Cine y series

Impostura - Primera Temporada

Benito Skinner

2025



Por -

Todo empieza en un sitio que no parece tan ajeno: un campus lleno de normas invisibles, donde todo el mundo actúa como si tuviera claro quién es. Pero basta quedarse unos días para darse cuenta de que lo que más pesa allí no es la mochila, sino el esfuerzo por parecer otra persona. ‘Impostura’, la serie creada y protagonizada por Benito Skinner, coloca esa tensión en el centro del relato y deja claro que, más que una historia de universitarios, lo que cuenta es una lucha continua por encajar.

Desde el primer episodio, se nota que Skinner no tiene interés en dulcificar nada. A través de Benny, un chico de pueblo que aterriza en la universidad con la idea de seguir fingiendo que todo va bien, se dibuja un retrato muy incómodo de lo que implica mantener una imagen que no cuadra con lo que uno siente. En su caso, la fachada es la de un chico hetero, simpático, deportista, popular. Todo está ahí, menos la verdad.

A diferencia de muchas comedias juveniles, aquí no se intenta hacer pasar el trauma por algo anecdótico. Tampoco hay grandes discursos. La represión se muestra en gestos mínimos, en las decisiones mal tomadas, en los silencios cuando algo duele y no se dice. La serie avanza sin necesidad de justificar cada emoción y, precisamente por eso, resulta más creíble.

Junto a Benny aparece Carmen, interpretada por Wally Baram, una joven con heridas diferentes, pero que también arrastra lo suyo. Su relación con Benny no es romántica, ni pretende serlo. Es una conexión que nace desde el desorden, desde el fracaso de querer ser alguien distinto para gustar más o para protegerse. Lo que comparten tiene más que ver con la necesidad de dejar de fingir que con el deseo de caer bien.

En ese entorno también destaca Peter, el novio de la hermana de Benny, que representa un tipo de masculinidad muy reconocible: segura de sí misma por fuera, pero completamente hueca. Aquí el guion acierta al no convertirlo en un villano plano. Se le da espacio para mostrar que debajo de ese personaje de machito hay alguien que arrastra muchas más inseguridades de las que aparenta. Adam DiMarco sabe moverse entre lo ridículo y lo inquietante sin perder naturalidad.

La serie, que mezcla humor y drama con bastante equilibrio, no se corta a la hora de mostrar situaciones incómodas. El sexo, la humillación, la amistad, todo aparece sin grandes filtros, aunque sin caer en el puro exhibicionismo. Incluso en sus momentos más extremos, fiestas descontroladas, escándalos absurdos, escenas cargadas de vergüenza ajena, hay un control narrativo que impide que la serie se desmadre.

El trabajo de Skinner, tanto delante como detrás de la cámara, es más preciso de lo que puede parecer. A pesar de interpretar a una versión ficticia de sí mismo, evita caer en la autocompasión o en la glorificación personal. Se le ve incómodo en su propio papel, y eso tiene sentido. Benny no es un héroe, ni un mártir. Es alguien que actúa desde el miedo, y que a veces se equivoca más por costumbre que por maldad.

Uno de los grandes aciertos está en cómo se retrata la relación entre los personajes sin necesidad de etiquetas cerradas. El vínculo entre Benny y Carmen es un buen ejemplo, pero también lo es el papel de Grace, la hermana de Benny, interpretada por Mary Beth Barone. Al principio parece una figura secundaria, una más del estereotipo de chica popular y borde. Pero capítulo a capítulo, va mostrando que detrás de esa actitud hay agotamiento, decepción y un pasado del que intenta deshacerse sin saber cómo.

Otro nombre que hay que destacar es el de Holmes, que interpreta a Hailee, la compañera de piso de Carmen. Es una figura excéntrica, desmesurada, con una energía que podría romper la serie si no estuviera bien controlada. Pero funciona como contrapunto perfecto. Da ritmo, sí, pero también aporta algo de ternura en medio del caos.

A nivel técnico, la serie aprovecha bien sus recursos. La puesta en escena tiene ese aire algo falso de campus idealizado, que sirve justo para reforzar la sensación de estar viviendo dentro de un decorado. La música, con guiños a la cultura pop de hace una década, ayuda a situar a los personajes en una época concreta sin necesidad de explicaciones.

‘Impostura’ logra que el espectador entienda que lo más complicado no es salir del armario o tomar decisiones vitales, sino convivir cada día con la versión que uno construye para protegerse. Y eso, contado en un tono que pasa de la comedia al malestar sin que se note el salto, tiene mérito. La serie no se queda en lo obvio, ni cae en el dramatismo fácil. Sabe que crecer no es una línea recta. Y que casi todo lo importante pasa cuando nadie está mirando.

Impostura ya está disponible en Amazon Prime Video.

MindiesCine

Buscando acercarte todo lo que ocurre en las salas de cine y el panorama televisivo.