Cine y series

Eureka

Lisandro Alonso

2023



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'Eureka', la nueva cinta del aclamado director argentino Lisandro Alonso, se presenta como un ambicioso ejercicio fílmico que trasciende los límites convencionales del cine narrativo. Lejos de adoptar un enfoque lineal, esta obra audaz se estructura en tres segmentos aparentemente desconectados, cada uno abordando diferentes géneros cinematográficos, períodos históricos y perspectivas culturales. Sin embargo, a través de su mirada distintiva y su exploración de temas universales, Alonso logra tejer un tapiz visual cautivador que invita al espectador a sumergirse en un viaje metafísico por el vasto continente americano.

El primer acto de 'Eureka' se sumerge en el territorio del western clásico, aunque con un giro subversivo. Filmada en blanco y negro y con un aspecto cuadrado que evoca las obras maestras del pasado, esta porción inicial presenta a Viggo Mortensen como Murphy, un forastero solitario en busca de su hija desaparecida. Con un tono decadente y sórdido, Alonso deconstruye los tropos románticos del género, ofreciendo una visión cruda y despiadada del Viejo Oeste. Los indígenas, a menudo relegados a papeles marginales en las narrativas tradicionales, adquieren aquí una presencia inquietante, desafiando las nociones preconcebidas del espectador.

Esta primera parte también introduce a Chiara Mastroianni en el papel de El Coronel, un personaje enigmático cuya influencia se entrelaza con la búsqueda de Murphy. A través de su interpretación cautivadora, Mastroianni inyecta una dosis de misterio y ambigüedad, dejando al público con más preguntas que respuestas.

Sin previo aviso, 'Eureka' da un giro radical al adentrarse en su segundo acto, transportándonos a la actualidad en una reserva indígena de Dakota del Sur. Aquí, Alonso adopta un enfoque más realista, siguiendo a Alaina (Alaina Clifford), una oficial de policía nativa americana, y a su sobrina Sadie (Sadie Lapointe), una entrenadora de baloncesto. Esta sección, filmada con una paleta de colores fríos y una iluminación tenue, captura la monotonía y las dificultades de la vida en la reserva, donde la pobreza, el alcoholismo y la desesperación son moneda corriente.

A través de la lente de Alonso, el espectador se convierte en un observador silencioso de los acontecimientos cotidianos, desde las intervenciones policiales hasta los momentos íntimos familiares. La actuación natural y auténtica de Clifford y Lapointe aporta una capa de verosimilitud a esta porción del filme, permitiendo al público experimentar de cerca las complejidades y contradicciones de la identidad indígena contemporánea.

El tercer y último acto de 'Eureka' nos transporta a la selva amazónica brasileña de la década de 1970, donde un grupo de indígenas locales se ve envuelto en una búsqueda de oro que desencadena una serie de acontecimientos trágicos. Aquí, Alonso se inclina hacia un tono más onírico y surrealista, explorando la intersección entre los sueños, la mitología y la realidad.

Esta porción final, filmada con una paleta de colores cálidos y una fotografía envolvente, se siente como una inmersión en un mundo paralelo, donde los límites entre lo físico y lo metafísico se desdibujan. Los personajes, a menudo sin nombres, se convierten en arquetipos universales, portadores de historias ancestrales y luchas eternas.

A pesar de su estructura fragmentada, 'Eureka' logra establecer conexiones sutiles entre sus diferentes segmentos a través de motivos recurrentes, como la presencia de un pájaro rojo que parece actuar como un hilo conductor místico. Además, la reaparición de ciertos actores en roles diferentes refuerza la idea de que estamos presenciando facetas interconectadas de una narrativa más grande y más profunda.

Uno de los aspectos más destacados de 'Eureka' es su enfoque visual cautivador. Alonso, en colaboración con los directores de fotografía Timo Salminen y Mauro Herce, crea una serie de imágenes impresionantes que capturan la vastedad y la belleza del paisaje americano, al tiempo que evocan una sensación de soledad y aislamiento. Desde los vastos desiertos del Oeste hasta las densas selvas tropicales, cada encuadre se convierte en una composición cuidadosamente construida, invitando al espectador a sumergirse por completo en el mundo presentado.

Sin embargo, a pesar de su innegable belleza visual, 'Eureka' no es una experiencia fácil o accesible. Alonso exige una gran paciencia y compromiso por parte del público, ya que su película se niega a seguir las convenciones narrativas tradicionales. En su lugar, ofrece una experiencia más meditativa y contemplativa, donde el ritmo lento y los largos silencios se convierten en parte integral de la experiencia cinematográfica.

Es en estos momentos de quietud donde 'Eureka' adquiere una dimensión casi trascendental, invitando al espectador a reflexionar sobre cuestiones más amplias relacionadas con la identidad, la pertenencia y la conexión con la tierra. Alonso no ofrece respuestas fáciles, sino que deja un espacio abierto para la interpretación y la introspección personal.

Uno de los temas centrales que atraviesa 'Eureka' es la exploración de la condición de los pueblos indígenas en el continente americano, tanto en el pasado como en el presente. Alonso no se limita a ofrecer una narrativa simplista o maniquea, sino que presenta una mirada matizada y compleja sobre las consecuencias duraderas del colonialismo y la opresión sistémica.

A través de sus diversos segmentos, la película aborda temas como la pérdida de identidad cultural, la desconexión con la tierra ancestral, la pobreza generacional y la lucha por preservar las tradiciones y las creencias indígenas en un mundo cada vez más globalizado.

No obstante, 'Eureka' no se presenta como un manifiesto político o una denuncia explícita. En su lugar, Alonso opta por un enfoque más sutil y poético, permitiendo que las imágenes y las acciones de los personajes hablen por sí mismas, dejando al espectador sacar sus propias conclusiones.

En última instancia, 'Eureka' es una obra que desafía las expectativas convencionales del cine y exige una mente abierta y una disposición a sumergirse en sus profundidades metafóricas. No es una película para espectadores pasivos o aquellos que buscan un entretenimiento despreocupado. Sin embargo, para aquellos dispuestos a abrazar su complejidad y a dejarse llevar por su ritmo hipnótico, 'Eureka' ofrece una experiencia cinematográfica profundamente enriquecedora y trascendente.

A través de su exploración de la condición humana, la conexión con la tierra y la búsqueda de significado en un mundo cada vez más desconectado, Alonso ha creado una obra que trasciende las barreras culturales y lingüísticas, convirtiéndose en un testimonio poderoso de la resiliencia y la capacidad de adaptación del espíritu humano.

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