electrónicos, vocales y orquestales crea un paisaje sonoro que refleja la dualidad de Jeanne y la naturaleza frenética del mundo financiero.
Klotz aborda temas complejos como el determinismo social, la identidad de género y la ética en los negocios sin caer en moralismos simplistas. Sin embargo, el tratamiento de algunos aspectos, como la dinámica familiar de Jeanne o las implicaciones éticas de sus acciones en el trabajo, podría haber sido más profundo.
La película brilla en su representación del ambiente laboral tóxico y machista del sector financiero. Las escenas en la oficina están cargadas de tensión y micro agresiones que ilustran los obstáculos que enfrenta Jeanne. No obstante, el filme a veces cae en la trampa de glorificar la cultura del hustle, presentando el sacrificio personal como un precio necesario para el éxito.
El clímax de la película, que involucra una traición profesional, resulta algo previsible y no logra el impacto emocional que parece buscar. La resolución del conflicto principal deja algunas preguntas sin responder y puede dejar a algunos espectadores con una sensación de insatisfacción.
'La Venus de plata' es un intento ambicioso de explorar las intersecciones entre clase, género y ambición en el contexto del capitalismo moderno. Si bien no todas sus ideas están plenamente desarrolladas, la película ofrece una mirada fresca y provocadora sobre temas relevantes en la sociedad actual.
En última instancia, el filme plantea más preguntas de las que responde. ¿Es posible mantener la integridad personal en un sistema diseñado para premiar la codicia? ¿Hasta qué punto nuestras circunstancias de origen determinan nuestro destino? ¿Qué sacrificios estamos dispuestos a hacer en nombre del éxito?
Héléna Klotz demuestra su habilidad para crear atmósferas envolventes y personajes complejos. Aunque la película no está exenta de fallos, representa un paso adelante en la carrera de la directora y establece a Claire Pommet como una actriz a tener en cuenta.
'La Venus de plata' es un retrato inquietante de una generación atrapada entre la precariedad y la promesa de riqueza instantánea. Como la estatuilla que le da título, el filme brilla con una belleza fría y distante, invitándonos a reflexionar sobre el coste real de nuestras ambiciones.

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