'Ex Maridos' (2023), la segunda película del director Noah Pritzker, aborda las crisis vitales y sentimentales de tres hombres pertenecientes a distintas generaciones de una misma familia neoyorquina. A través de situaciones ligeramente cómicas, pero con un trasfondo dramático, la cinta retrata con sensibilidad las inquietudes y cuestionamientos que acompañan el divorcio y la separación en diferentes etapas de la vida.
La trama gira en torno a Peter Pearce (interpretado por Griffin Dunne), un dentista que atraviesa un complicado proceso de divorcio después de 35 años de matrimonio con Maria (Rosanna Arquette). En una escena inicial, Peter intenta disuadir a su anciano padre Simon (Richard Benjamin) de separarse de su esposa tras 65 años juntos, sólo para encontrarse él mismo firmando los papeles de divorcio poco después.
En paralelo, uno de los hijos de Peter, Nick (James Norton), aparentemente exitoso pero emocionalmente distante, se prepara para contraer nupcias con su prometida Thea. Sin embargo, los fantasmas del pasado y sus propias inseguridades amenazan con sabotear su inminente boda. El hijo menor, Mickey (Miles Heizer), recientemente salido del armario, comienza a explorar su sexualidad gay de manera tímida.
Lo que parecía un desenlace predecible se complica cuando, de manera fortuita, Peter termina uniéndose al viaje de despedida de soltero de Nick en la paradisíaca Tulum, México. En ese escenario vacacional, las situaciones incómodas y los momentos de comedia situacional se entremezclan con las crisis emocionales de los tres hombres de diferentes edades.
Pritzker retrata con habilidad los matices de la masculinidad herida y las dificultades para procesar y expresar emociones profundas. Peter, angustiado por su separación, intenta recomponer su vida en solitario mientras disfruta de una relación platónica con Eileen (Eisa Davis), una mujer que conoce casualmente en el resort. Nick, por su parte, se muestra distante y malhumorado, incapaz de disfrutar de su propia fiesta de soltero al estar consumido por sus propios demonios internos.
En un subtrama paralelo, Mickey explora tímidamente su sexualidad al iniciar un amorío con Arroyo (Pedro Fontaine), uno de los amigos "supuestamente heterosexuales" de Nick que oculta su bisexualidad a su propia esposa. Este arco argumental, si bien interesante, parece quedar algo desdibujado frente a las crisis de Peter y Nick.
A medida que avanza el metraje, 'Ex Maridos' abandona gran parte de su tono ligero inicial para adentrarse en terrenos más dramáticos. De regreso en Nueva York, los Pearce se ven obligados a enfrentar cuestiones apremiantes sobre la mortalidad, el paso del tiempo y el vínculo familiar más allá del amor romántico.
En su retrato de la masculinidad, Pritzker logra momentos perspicaces y bien observados, desnudando las vulnerabilidades e inseguridades de sus protagonistas sin caer en estereotipos simplistas. Griffin Dunne aporta una interpretación sólida y conmovedora como el melancólico Peter, mientras que James Norton se luce en su rol de hombre aquejado por la indiferencia emocional.
Sin embargo, la película no logra proyectar una mirada realmente fresca o innovadora sobre sus temas centrales. Si bien 'Ex Maridos' navega territorios familiares con oficio, en ocasiones parece demasiado anclada a fórmulas conocidas del cine indie estadounidense contemporáneo, sin alcanzar la mordacidad de un Noah Baumbach o la ironía incisiva de un Woody Allen en sus mejores épocas.
Aun así, la solidez interpretativa y la dirección contenida de Pritzker permiten que 'Ex Maridos' se sitúe por encima de la medianía, convirtiéndose en un entretenimiento moderadamente satisfactorio para aquellos espectadores que disfruten de retratos intimistas y poco estridentes de las complejidades emocionales masculinas.
A través de sus personajes principales y algunos roles secundarios memorables, como el del agente inmobiliario excéntrico interpretado por John Ventimiglia, la cinta explora con suavidad temáticas como los dilemas generacionales, la esencial búsqueda de conexiones humanas genuinas más allá de las etiquetas sociales, y la dificultad de lidiar con las expectativas fallidas, ya sean románticas o profesionales.
No obstante, 'Ex Maridos' no termina de aprovechar del todo su premisa potencialmente incisiva. Si bien logra momentos agudos y divertidos, en general se mueve por caminos relativamente seguros, sin alcanzar las grandes alturas del mejor cine indie sobre la condición masculina. Su ritmo pausado y su mirada levemente indulgente con sus protagonistas pueden resultar algo soporíferos para algunos espectadores.
En definitiva, se trata de una propuesta sólida, bien actuada, que explorará temáticas y situaciones familiares para muchos espectadores de mediana edad. No revoluciona el género ni nos muestra algo radicalmente nuevo, pero navega sus aguas conocidas con garbo y honestidad, rozando a veces la genuina perspicacia sobre las contradicciones del alma masculina.
Para los amantes del cine de corte intimista y los retratos de hombres en crisis existencial, 'Ex Maridos' puede representar un vehículo de observación interesante y agradable, siempre y cuando no se esperen grandes sacudidas o giros inesperados. Una pieza menor, pero digna dentro de su modestia.

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