'Divorcio en Negro', la nueva propuesta de Tyler Perry para Amazon Prime Video, se presenta como un intento de explorar las complejidades de una relación abusiva y el proceso de divorcio desde una perspectiva afroamericana. Sin embargo, el resultado es una producción que oscila entre el melodrama exagerado y el thriller psicológico, sin lograr encontrar un equilibrio satisfactorio.
La película comienza con una escena funeral que establece el tono caótico que permea toda la narración. Ava, interpretada por Meagan Good, asiste al sepelio del hermano de su esposo Dallas (Cory Hardrict). Lo que debería ser un momento solemne se convierte rápidamente en un espectáculo grotesco cuando la familia del difunto decide llevarse el cuerpo en protesta por las palabras del padre de Ava, un predicador interpretado por Richard Lawson. Esta apertura, aunque llamativa, presagia la falta de sutileza que caracterizará el resto del filme.
La trama principal gira en torno a la decisión de Dallas de divorciarse de Ava, lo que desencadena una serie de eventos que llevan a la protagonista a reevaluar su vida y su identidad. Good hace un esfuerzo valiente por dotar a Ava de profundidad, pero se ve limitada por un guion que carece de matices y tiende a la caricatura. El personaje de Dallas, en particular, es presentado como un villano unidimensional, sin que se explore adecuadamente su historia de fondo o las razones de su comportamiento abusivo.
Perry, conocido por su prolífica producción de contenido dirigido principalmente a un público afroamericano, intenta abordar temas como el abuso doméstico, la fe y la redención personal. Sin embargo, la ejecución deja mucho que desear. Las transiciones entre escenas de violencia doméstica, momentos de autodescubrimiento y secuencias de thriller son abruptas y poco convincentes, lo que dificulta la conexión emocional con los personajes.
La película también sufre de problemas de ritmo y estructura. Con una duración de 143 minutos, 'Divorcio en Negro' se siente innecesariamente extensa. Hay subtramas que no se desarrollan completamente y otras que parecen forzadas, como la introducción del personaje de Benji (Joseph Lee Anderson) como un interés romántico potencial para Ava. Estas decisiones narrativas diluyen el impacto de la historia principal y desvían la atención de los temas más importantes que la película intenta abordar.
Es evidente que Perry busca explorar la intersección entre la fe cristiana y las realidades sociales de la comunidad afroamericana. Sin embargo, la manera en que se presenta este aspecto a menudo cae en el cliché y carece de la profundidad necesaria para generar una reflexión significativa. Las escenas que involucran a la familia de Ava, particularmente sus padres, ofrecen algunos momentos de calidez y apoyo familiar, pero estos quedan opacados por la trama principal y sus giros melodramáticos.
Desde el punto de vista técnico, 'Divorcio en Negro' muestra las limitaciones de una producción de presupuesto medio. La cinematografía es funcional pero poco inspirada, y la dirección de Perry carece de la sofisticación necesaria para elevar el material más allá de lo convencional. Las escenas de intimidad y violencia, en particular, son manejadas de manera torpe, oscilando entre lo incómodo y lo inverosímil.
El elenco hace lo que puede con el material proporcionado. Meagan Good ofrece momentos de vulnerabilidad convincente, especialmente en las escenas que exploran el despertar de Ava a la realidad de su situación. Cory Hardrict, por su parte, se esfuerza por dar dimensión a Dallas, pero el guion lo limita a ser poco más que un antagonista estereotipado. El resto del reparto, incluyendo a Taylor Polidore como la amiga de Ava, Rona, y Debbi Morgan como su madre, aportan actuaciones sólidas pero subdesarrolladas.
Un aspecto particularmente problemático de 'Divorcio en Negro' es su tratamiento de temas sensibles como el abuso doméstico. Aunque la intención de crear conciencia sobre este problema es loable, la película a menudo cae en la trampa de simplificar excesivamente las dinámicas complejas de las relaciones abusivas. El arco de transformación de Ava, de víctima a superviviente empoderada, se siente apresurado y poco realista, lo que puede enviar un mensaje equivocado a los espectadores que puedan estar lidiando con situaciones similares en la vida real.
La última parte de la película toma un giro hacia el territorio del thriller, con Dallas convirtiéndose en un acosador violento. Este cambio de tono, aunque pretende aumentar la tensión, termina por socavar la seriedad del tema central. Las escenas de confrontación física y emocional entre Ava y Dallas bordean lo absurdo, restando credibilidad a la narrativa y diluyendo cualquier mensaje sobre empoderamiento o superación personal que la película pudiera haber intentado transmitir.
'Divorcio en Negro' también intenta abordar temas de clase social y privilegio dentro de la comunidad afroamericana, pero lo hace de manera superficial. La dicotomía entre la familia de Ava, presentada como respetable y religiosa, y la familia de Dallas, retratada como problemática y de clase trabajadora, cae en estereotipos simplistas que no contribuyen a una discusión matizada sobre estas cuestiones.
En última instancia, 'Divorcio en Negro' es una película que lucha por encontrar su identidad. No es lo suficientemente seria como para ser un drama impactante sobre abuso doméstico, ni lo suficientemente pulida como para funcionar como un thriller psicológico efectivo. La mezcla de géneros y tonos resulta en una experiencia cinematográfica inconsistente que no logra hacer justicia a los temas importantes que pretende abordar.
La película de Perry parece estar dirigida principalmente a su base de fans establecida, aquellos que aprecian su enfoque melodramático y sus valores cristianos conservadores. Sin embargo, incluso para este público, 'Divorcio en Negro' puede resultar una propuesta poco satisfactoria debido a su falta de coherencia narrativa y su tratamiento superficial de temas complejos.
En conclusión, 'Divorcio en Negro' es una adición problemática a la filmografía de Tyler Perry. Aunque aborda temas relevantes y cuenta con actuaciones comprometidas, la película se ve lastrada por un guion débil, una dirección inconsistente y un tratamiento poco matizado de sus temas centrales. El resultado es una obra que, a pesar de sus intenciones, no logra ofrecer ni el entretenimiento ni la profundidad que su premisa prometía. Para los espectadores interesados en exploraciones más nuanciadas de temas similares, existen alternativas más reflexivas y mejor ejecutadas en el panorama cinematográfico actual.

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