Cine y series

El Caso Goldman

Cédric Kahn

2023



Por -

El caso de Pierre Goldman, un intelectual judío polaco de izquierdas radical convertido en delincuente, conmocionó a Francia en la década de 1970. Acusado de un doble asesinato durante un atraco, su juicio se convirtió en un acontecimiento mediático que polarizó a la opinión pública. Cédric Kahn revive este fascinante episodio en 'El Caso Goldman', un sobrio y absorbente drama judicial que ahonda en las complejidades de una figura controvertida.

La película se centra en el segundo proceso contra Goldman en 1976, después de que un tribunal superior anulara su condena inicial a cadena perpetua. Con un enfoque casi documental, Kahn traslada la acción al interior de la sala de vistas, sin apenas desviar la atención de los tensos interrogatorios y acalorados debates que tienen lugar.

En el centro de esta tormenta se encuentra Goldman, interpretado con arrebatadora intensidad por Arieh Worthalter. Un personaje de paradojas y contradicciones, se muestra a la vez desafiante e inseguro, dogmático pero con un innegable carisma. Worthalter lo encarna como un animal enjaulado, un rebelde empedernido que se resiste a ser domesticado por el sistema judicial.

La representación de Goldman es cualquier cosa menos unidimensional. Admirador confeso del heroísmo resistente de su padre polaco durante la Segunda Guerra Mundial, sus propias andanzas revolucionarias en Sudamérica no lograron apaciguar su sentimiento de fracaso e inadecuación. De ahí su posterior deriva hacia el robo a mano armada, crímenes que reconoce abiertamente alegando razones casi existenciales.

Este trasfondo biográfico es planteado con maestría por Kahn, quien lo entrelaza hábilmente con los entresijos del caso concreto. Los alegatos de la defensa y la acusación se convierten en un apasionante duelo dialéctico, con la personalidad de Goldman siempre como telón de fondo. ¿Es realmente culpable de asesinato o se trata de un chivo expiatorio?

La destreza del director reside en no tomar partido de forma maniquea. En su lugar, Kahn pone el foco en las múltiples perspectivas en conflicto: el propio Goldman, su abogado Kiejman (un sólido Arthur Harari), los testigos con sus prejuicios racistas y clasistas, y los representantes del ministerio público aferrados a un relato que parece cada vez más inestable.

A medida que avanzan los interrogatorios, las grietas en la versión oficial se hacen más evidentes. Goldman las explota con vehemencia para denunciar lo que considera una conspiración policial contra él motivada por su doble condición de judío y simpatizante de la causa negra. Su irritado abogado intenta contenerlo, pero el acusado se empeña en convertir el estrado en una tribuna para sus diatribas antiautoritarias.

Esta tensión entre el pragmatismo legal de Kiejman y el irredentismo ideológico de Goldman confiere una electrizante imprevisibilidad a los procedimientos. Cada declaración, cada refutación, está cargada de una energía apenas contenida que amenaza con desbordarse en cualquier momento. Kahn filma con un depurado naturalismo estas confrontaciones verbales, sin adornos innecesarios ni música extradiegética, reforzando la impresión de asistir a un acontecimiento real.

Más allá del mero caso judicial, 'El Caso Goldman' se convierte en un reflejo de las heridas abiertas que aún supuraban en la Francia de los 70: los estigmas raciales, la xenofobia, el legado del Holocausto y sus huellas transgeneracionales. Un entorno social tóxico que Goldman denuncia con rabia, erigiendo su figura en un icono incómodo para algunos, en un paladín romántico para otros.

El realizador no elude estos aspectos más espinosos, pero tampoco los subraya en exceso. Se limita a plantearlos con sensatez para que el espectador reflexione por su cuenta. Una muestra de mesura que contrasta con la exaltación del protagonista, creando una interesante dialéctica entre continente y contenido.

'El Caso Goldman' consolida el regreso de Kahn a la primera línea del cine francés tras unos años de relativo apagamiento. Con rigor y convicción, logra insuflar nueva vida a un episodio en apariencia menor para alzarlo a la categoría de gran fresco sobre la condición humana y sus sombras. Un ejercicio de cine puro, sin concesiones, que brilla por su honestidad interpretativa y su solvente artesanía narrativa. Una joya de la temporada más que recomendable.

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