La nueva película de terror del director argentino Demián Rugna, Cuando Acecha la Maldad, es una propuesta audaz y perturbadora que redefine el subgénero de posesión demoníaca. La cinta se aparta de los clichés habituales para ofrecer una visión fresca y cruda, sumergiendo al espectador en una atmósfera desoladora y desesperanzada.
La trama gira en torno a dos hermanos, Pedro y Jaime, que viven en una zona rural aislada. Una noche, escuchan disparos en la distancia que los llevan a descubrir los sanguinolentos restos de un vecino. Al informar del hallazgo a la familia, se enteran de que otro miembro ha sido poseído por un demonio. Este "podrido", como lo llaman, yace postrado en la cama con un cuerpo hinchado y purulento, implorando ser asesinado.
Sin embargo, la madre les advierte que acabar con la vida del poseído solo liberaría a la entidad demoníaca, permitiéndole propagarse. Desesperados, los hermanos buscan ayuda de las autoridades locales, pero son ignorados. Finalmente, recurren a un terrateniente egoísta que propone deshacerse del problema llevando al poseído lejos y abandonándolo. Esto desencadena una serie de terroríficas consecuencias cuando la infección demoníaca se propaga, obligando a los protagonistas a luchar por salvar a sus seres queridos.
Rugna rechaza las fórmulas convencionales del género para reinventar la posesión como una enfermedad viral capaz de corromper mentes y distorsionar cuerpos. Esta premisa, cercana a las preocupaciones sanitarias de la pandemia, dota a la película de una sensación de urgencia y paranoia ante un mal que puede propagarse por cualquier lugar o persona.

El director despliega una mitología única, con reglas propias sobre el comportamiento de estas entidades, que los personajes luchan por comprender y seguir. La ambigüedad de estas reglas, sumada a la memoria corta y los impulsos incontrolables de los protagonistas, generan una creciente tensión y frustración en el espectador.
Destaca el virtuosismo técnico de Rugna para impactar al público con escenas gore y disturbios visuales impactantes que siembran un terror visceral de principio a fin. Aunque la trama decae levemente en el tramo final, el conjunto logra una atmósfera sofocante de mal agüero y desolación.
La fotografía de Mariano Suárez aporta una estética sucia y desgastada acorde al tono lúgubre. Las interpretaciones resultan adecuadas, especialmente la de Ezequiel Rodríguez en el papel de Pedro. La violencia explícita, en particular contra niños, puede ser un límite para muchos espectadores. No obstante, los fanáticos del horror más extremo encontrarán aquí una propuesta inquietante y mordaz.
En definitiva, Cuando Acecha la Maldad es una de las experiencias más intensas y lúgubres del género reciente. Aunque el objetivo no parece ser más que impactar los sentidos del público, Rugna demuestra un férreo control narrativo y estético. Su estilo visceral sitúa a esta oscura pesadilla demoníaca entre lo más destacado del terror contemporáneo.


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