Hay momentos en la vida en los que nos sentimos completamente exhaustos, como si cargáramos sobre nuestros hombros el peso del mundo entero. En esos instantes, lo único que deseamos es encontrar un respiro, un pequeño rincón donde poder escondernos del caos que nos rodea y recuperar un atisbo de tranquilidad. Sin embargo, a veces, ese refugio se revela como una falsa promesa, convirtiéndose en un espacio lúgubre y desolador donde la solución parece estar tan lejos como inalcanzable. Es en este tipo de encrucijadas, cuando la esperanza parece perdida, donde debemos cuestionarnos si realmente merece la pena seguir luchando o si, por el contrario, es momento de rendirse y aceptar la derrota.
Esta sensación de agotamiento e impotencia es precisamente la que transmite la nueva comedia de Curro Velázquez, 'Cuerpo Escombro'. Lejos de ofrecer un respiro al espectador, la película se sumerge de lleno en un maremágnum de situaciones forzadas y gags fallidos que, en lugar de provocar carcajadas, acaban por generar un profundo sentimiento de hastío.
La trama, que parte de una premisa interesante al abordar las dificultades a las que se enfrentan las personas con discapacidad en su día a día, se ve rápidamente socavada por un guion torpe y un tono que oscila constantemente entre lo cómico y lo dramático sin lograr encontrar un equilibrio adecuado. El personaje de Javi, interpretado por Dani Rovira, se convierte en el epítome de esta falta de coherencia, pasando de ser un ingeniero brillante a un mentiroso compulsivo sin que lleguemos a entender realmente sus motivaciones.
Tampoco ayuda el hecho de que los gags recurrentemente se basen en exagerar o ridiculizar las discapacidades de los personajes, lo que lejos de cumplir con el supuesto objetivo de concienciar al espectador, acaba por reforzar ciertos estereotipos y prejuicios. Personajes como el interpretado por María Hervás, cuyas líneas de diálogo rozan lo ofensivo, son un claro ejemplo de esta falta de tacto y sensibilidad en el tratamiento del tema.
Incluso en aquellos momentos en los que la película parece querer ofrecer una mirada más empática, como en las escenas protagonizadas por Juan Manuel Montilla 'El Langui', estos esfuerzos se ven socavados por una puesta en escena torpe y unos chistes que, lejos de conmover, acaban resultando incómodos e inapropiados.
En definitiva, 'Cuerpo Escombro' se revela como una comedia desechable, incapaz de cumplir con su supuesto propósito de visibilizar y concienciar sobre las dificultades a las que se enfrentan las personas con discapacidad. Lejos de aportar algo nuevo o significativo, la película se limita a reciclar viejos tópicos y estereotipos, convirtiéndose en un lastre que el espectador tendrá que arrastrar hasta el final de la función. Una oportunidad perdida que, lamentablemente, deja un sabor amargo en boca.

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