Madame Web es la más reciente incorporación al universo cinematográfico de Spider-Man producido por Sony Pictures. La cinta sigue la historia de Cassandra Webb (Dakota Johnson), una paramédica neoyorquina que comienza a experimentar extrañas visiones del futuro luego de casi morir ahogada durante un rescate. Estas visiones la llevan a cruzarse con tres adolescentes - Julia (Sydney Sweeney), Mattie (Celeste O'Connor) y Anya (Isabela Merced) - que son perseguidas por un misterioso hombre, Ezekiel (Tahar Rahim), con claras intenciones homicidas.
Cassandra deberá descubrir el origen de sus recién adquiridos poderes psíquicos para poder salvar a las jóvenes y enfrentarse a los demonios de su pasado familiar vinculados con su fallecida madre. Todo esto mientras intenta entender el vínculo entre Ezekiel y las tres adolescentes, así como las razones que lo llevan a querer asesinarlas.
Lamentablemente, Madame Web adolece de múltiples problemas tanto en su narrativa como en su ejecución técnica y artística. El guion resulta difícil de seguir, con diálogos forzados y situaciones absurdas que rayan en lo ridículo. No hay una construcción sólida de la trama ni de los personajes, lo que se traduce en que al espectador le cueste involucrarse emocionalmente con lo que sucede en pantalla.
Uno de los mayores desperdicios es el personaje de Dakota Johnson, a quien se la ve visiblemente incómoda en el rol de superheroína. Su actuación luce desganada, como si tan solo estuviera cumpliendo con las obligaciones de su contrato. No transmite en ningún momento la convicción necesaria para que el público conecte con Cassandra/Madame Web y desee verla triunfar.
Similar situación ocurre con el villano Ezekiel, interpretado por Tahar Rahim. Su personaje está pobremente construido, sin una backstory que explique apropiadamente sus motivaciones ni sus poderes. Rahim luce fuera de lugar con un acento inentendible, en una actuación que raya en lo absurdo debido al excesivo doblaje post-producción.

En cuanto a las tres adolescentes perseguidas, Julia, Mattie y Anya, si bien las actuaciones de Sweeney, O'Connor y Merced son correctas, sus personajes están subdesarrollados. No generan ningún tipo de empatía por parte del público, por lo que es difícil importar si logran sobrevivir o no.
A nivel técnico, Madame Web también decepciona. La dirección de S.J. Clarkson adolece de ritmo y coherencia narrativa. Abusa de primeros planos, cámaras temblorosas y edits erráticos que en lugar de generar tensión lo que provocan es una desagradable confusión. Lo mismo aplica a las escenas de acción, imposibles de seguir y carentes de todo atisbo de emoción.
Es evidente que Sony buscaba emular el exitoso estilo narrativo del Universo Cinematográfico de Marvel con esta película, pero fracasa estrepitosamente en todos los frentes: guion atroz, dirección amateur, efectos especiales de bajo presupuesto, actuaciones deslucidas. Nada funciona en Madame Web, ni siquiera como entretenimiento "tan malo que es bueno".
De cualquier manera, Madame Web pasará a la historia como uno de los fracasos más estrepitosos del cine de superhéroes de los últimos años. Lejos quedó la época dorada del género, estamos ahora ante producciones que priorizan la cantidad por sobre la calidad con resultados pésimos como este.
Ojalá Sony Pictures reflexione y aprenda de este rotundo tropiezo, entendiendo que no basta con explotar propiedades intelectuales conocidas sin un mínimo de criterio artístico. De lo contrario, corre el riesgo de arruinar la buena reputación que aún conserva Spider-Man ante los ojos del público. En definitiva, Madame Web es mejor olvidarla y concentrarse en futuros proyectos que realmente aporten algo de luz sobre el mundo de superhéroes.


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