El cine de terror ha encontrado una fuente inagotable de inspiración en la capacidad ilimitada de la imaginación infantil. Desde los temores nocturnos que acechan bajo la cama hasta los inquietantes compañeros imaginarios, los realizadores han sabido explotar magistralmente esos terrores primigenios que nos persiguen desde la niñez. Imaginary, la nueva propuesta del director y coguionista Jeff Wadlow, se sumerge en estas inquietantes aguas con un planteamiento que promete revitalizar el subgénero de los muñecos y juguetes asesinos.
En el centro de la trama encontramos a Jessica, una ilustradora de libros infantiles que se muda con su nueva familia a la casa donde creció tras el ingreso de su padre en una residencia. Junto a su esposo Max y las hijas de este, la adolescente rebelde Taylor y la pequeña Alice, Jessica anhela iniciar una nueva vida en un entorno que le trae gratos recuerdos. Sin embargo, pronto se verá sumida en una escalofriante pesadilla cuando Alice encuentre un viejo oso de peluche al que bautiza como Chauncey y que cobra vida propia como su nuevo y aterrador amigo imaginario.
Wadlow, quien previamente se adentró en el territorio del terror con cintas como Truth or Dare y el remake de La isla de la fantasía, plasma en Imaginary una premisa cautivadora que bebe de clásicos como Child's Play, pero también de propuestas más recientes como la aclamada 'M3GAN'. No obstante, pese a sus esfuerzos por rendir homenaje a estas ilustres predecesoras, la película se ve lastrada por una ejecución que no logra materializar todo el potencial de su sugerente punto de partida.
Una de las principales fortalezas de Imaginary reside en su sólido elenco, encabezado por la talentosa DeWanda Wise en el rol protagónico. La actriz logra transmitir con naturalidad las contradicciones de una madre que anhela brindar estabilidad a su nueva familia, al tiempo que lidia con los fantasmas de un pasado turbulento que amenazan con resurgir. Su interpretación es el ancla emocional que mantiene a flote la película en medio de un guion que a veces se pierde en su propia complejidad.
Wise encuentra un excelente contrapunto en la pequeña Pyper Braun, quien personifica con inquietante verosimilitud a Alice, la niña poseída por las malignas intenciones de su nuevo amigo de felpa. Braun logra capturar esa dualidad tan característica de los niños poseídos en el cine de terror, oscilando entre la inocencia infantil y una malicia sobrecogedora que hiela la sangre.
Lamentablemente, el resto del reparto no logra brillar con la misma intensidad. Tom Payne como el padre Max y Taegen Burns como la hija rebelde Taylor se ven relegados a papeles estereotipados que poco aportan al desarrollo de la trama. Incluso la veterana Betty Buckley, en el rol de la enigmática vecina Gloria, se ve limitada por un personaje cuya función expositiva resulta a menudo forzada y artificiosa.
Más allá de las interpretaciones, uno de los mayores desaciertos de Imaginary radica en su incapacidad para aprovechar al máximo el potencial aterrador de su premisa central. Si bien Wadlow logra crear una atmósfera de inquietud palpable, especialmente en las escenas donde Chauncey y Alice interactúan, la película se muestra demasiado conservadora a la hora de explotar los elementos más perturbadores de su narrativa.

En un intento por mantener una calificación apta para público adolescente, 'Imaginary' se priva de la violencia gráfica y el horror visceral que podrían haber elevado su nivel de suspenso. Aunque esta decisión es comprensible desde un punto de vista comercial, termina por diluir el impacto emocional de la película y restarle parte de su fuerza aterradora.
No obstante, donde Imaginary realmente brilla es en su diseño de producción y efectos visuales. Wadlow y su equipo han logrado dar vida a Chauncey de una manera sorprendentemente creíble, combinando hábilmente animatrónica y CGI para crear una presencia escalofriante que se mueve con la inquietante torpeza propia de un muñeco poseído.
Asimismo, el diseño del 'Nunca Jamás', el reino de la imaginación al que Alice es arrastrada en el clímax de la película, demuestra un notable esfuerzo por plasmar un universo onírico y surrealista que desafía las leyes de la física. Aunque la ejecución final de estas secuencias no alcance el nivel de maestría de referentes como 'Insidious' o las obras de Guillermo del Toro, representan sin duda uno de los aspectos más logrados de la cinta.
En última instancia, Imaginary es una película que promete más de lo que realmente entrega. Su premisa cautivadora y su sólido elenco auguraban un retorno triunfal al subgénero de los muñecos asesinos, pero la excesiva contención de Wadlow a la hora de explotar los elementos más perturbadores de su historia termina por mermar el impacto general de la experiencia.
No obstante, pese a sus deficiencias, la cinta logra mantener un ritmo ágil y ofrecer momentos de genuina inquietud que la convierten en un entretenimiento digno para los amantes del terror. Aunque dista de alcanzar el estatus de clásico instantáneo, Imaginary demuestra que aún hay espacio para la innovación dentro de un subgénero aparentemente agotado, siempre y cuando los realizadores se atrevan a desafiar los límites establecidos.
La nueva propuesta de Jeff Wadlow es una experiencia irregular pero valiosa para los entusiastas del cine de terror. Con una premisa sólida, interpretaciones memorables y diseños de producción cautivadores, Imaginary logra compensar algunas de sus debilidades narrativas y ofrecer un entretenimiento efectivo, aunque lejos de la excelencia a la que aspira. Es una cinta que invita a reflexionar sobre los peligros de dejar volar demasiado la imaginación, al tiempo que nos recuerda lo aterrador que puede ser enfrentarse a los demonios de nuestro propio pasado.


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