Cine y series

Los Osos No Existen

Jafar Panahi

2022



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La nueva película del aclamado director iraní Jafar Panahi, Los Osos No Existen , es una meditación profundamente conmovedora sobre la libertad artística y personal frente a la opresión. Filmada en secreto y estrenada mientras Panahi cumple una condena de 6 años en una prisión de Irán, esta película autobiográfica captura el espíritu indomable de un cineasta comprometido con su oficio a pesar de las restricciones de un régimen autoritario.

Panahi se interpreta a sí mismo, un director bajo arresto domiciliario en una aldea remota cerca de la frontera entre Irán y Turquía. Desde allí, intenta dirigir una película sobre una pareja de enamorados que planea huir de Irán hacia Francia con pasaportes falsificados. Mediante videoconferencias pixeladas y conexiones inestables de internet, Panahi guía a sus actores a través de escenas candentes filmadas furtivamente al otro lado de la frontera.

La trama secundaria transcurre en la propia aldea donde se hospeda Panahi. Unos lugareños supersticiosos lo acusan de haber tomado una foto comprometedora de una joven pareja. Creyendo en antiguas tradiciones, insisten en que la mujer estaba prometida desde su nacimiento a otro hombre, al que le fue dedicado el corte de su cordón umbilical. Exigen ver la supuesta foto, pero Panahi jura que no la tiene.

En una secuencia central, los aldeanos lo obligan a realizar un ritual para demostrar su inocencia. Panahi accede con escepticismo, evidenciando el absurdo de ciertas costumbres frente a los dictados del sentido común y la compasión. Pero no puede evitar sentirse un prisionero, incluso en ese aparente paraíso rural.

Las historias se entrelazan y Panahi expresa su frustración ante la ignorancia y la hipocresía. Los lugareños le advierten sobre la presencia de osos que supuestamente merodean la zona fronteriza durante la noche. "¡Tonterías! ¡Cuentos para asustarnos! Nuestro miedo empodera a otros. No hay osos", replica Panahi, estableciendo un claro paralelismo con los regímenes totalitarios que utilizan el miedo para someter a la población.

A través de reflexiones meta-cinematográficas, Panahi medita sobre la ética y los límites de la creación artística. ¿Es lícito modificar la realidad en pos de un final feliz? ¿O acaso el deber de todo cineasta es apegarse obstinadamente a la verdad, incluso cuando esta resulta incómoda o peligrosa? No hay respuestas fáciles en Los Osos No Existen , solo un director buscando integridad creativa en circunstancias opresivas.

Contemplativa pero nunca aburrida, la película captura la vibrante vida cotidiana de la aldea y de la ciudad fronteriza turca con exquisito detalle. La cámara de Panahi se demora en los rostros, los gestos y las conversaciones de la gente común atrapada en luchas universales por la libertad, el amor y la autodeterminación.

Destacan las interpretaciones de los actores no profesionales Mina Kavani y Bakhtiar Panjei como los enamorados fugitivos. Sus personajes ficticios replican su propia búsqueda desesperada por escapar de Irán. Cuando la trama los alcanza, la desolación en sus rostros es desgarradora.

Panahi exhibe una gran ternura hacia los aldeanos, a pesar de sus recelos iniciales. Reconoce la humanidad esencial que se esconde bajo ideas anquilosadas y comportamientos cuestionables. Su resistencia se expresa a través de miradas irónicas y gestos de fastidio, pequeños actos de rebelión ante la adversidad.

Escenificada con gracia y comedimiento, Los Osos No Existen encapsula la esencia del cine de Jafar Panahi: comprometido pero nunca panfletario, desafiante pero también contemplativo, fusionando lo personal y lo político con sensibilidad humanista. Ver esta película es un acto de solidaridad con la lucha de su director, un hombre que prefiere arriesgarlo todo antes que renunciar a su vocación artística.

El título alude tanto a la ausencia literal de osos en la zona fronteriza como a la necesidad de vencer nuestros propios miedos internos. Con profundo lirismo, Panahi retrata personajes atrapados por barreras físicas y psicológicas, aún así empeñados en trascender.

Panahi fue encarcelado poco después de terminar la película, ahora prohibida en su país natal. Pero ni rejas ni censura podrán acallar la voz de este cineasta esencial, ni abolir su derecho humano fundamental a la libre expresión artística. Los Osos No Existen es una oda conmovedora a la resiliencia del espíritu creativo y una llamada urgente a derribar muros, visibles e invisibles.

Esta es una obra sutil y profundamente conmovedora de uno de los grandes directores contemporáneos. Los Osos No Existen ya se perfila como una pieza esencial del cine político y como un emocionante alegato a favor de la libertad de creación desde las entrañas mismas de la opresión. Es imperdible.

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