La nueva película de la directora francesa Lola Quivoron, Rodeo, es un intenso drama que nos sumerge en el apasionante pero peligroso mundo de las carreras ilegales de motocicletas en las afueras de París. La protagonista es Julia, una joven rebelde e independiente interpretada magníficamente por la debutante Julie Ledru.
La película comienza mostrándonos la dura realidad en la que vive Julia, en un barrio pobre en las afueras de la ciudad. Vemos cómo su motocicleta, su posesión más preciada, es robada, llenándola de rabia e impotencia. Esto la lleva a tomar medidas desesperadas para conseguir una nueva moto, demostrando desde el inicio su carácter decidido y su gran habilidad para la conducción.
Tras lograr hacerse con una nueva motocicleta, Julia se topa con un grupo de jóvenes que participan en rodeos ilegales, competiciones callejeras donde realizan acrobacias y trucos arriesgados. Allí conoce a Abra, el único del grupo que la trata amablemente y le enseña algunos trucos básicos. Pero un accidente durante una redada policial hiere gravemente a Abra, y Julia termina involucrándose más con la banda al ayudarlos en su taller clandestino de motos robadas.
El líder de la banda, Dominio, se encuentra en prisión pero aún controla todas las operaciones. Rápidamente descubre que Julia tiene un talento especial para robar motocicletas con engaños, por lo que la pone a trabajar para ellos. Al mismo tiempo, Julia entabla una peculiar amistad con Ophélie, la esposa de Dominio, y su pequeño hijo Kylian, mostrando su lado más sensible y maternal.
La actuación de Julie Ledru como Julia es sobresaliente y le otorga gran credibilidad a este complicado personaje. Transmite de manera muy natural la dureza y rudeza de Julia, pero también pequeños destellos de ternura e inocencia. Su determinación feroz por pertenecer al grupo de motociclistas es conmovedora.

La directora Lola Quivoron muestra un gran dominio del lenguaje cinematográfico para sumergirnos en este ambiente hostil pero seductor para alguien como Julia. La cámara se mueve con energía febril durante las escenas de acción, transmitiendo la adrenalina y emoción de la velocidad y el peligro. Pero también captura con delicadeza momentos de intimidad que revelan la humanidad de Julia.
Un gran acierto de la película es el retrato poco convencional de la sexualidad de Julia. Ella rechaza constantemente cualquier insinuación romántica y desprecia a los hombres que la miran con lascivia. Pero parece desarrollar una conexión especial con Ophélie, y tiene sueños eróticos donde no queda claro el género de sus deseos. Julia es presentada como un espíritu indomable más allá de categorizaciones.
Otro punto a destacar es la excelente banda sonora, con temas de rap underground que refuerzan el ambiente callejero. También contribuyen poderosamente las impactantes escenas de acrobacias en motocicleta, logradas sin efectos digitales. El vestuario y peinado de Julia, así como los sets del taller y las viviendas sociales, están trabajados con gran realismo.
Si bien la trama se vuelve un poco predecible y convencional hacia el final, con Julia planificando un gran robo imprudente, la excelente construcción del personaje durante la mayor parte del metraje compensa esos pequeños altibajos del guion. Incluso cuando parece encaminarse a un final trágico evidente, la última escena mantiene un halo de ambigüedad moral sobre las acciones de Julia.
Rodeo es una ópera prima electrizante, que anuncia el surgimiento de una nueva y talentosa directora en el panorama del cine francés actual. La combinación de un ritmo enérgico, una protagonista carismática y un retrato íntimo de un submundo poco conocido, logran una película que se sale de lo común y deja una fuerte impresión en el espectador. Será interesante ver cómo evoluciona el cine de Lola Quivoron en el futuro, pero por ahora puede sentirse orgullosa de este prometedor debut.


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