La reciente película del aclamado director Ofir Raul Graizer, La Floristería de Iris, se estrenó en 2022 en varios festivales como el Karlovy Vary International Film Festival, generando reacciones muy positivas tanto de la crítica como del público. Este drama con tintes melancólicos explora temas como la pérdida, la culpa, la redención y la búsqueda de la propia identidad.
La trama sigue a Eli, un entrenador de natación treintañero que vive en Chicago y regresa a su Tel Aviv natal tras años de distanciamiento familiar, para hacerse cargo de los asuntos legales tras la muerte de su padre. Este retorno lo conecta con su amigo de la infancia Yotam y la prometida de este, Iris, una florista de origen etíope.
El vínculo entre los tres personajes se desarrolla de manera compleja, compartiendo momentos de cercanía y situaciones dolorosas que alteran sus vidas. Un trágico accidente deja a Yotam en coma, llevando la relación entre Eli e Iris de la distancia inicial a convertirse en un refugio emotivo ante la adversidad.
La dirección de Graizer transmite una delicadeza única, explorando gestos, miradas y silencios que dicen tanto o más que las palabras. La fotografía de Omri Aloni capta espacios con colores vibrantes y una belleza visual poética.
En cuanto a las interpretaciones, Michael Moshonov como Eli muestra a un hombre atormentado por secretos de su niñez, mientras Oshrat Ingedashet irradia una presencia luminosa como Iris, un espíritu libre con gran fortaleza interior. Ofri Biterman también destaca en el papel de Yotam.

La película tiene un ritmo introspectivo, revelando gradualmente la psicología de sus personajes. Graizer construye la narrativa agregando piezas al rompecabezas de manera gradual. Aunque recurre a ciertos recursos melodramáticos para crear tensión, el director los eleva otorgando verosimilitud y matices a las situaciones.
La Floristería de Iris aborda temas universales como la pérdida, la búsqueda del hogar, el dolor persistente del pasado y los vínculos afectivos que nos sostienen en momentos de crisis. La vida en la diáspora, con raíces en múltiples lugares, vincula a los tres personajes centrales.
Además, plantea reflexiones interesantes sobre la sexualidad, las masculinidades y la fluidez de los vínculos afectivos. La cercanía entre Eli y Yotam sugiere una atracción tal vez reprimida, mientras que el acercamiento entre Eli e Iris evoluciona hacia un genuino afecto.
A pesar de ciertos clichés melodramáticos, Graizer les da una vuelta de tuerca, otorgando verosimilitud gracias al desarrollo psicológico de los personajes. En definitiva, La Floristería de Iris invita a conectar con la vulnerabilidad y la resiliencia humanas, logrando una carga emocional a través de situaciones sencillas y universales. Tanto las interpretaciones como la cuidada puesta en escena sirven a una historia íntima y conmovedora.
Graizer demuestra nuevamente su sensibilidad para retratar vínculos afectivos complejos y personajes multifacéticos, evitando estereotipos. La película se toma su tiempo para revelar todas sus capas, pero vale la pena acompañar a sus protagonistas en este recorrido de autoaceptación, donde aprenderán que algunas heridas pueden cicatrizar a través del amor.


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