La vida es como una cinta de celuloide, fotograma a fotograma va revelando sus secretos, sus luces y sus sombras. A veces, esos fragmentos quedan olvidados en algún rincón polvoriento, esperando que alguien los rescate del olvido para contar una historia que creíamos conocer. Así sucede con 'Elizabeth Taylor: Las cintas perdidas', un documental que nos invita a escuchar la voz de una de las grandes estrellas de Hollywood, narrándonos su propia historia desde una perspectiva íntima y personal.
Dirigido por Nanette Burstein, este filme se construye a partir de unas grabaciones realizadas en 1964 por el periodista Richard Meryman. Durante aproximadamente 40 horas, Taylor se sentó frente a un micrófono para hablar sobre su vida y su carrera, con la intención de que ese material sirviera de base para una autobiografía. Esas cintas, que se creían perdidas, han sido redescubiertas y conforman ahora el eje central de este documental que HBO Max presenta al público.
El filme recorre cronológicamente la vida de Taylor hasta mediados de los años 60, utilizando su propia voz como hilo conductor. Burstein complementa las grabaciones con una cuidadosa selección de material de archivo, incluyendo fragmentos de películas, fotografías, noticiarios y películas caseras. Este enfoque permite al espectador sumergirse en la época y contextualizar las palabras de la actriz.
Uno de los aspectos más interesantes del documental es cómo nos muestra la transformación de Taylor desde niña prodigio hasta mujer adulta. Sus inicios en el cine con 'Lassie Come Home' y 'National Velvet' se narran con una mezcla de nostalgia y humor. Taylor recuerda cómo se esforzó por crecer unos centímetros para conseguir el papel en 'National Velvet', una anécdota que revela su determinación desde temprana edad.
El documental no rehúye los momentos más controvertidos de la vida de Taylor. Sus numerosos matrimonios, incluyendo los dos con Richard Burton, se abordan con franqueza. La actriz habla sin tapujos sobre sus relaciones, ofreciendo una perspectiva personal que va más allá de los titulares sensacionalistas de la época. Es particularmente reveladora su descripción de la relación con Eddie Fisher, a quien confiesa haber querido pero no amado.
Burstein dedica un espacio considerable al rodaje de 'Cleopatra', un punto de inflexión en la carrera y la vida personal de Taylor. El documental expone las dificultades de producción, los problemas de salud de la actriz y el inicio de su relación con Burton, ofreciendo una visión más compleja de un episodio que la prensa de la época simplificó en exceso.
El filme también aborda la relación de Taylor con su propia imagen y su estatus de sex symbol. La actriz habla con cierta incomodidad sobre cómo se sentía objetualizada, especialmente en sus años de adolescencia. Esta reflexión ofrece una perspectiva interesante sobre la industria cinematográfica de la época y cómo trataba a sus estrellas femeninas.
Un aspecto destacable del documental es cómo muestra la evolución de Taylor como actriz. Desde sus primeros papeles, donde admite no tener formación actoral, hasta sus interpretaciones más aclamadas en 'Cat on a Hot Tin Roof' o 'Who's Afraid of Virginia Woolf?', el filme traza un recorrido por su crecimiento artístico. Taylor habla con honestidad sobre sus inseguridades, especialmente al trabajar con actores del Método como Montgomery Clift o James Dean.
Burstein logra equilibrar los aspectos personales y profesionales de la vida de Taylor, ofreciendo un retrato multidimensional de la actriz. Sin embargo, el documental a veces cae en la tentación de la hagiografía, evitando profundizar en algunos aspectos más controvertidos o críticos de la carrera de Taylor.
La estructura cronológica del documental, si bien es efectiva para seguir la trayectoria de Taylor, a veces resulta previsible. Además, el hecho de que las grabaciones solo cubran hasta mediados de los años 60 hace que la última parte del filme, que aborda los años posteriores, resulte algo apresurada y menos detallada.
Es notable cómo el documental refleja los cambios en la cultura de la celebridad a lo largo de la carrera de Taylor. Desde los primeros años, cuando los estudios controlaban cuidadosamente la imagen de sus estrellas, hasta la explosión del fenómeno paparazzi con el romance Taylor-Burton, el filme ofrece una interesante perspectiva sobre la evolución de la fama en Hollywood.
'Elizabeth Taylor: Las cintas perdidas' también toca, aunque de manera breve, el activismo de Taylor en la lucha contra el SIDA. Este aspecto, que fue crucial en los últimos años de su vida, queda algo desdibujado en el documental, quizás debido a las limitaciones temporales de las grabaciones originales.
El trabajo de edición de Burstein y su equipo es encomiable. La forma en que entrelazan las grabaciones de audio con el material visual crea un ritmo fluido y mantiene el interés del espectador. Sin embargo, el uso repetitivo de imágenes de grabadoras y otros elementos de la época como transiciones puede resultar algo redundante.
'Elizabeth Taylor: Las cintas perdidas' ofrece una mirada íntima y reveladora a la vida de una de las grandes figuras del cine del siglo XX. A través de la propia voz de Taylor, el documental nos permite acercarnos a la persona detrás del mito, con sus contradicciones, sus luchas y sus triunfos. Aunque a veces peca de ser demasiado complaciente con su sujeto, el filme logra capturar la complejidad de Taylor y su época, ofreciendo un valioso documento para entender mejor a esta icónica actriz y el Hollywood que la rodeaba.

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