Cine y series

Robot Dreams

Pablo Berger

2023



Por -

La nueva película de animación del multipremiado director Pablo Berger, Robot Dreams, nos transporta a una entrañable versión antropomórfica del Nueva York de los años 80, llena de nostalgia, música evocadora y reflexiones existenciales sobre la amistad y la pérdida.

La historia se centra en un perro solitario apodado simplemente Dog, que vive resignado a su monotonía en un pequeño apartamento neoyorquino. Día tras día repite la misma triste rutina: comer platos precocinados frene al televisor, observar melancólico por la ventana cómo las parejas de enfrente disfrutan alegremente de su compañía mutua. Dog echa profundamente de menos tener a alguien especial en su vida.

Así que una noche, al ver un anuncio televisivo de un "amigo robot" que promete acabar con la soledad, Dog decide hacer el pedido. Y efectivamente, nada más desempaquetar a su flamante Robot, entre ambos surge una entrañable e inquebrantable amistad. Juntos emprenden un verano inolvidable recorriendo una luminosa Gran Manzana al ritmo de la canción 'September' de Earth, Wind & Fire -auténtica banda sonora emotiva de la película-. Patinan por Central Park, ven clásicos en el viejo videoclub de Kim, pasean bajo el Puente de Brooklyn, bailan sobre el puente de Manhattan...

Pero un fatídico día en la playa cambia el destino de los dos amigos para siempre. Tras un idílico día de juegos en la arena y el mar, Robot sufre un grave fallo técnico y queda inmovilizado, a merced de las frías mareas nocturnas. Dog trata desesperadamente de rescatarlo pero es físicamente imposible. Al volver resignado a buscar ayuda, descubre con horror que las playas se han precintado hasta el próximo verano.

Durante todo un año, Dog penará por recuperar a su amigo del confinamiento playero mientras Robot sueña recurrentemente con escapar y reunirse con Dog. El paso de las estaciones, y los giros del destino, terminarán alejando sus caminos y confrontándolos al doloroso proceso de saborear fugaces momentos de felicidad y dejarlos ir cuando aún nos parecen eternos.

Rodada íntegramente con la misma estética de dibujos animados de la novela gráfica original de Sara Varon, Robot Dreams cautiva por su expresiva sencillez visual y la calidez con la que retrata el gran valor de la verdadera amistad.

La nostálgica ambientación ochentera, las icónicas localizaciones neoyorquinas y la magnífica selección musical refuerzan ese halo de melancolía y contribuyen a crear un vívido tributo a una época caracterizada por relaciones más auténticas y menos líquidas. Un tiempo donde aún no existía la ubicuidad de internet y resultaba especialmente valioso encontrar a ese amigo o amiga que te hiciera sentir menos solo en la vorágine de la gran ciudad.

Pese a la total ausencia de diálogos, los aventureros periplos vitales de Dog y de Robot transpira multitud de emociones complejas, logrando que conectemos profundamente con sus experiencias y estado de ánimo. Sin necesidad de palabras, la magistral narrativa visual de Berger consigue sumergirnos en la psicología de unos entrañables personajes que destilan la esencia más pura de la amistad.

El esmerado detallismo en plasmar carteles, objetos y escenarios típicos de la época contribuye a meter de lleno al espectador en ese Nueva York de los años 80 plagado de teléfonos públicos, tiendas de video VHS y grafitis underground. Una ciudad cruda pero a la vez mágica y llena de posibilidades.

Aunque su desenlace no resulte tan luminosamente positivo como el inicio prometía, Robot Dreams consigue cerrar con madurez un relato universal que en esencia reflexiona sobre lo efímero de las cosas más bellas de la vida. La impermanencia de los momentos de plena felicidad compartida, la dificultad humana de retomar la normalidad tras una dolorosa ausencia, la necesidad de seguir avanzando cuando parece que una etapa gloriosa ha llegado abruptamente a su fin.

Con la calidad y el mimo de las mejores producciones independientes, Robot Dreams demuestra una vez más el talento de Pablo Berger para abordar temas profundamente adultos sin perder la magia y el encanto de las grandes fábulas tradicionales.

Una joya del celuloide que recordará tanto a jóvenes como a mayores espectadores que no existe mayor riqueza en esta vida que saborear intensamente el presente junto a aquellos seres que más apreciamos, antes de que la clepsidra de nuestra existencia agote implacable sus granos de arena. Ante la certeza de que todo acaba y se transforma antes o después, Berger nos invita sutilmente a vivir y amar bajo el "carpe diem" como única garantía de inmortalidad.

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