Las chicas están bien es la ópera prima como directora de la actriz y dramaturga Itsaso Arana, quien además escribe y protagoniza esta cinta que se adentra en la compleja psicología femenina a través de la amistad entre cinco mujeres.
La trama gira en torno a cuatro actrices -Barbara, Irene, Helena e Itziar- y una dramaturga -la propia Itsaso- que se reúnen en una antigua casa de campo para ensayar una obra de teatro ambientada en el siglo XVII. Este aislamiento del mundo exterior es el escenario perfecto para que afloren las introspecciones, anhelos y vulnerabilidades que normalmente mantienen ocultas.
Arana juega inteligentemente con la ficción al otorgar a los personajes los nombres reales de las actrices, creando una ambigüedad entre realidad y actuación que se refleja también en los diálogos. Las conversaciones derivan constantemente del ensayo teatral a temas personales como la maternidad, las relaciones sentimentales o los complejos físicos.
La directora capta con delicadeza la complejidad de la psicología femenina, retratando a mujeres fuertes pero frágiles, seguras pero también llenas de dudas e inseguridades. La veterana amistad entre Barbara e Irene contrasta con la ingenuidad de las más jóvenes Helena e Itziar, creando reflexiones intergeneracionales sobre el amor, el deseo y la autoestima.

Esta exploración se realiza sin pretensiones metafísicas, con la cotidianidad de unas amigas compartiendo confidencias como telón de fondo. De hecho, la ligereza en el tono casi camufla que se están abordando temas profundos sobre la condición femenina.
En lo visual, Arana evoca el idílico ambiente pastoral de las novelas clásicas con plans generales de los exteriores campestres y escenas costumbristas como las verbenas del pueblo. Este bucolismo choca intencionadamente con la modernidad de las protagonistas, reforzando la idea de que se trata de un oasis donde encuentran la libertad para ser ellas mismas.
La fotografía de Sara Gallego también es digna de mención, con una luz cálida y una paleta suave que envuelve la película en la calidez del verano. Las texturas de la piel y el cabello de las actrices adquieren una sensualidad especial bajo su objetivo.
En definitiva, Las chicas están bien equilibra con maestría un retrato íntimo de la amistad femenina con reflexiones más universales sobre la condición de la mujer en la sociedad actual. Una pequeña joya que emociona por su autenticidad, profundidad y delicadeza.


Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.