La nueva película del cineasta rumano Emanuel Parvu, 'Mikado', es una obra que bebe de la corriente del nuevo cine rumano post-Ceausescu, recordando enormemente en cuanto a estilo y narrativa al realismo minimalista de directores como Cristian Mungiu, Corneliu Poromboiu o Cristi Puiu.
La trama gira en torno a un padre posesivo y controlador llamado Cristi, interpretado por Şerban Pavlu, quien le regala una pulsera cara a su hija Magda el día de su cumpleaños. Ese mismo día, Magda decide regalar la pulsera a una niña enferma del hospital oncológico donde trabaja como enfermera la madre de su novio, Iulian. Cuando Cristi descubre que Magda ha regalado su obsequio, monta en cólera y presiona al hospital para que despidan a la enfermera, acusándola de haber robado la pulsera. Las consecuencias de este acto de venganza serán terribles, desatando una madeja de sucesos impredecibles y funestos que afectarán a todos los personajes.
El título 'Mikado' hace referencia al popular juego de palillos en el que un movimiento en falso puede alterar todo el tablero, una metáfora muy acertada sobre cómo acciones aparentemente irrelevantes pueden desencadenar efectos desproporcionados. La película explora con maestría los temas de la culpa, la responsabilidad y la causalidad compleja, manteniendo la ambigüedad moral y nunca juzgando a los personajes, sino invitando al espectador a ponerse en sus zapatos.

La narración avanza como un rompecabezas, yendo y viniendo entre los distintos personajes, desvelando datos y girando el tablero constantemente. Aunque Cristi es el protagonista principal, se trata de un reparto coral donde todos tienen un papel esencial en la madeja argumental. Şerban Pavlu brilla en un personaje ambiguo, ni héroe ni villano, con claroscuros morales muy interesantes.
En términos visuales, Parvu apuesta por un estilo sobrio y minimalista, con planos fijos y cámara al hombro para lograr un gran realismo. El ritmo pausado y la narración fragmentada en viñetas recuerdan enormemente al cine rumano de la primera oleada tras la caída del régimen comunista, si bien los giros constantes del argumento le otorgan un toque de thriller psicológico muy original.
Donde la película pierde fuelle es en un final abrupto y forzado, que intenta cerrar la historia de forma circular pero resulta artificial. No obstante, se trata de un brillante ejercicio de suspenso moral y drama humano, que atrapa al espectador en un juego de espejos sobre la condición humana.
En definitiva, 'Mikado' supone la confirmación del talento de Emanuel Parvu, uno de los valores emergentes del nuevo cine rumano. Su narrativa ambigua y fragmentada, su retrato gris de personajes atormentados y su reflexión profunda sobre la responsabilidad convierten a esta película en una pequeña joya que los amantes del cine de autor no deberían perderse. Una muestra de que el minimalismo rumano aún tiene muchas cosas que contar.


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