En las profundidades del espacio, donde el silencio reina y la oscuridad se extiende hasta el infinito, acecha una amenaza ancestral que desafía nuestra comprensión de la vida y la muerte. Es en este vasto vacío donde el ser humano se enfrenta no solo a los peligros externos, sino también a sus propios miedos y limitaciones. 'Alien: Romulus' nos sumerge en este abismo cósmico, recordándonos que en la inmensidad del universo, nuestras luchas personales y colectivas pueden parecer insignificantes, pero son precisamente estas las que definen nuestra humanidad.
Fede Álvarez, conocido por haber creado algunas joyas del cine de terror moderno, se adentra en el universo de ‘Alien’ con una propuesta que busca volver a las raíces de la franquicia. Situada cronológicamente entre la primera y la segunda entrega de la saga, 'Alien: Romulus' nos presenta a un grupo de jóvenes colonos espaciales que, en su intento por escapar de una vida de explotación en una colonia minera, se encuentran cara a cara con la forma de vida más aterradora del universo.
La trama se centra en Rain Carradine, interpretada por Cailee Spaeny, una joven minera que sueña con ver la luz del sol y escapar de su contrato laboral con la corporación Weyland-Yutani. Acompañada por su hermano sintético Andy (David Jonsson) y un grupo de amigos, Rain se embarca en una misión desesperada para robar cápsulas de criosueño de una estación espacial abandonada. Lo que comienza como una operación de salvamento se convierte rápidamente en una lucha por la supervivencia cuando descubren que la estación no está tan vacía como creían.
Álvarez construye un ambiente de tensión constante, aprovechando la claustrofobia inherente a los entornos espaciales. La dirección de fotografía de Galo Olivares captura la esencia de la estética retro-futurista que caracterizó a las primeras entregas de la saga, con sus monitores de baja resolución y computadoras llenas de botones grandes. Esta atención al detalle en el diseño de producción contribuye a crear una atmósfera creíble y vivida, que sumerge al espectador en un futuro distópico donde la explotación corporativa se extiende hasta los confines del espacio.
El guion, coescrito por Álvarez y Rodo Sayagues, se esfuerza por mantener un equilibrio entre la acción trepidante y el desarrollo de los personajes. Sin embargo, en ocasiones cae en la trampa de recurrir a diálogos y situaciones que resultan demasiado familiares para los seguidores de la franquicia. Este afán por homenajear a las películas anteriores a veces obstaculiza el desarrollo de una narrativa verdaderamente original.
El elenco joven aporta frescura a la franquicia, con actuaciones que logran transmitir el terror y la desesperación de sus personajes. Spaeny se destaca como Rain, ofreciendo una interpretación que combina vulnerabilidad y determinación. Por su parte, Jonsson brinda una actuación notable como Andy, el sintético cuya programación evoluciona de manera inquietante a lo largo de la película. La dinámica entre estos dos personajes constituye el núcleo emocional del filme, explorando temas de confianza, lealtad y la naturaleza de la humanidad.
Los efectos prácticos utilizados para dar vida a los xenomorfos y a los terroríficos 'facehuggers' son uno de los puntos fuertes de la película. Álvarez opta por un enfoque más tradicional en este aspecto, lo que resulta en criaturas que se sienten tangibles y verdaderamente amenazantes. Las secuencias de acción y horror están bien coreografiadas, aprovechando al máximo los confines estrechos de la estación espacial para crear momentos de tensión palpable.
La banda sonora de Benjamin Wallfisch complementa adecuadamente la atmósfera de la película, aunque en ocasiones cae en la tentación de imitar demasiado de cerca las composiciones icónicas de las entregas anteriores. Esto refleja una tendencia general de la película a apoyarse en la nostalgia, lo cual puede resultar gratificante para los fans de la saga pero también limita su capacidad para ofrecer una experiencia verdaderamente novedosa.
'Alien: Romulus' aborda temas recurrentes en la franquicia, como la explotación corporativa y la lucha del individuo contra fuerzas que lo superan. La película también explora la idea de la familia elegida y los sacrificios que estamos dispuestos a hacer por aquellos a quienes consideramos cercanos. Sin embargo, estos temas no siempre se desarrollan con la profundidad que merecen, quedando a veces eclipsados por las exigencias de la acción y el horror.
El tercer acto de la película toma giros inesperados que seguramente dividirán opiniones entre los espectadores. Álvarez se atreve a introducir elementos que expanden la mitología de la franquicia, pero que también corren el riesgo de alienar a los puristas. Estas decisiones narrativas, aunque audaces, no siempre se integran de manera orgánica con el resto de la historia.
Un aspecto cuestionable de la película es el uso de tecnología CGI para recrear a un actor fallecido, una práctica que plantea dilemas éticos y que en este caso resulta innecesaria para el desarrollo de la trama. Este elemento, junto con algunas referencias demasiado obvias a películas anteriores de la saga, demuestra una cierta falta de confianza en la capacidad de la película para sostenerse por sí misma.
En conclusión, 'Alien: Romulus' representa un intento valiente pero imperfecto de revitalizar la franquicia 'Alien'. Fede Álvarez demuestra su habilidad para crear secuencias de terror efectivas y construir un mundo creíble, pero la película se ve lastrada por su dependencia de la nostalgia y su reluctancia a alejarse demasiado de la fórmula establecida. A pesar de sus defectos, ofrece momentos de tensión genuina y actuaciones sólidas que mantendrán a los espectadores en el borde de sus asientos.
La película plantea preguntas interesantes sobre la naturaleza de la humanidad y nuestra lugar en un universo hostil, pero no siempre las explora con la profundidad que merecen. En última instancia, 'Alien: Romulus' es un recordatorio de que, incluso en las vastas extensiones del espacio, nuestros miedos más primarios y nuestras luchas más personales nos siguen definiendo. Aunque no alcanza las alturas de las entregas más emblemáticas de la saga, logra capturar parte de la esencia que ha mantenido a 'Alien' en el imaginario colectivo durante décadas.

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