La nueva película de Levan Akin aborda la compleja relación entre identidad, familia y redención en un mundo marcado por la marginación. La película, ambientada entre Georgia y Turquía, se centra en una búsqueda profunda que trasciende lo meramente físico: la de una tía que busca a su sobrina trans en Estambul. Este viaje no es solo un desplazamiento geográfico, sino una reflexión sobre las transformaciones internas, tanto de los personajes como de las sociedades que habitan. En este marco, Akin no se conforma con mostrarnos los conflictos individuales de sus protagonistas, sino que explora cómo los contextos culturales y políticos influyen en la construcción de la identidad y la aceptación en un mundo en constante movimiento.
La película, sin recurrir a grandes gestos ni dramatismos innecesarios, plantea preguntas esenciales sobre la familia, las diferencias generacionales y las fronteras entre el amor, el deber y la culpa. A lo largo de la trama, Akin teje una narrativa que refleja la fragilidad y la resiliencia de sus personajes, inmersos en un entorno urbano tan diverso y caótico como las emociones que los atraviesan.
El viaje físico y emocional de Lia, una maestra jubilada, y Achi, un joven en busca de su propia fuga personal, articula la trama central de ‘Crossing’. Lia parte de su pequeño pueblo en Georgia rumbo a Estambul con el objetivo de cumplir el último deseo de su hermana: encontrar a Tekla, la sobrina trans que fue rechazada por su familia años atrás. Este acto de redención, sin embargo, se convierte en una introspección que desafía las expectativas y revela cómo el arrepentimiento y el perdón pueden entrelazarse en un mismo viaje. Akin presenta a Lia como una figura austera, cuyo carácter frío y contenido es desafiado por la energía despreocupada de Achi, un joven que ve en esta travesía una oportunidad de escapar de su entorno opresivo.
El retrato de Estambul en ‘Crossing’ no es el de una ciudad exótica ni idealizada. Akin logra que la metrópolis turca funcione como un personaje más, lleno de vida y contradicciones. Desde los callejones llenos de vendedores ambulantes hasta los rincones más oscuros donde habitan los marginados, la película nos invita a descubrir una ciudad compleja y multifacética, donde la búsqueda de la verdad y la aceptación choca constantemente con las realidades de la vida diaria.
Uno de los aspectos más notables de la película es cómo Akin maneja la relación entre Lia y Achi, dos personajes que representan generaciones y perspectivas de vida completamente distintas. A lo largo de su viaje, ambos desarrollan una dinámica que fluctúa entre el conflicto y la solidaridad. Achi, joven y desorientado, busca su propio escape en Estambul mientras ayuda a Lia en su búsqueda. Su relación inicial, marcada por la desconfianza y las diferencias de carácter, se transforma lentamente en una conexión más profunda, donde la comprensión mutua y la necesidad de apoyo emergen con una fuerza inesperada.
El ritmo pausado y contemplativo de la película permite a los espectadores adentrarse en los detalles más sutiles de la trama. Las escenas, cuidadosamente construidas, muestran la interacción entre los personajes y el espacio que los rodea de una manera casi visceral. Akin opta por una narración que se nutre de los silencios y las miradas, creando una atmósfera cargada de tensión emocional que, sin embargo, nunca cae en el dramatismo fácil. Esto permite que la película fluya de manera orgánica, reflejando la complejidad de las relaciones humanas y la lucha por la aceptación personal en un contexto hostil.
En ‘Crossing’, la actuación de Mzia Arabuli como Lia es particularmente destacable. Su interpretación transmite una mezcla de rigidez y vulnerabilidad que le otorga al personaje una profundidad conmovedora. Arabuli encarna a una mujer que, a pesar de su aparente frialdad, se enfrenta a sus propios prejuicios y errores del pasado, mientras busca una redención que parece cada vez más inalcanzable. Lucas Kankava, por su parte, ofrece una interpretación vibrante y llena de matices como Achi, un joven que, aunque inicialmente parece despreocupado, revela una humanidad y un deseo de conexión que lo hacen esencial para la trama.
El personaje de Evrim, interpretado por Deniz Dumanli, añade una capa adicional de complejidad a la película. Como activista trans en Estambul, Evrim representa el choque entre la lucha individual y colectiva por los derechos en una sociedad que aún tiene dificultades para aceptar las diferencias. Aunque su presencia en la historia de Lia y Achi es más secundaria, su papel es fundamental para entender las dificultades y barreras que Tekla, y por extensión muchos otros en su situación, enfrentan a diario.
Akin evita los finales cerrados o las resoluciones simples, lo que refuerza la sensación de que las luchas internas y sociales que enfrentan los personajes no se solucionan de forma inmediata. ‘Crossing’ no pretende ofrecer respuestas claras ni definitivas, sino más bien abrir un espacio para la reflexión y el cuestionamiento. En un mundo en el que las fronteras, tanto físicas como emocionales, siguen definiendo nuestras relaciones y nuestras vidas, la película nos recuerda la importancia de la empatía y la necesidad de romper con los esquemas establecidos para encontrar un lugar de aceptación y entendimiento.
