En un mundo cada vez más agitado y fugaz, donde la velocidad define el ritmo de nuestras vidas, 'Regreso a las Sabinas', la nueva serie de Eulàlia Carrillo para Disney+, plantea una pregunta fundamental: ¿podemos realmente dejar atrás el pasado? Ambientada en el pequeño pueblo de Manterana, la serie nos sumerge en un conflicto ancestral entre familias que, a su manera, revela una lucha entre el arraigo y el progreso, la memoria y el olvido.
Este drama diario no solo gira en torno a las relaciones personales y las intrigas familiares, sino que también ahonda en los secretos enterrados que, como las raíces de un árbol, han crecido en la oscuridad durante años. A lo largo de los episodios, los personajes intentan escapar de su historia, pero es el mismo entorno, el "pueblo" como entidad viva, el que los obliga a enfrentarse a las heridas que nunca cicatrizaron.
Desde el primer episodio, ‘Regreso a las Sabinas’ nos presenta a las hermanas Molina, Gracia y Paloma, interpretadas por Celia Freijeiro y Olivia Molina, respectivamente, quienes vuelven a su lugar de origen tras muchos años de distancia. Su regreso no es solo una vuelta física, sino emocional, ya que deben hacer frente a los recuerdos, amores y conflictos que dejaron atrás.
El carácter intimista de la serie se construye en torno a la tensión constante entre los personajes, una dinámica que Carrillo sabe aprovechar para generar una atmósfera de constante incertidumbre. Cada mirada y cada gesto contienen secretos que tarde o temprano saldrán a la luz, y es esta sensación de que todo lo oculto está al borde de emerger lo que dota de una profundidad inesperada a la trama.
La enemistad entre las familias Molina y Utrera se convierte en el motor principal del relato. Paca Utrera, interpretada de forma sobresaliente por María Casal, emerge como un personaje crucial que, lejos de ser un cliché de antagonista, logra complejidad y matices gracias a un guion que cuida cada detalle. La rivalidad con Emilio Molina (Nancho Novo) no solo se basa en una historia de poder y rencillas del pasado, sino también en la lucha interna de ambos personajes por definir su legado. Es en esta tensión entre pasado y presente donde ‘Regreso a las Sabinas’ encuentra su verdadera fuerza.
Aunque el reparto es uno de los grandes atractivos de la serie, no todos los actores logran el mismo impacto. Andrés Velencoso, pese a sus esfuerzos, queda algo desdibujado en comparación con los veteranos del elenco. Su personaje, Miguel, no consigue transmitir la intensidad que requiere su posición dentro de este entramado familiar lleno de tensiones y emociones reprimidas.
Sin embargo, Celia Freijeiro, como Gracia, carga con gran parte del peso emocional de la serie. Su regreso a Manterana es un viaje hacia el dolor, el arrepentimiento y la redención. La interpretación de Freijeiro captura de manera convincente el conflicto interno de una mujer que se debate entre el deseo de huir de su pasado y la necesidad de enfrentarlo. Olivia Molina, por su parte, aporta serenidad y profundidad a su personaje, Paloma, quien busca reconciliarse con su historia familiar desde una perspectiva más racional.
Uno de los aspectos más destacados de ‘Regreso a las Sabinas’ es su apuesta por las localizaciones naturales, lo que añade una capa extra de autenticidad a la trama. Rodada en Cataluña, la serie evita los decorados artificiales y se apoya en la belleza de los paisajes para reforzar la atmósfera emocional de cada escena. El entorno rural no es solo un telón de fondo, sino un personaje más que influye en las decisiones y destinos de los protagonistas.
El uso de exteriores, con una cuidada fotografía que captura la dureza y la belleza del campo, contribuye a que la serie se distancie de otras producciones diarias. El resultado es una sensación de frescura y novedad en un género que muchas veces se apoya demasiado en los decorados interiores. Esto, sumado a la cuidada dirección de Jordi Frades, quien imprime a cada secuencia un ritmo pausado pero cargado de significado, convierte a 'Regreso a las Sabinas' en una experiencia visual que sobresale en su categoría.
Si bien la serie se presenta como una producción moderna y de alto nivel visual, no se aleja de las convenciones del género. El melodrama sigue siendo la columna vertebral de ‘Regreso a las Sabinas’, con todos los ingredientes clásicos: amores imposibles, traiciones familiares y secretos largamente guardados. Sin embargo, a pesar de no innovar en su estructura, Carrillo demuestra que aún se puede jugar con estos elementos tradicionales de manera que resulten efectivos para el espectador actual.
Los cliffhangers al final de cada episodio, diseñados para mantener la intriga, logran su cometido sin caer en lo predecible, lo cual es un mérito en un formato diario. La serie avanza sin prisa, pero sin pausa, manteniendo un delicado equilibrio entre el drama personal y las revelaciones inesperadas.
Uno de los principales retos de una serie diaria es mantener el interés a lo largo de tantos episodios, especialmente cuando la trama se centra en conflictos internos y relaciones familiares. Hasta ahora, los primeros episodios de ‘Regreso a las Sabinas’ consiguen mantener el ritmo y la tensión, pero queda por ver si la serie podrá sostener esta intensidad narrativa durante los 70 episodios programados. El riesgo de caer en la repetición siempre está presente en este tipo de formatos, aunque la solidez del guion y el buen hacer del reparto permiten augurar un desarrollo prometedor.
‘Regreso a las Sabinas’ es, en muchos sentidos, una apuesta por lo seguro. La serie no se desvía del camino marcado por otras ficciones diarias, pero lo hace con una calidad de producción y una ambición que merecen ser reconocidas. El trabajo de Eulàlia Carrillo y su equipo consigue elevar un género a menudo denostado, ofreciendo una historia que, sin grandes pretensiones, sabe cómo captar y retener la atención.
Esta primera serie diaria de Disney+ en España tiene todos los elementos necesarios para enganchar a un público que busca historias familiares, pero contadas con un estilo visual y narrativo acorde con los estándares actuales de la televisión.
